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Los 99 años del Club de Regatas Resistencia

La idea de crear un club náutico nació con entusiasmo a fines de 1919.

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Entre las décadas del ’60 y el ’80 Regatas construyó y amplió un edificio social con salón de fiestas y reuniones, oficinas administrativas y diversas instalaciones.

El periódico La Voz del Chaco, promotor de todo lo que contribuyera al desarrollo de las actividades físicas entre la juventud de Resistencia, impulsó esta iniciativa desde sus páginas. Allí anunciaba que un grupo de jóvenes trabajaba con entusiasmo para la fundación de un Club de Regatas.

Sus tareas en tal sentido habían preparado de modo definitivo el ambiente, consiguiendo numerosas y entusiastas adhesiones, francas simpatías, y las más halagadoras promesas. Entre tales promesas, habían obtenido el apoyo de Rodolfo Rumbado, distinguido deportista del Rowing Club Argentino y recibieron un ofrecimiento de botes, que por el precio y estado en que se encontraban las embarcaciones, “son de verdadera oportunidad, y a no dudarlo constituirá una adquisición valiosa para la flota futura de nuestro incipiente Club”.

ASAMBLEA

El periódico resaltaba: “Nuestro pintoresco río Negro se transformará en un atrayente lugar de recreo para nuestras familias, cuyos miembros femeninos también pueden adherirse y cooperar en la iniciativa”. Tras estos preparativos, se resolvió realizar una asamblea, para la cual se invitó a todos los simpatizantes de ambos sexos.

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Pocas instituciones de Resistencia como el Club de Regatas han ceñido su devenir tan estrechamente a la geografía y al azaroso crecimiento de su lugar de ubicación.

El Club de Regatas Resistencia nacía el 20 de marzo de 1920, producto del entusiasmo de un grupo de jóvenes que, sin medios materiales, contaban sólo con el empeño de dotar a los habitantes de la ciudad de una institución que hiciera posible la práctica del remo.

Su predio se encuentra señalado por dos circunstancias indisolublemente ligadas a la existencia del Club y que lo acotan definitivamente: el asentamiento de la sede en un sitio histórico, fundacional, y la presencia del río Negro, vía de entrada a la zona y con el cual la ciudad y la región vivirían, en adelante, una relación ardua e irregular.

¿ROWING O REGATAS?

Así, en el primer Libro de Actas del Club, se lee: “En Resistencia, capital del Territorio Nacional del Chaco, a los veinte días del mes de marzo de mil novecientos veinte, reunidos…”. De inmediato se trató el nombre que debía llevar el Club. Considerándose dos mociones: una para la que se denominaba Rowing club de Resistencia y la otra Club de Regatas Resistencia. Puesto a votación la asamblea se pronunció por esta última.

Seguidamente, se eligió una Comisión Directiva provisoria, integrada por Tomás Rodríguez Rutter, presidente; Francisco Carrió, vicepresidente; Rolando Casal, secretario; Raúl Perrando, tesorero; Justo López; José Sambarino; Juan B. Sanchís; José María Gutiérrez y Atilio Villaggi, vocales.

¿LA LAGUNA O EL RÍO?

El 5 de mayo se reunió una nueva Asamblea, a la que asistieron veintiséis personas, en la que se aprobaron los Estatutos y Reglamentos, que eran un extracto de los pertenecientes al Club de Regatas Santa Fe (inclusive se adoptaron los mismos colores de aquel club). La comisión estudio cuál era la ubicación más adecuada en la ciudad: las opciones que se presentaban era instalarlo sobre la Laguna Argüello, o sobre el río Negro.

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Cuando Resistencia tenía balneario. La planchada de los botes, las mallas, y el río Negro, reflejando la gloria del día.

Se eligió finalmente este último lugar, por haber sido consagrado por las familias para sus paseos. El 19 de julio de 1920 se lanzó una rifa de “un automóvil Ford nuevo, con arranque eléctrico”, con el objeto de juntar fondos para adquirir las primeras embarcaciones. El 7 de diciembre de ese año llegaron las seis primeras embarcaciones destinadas al Club. Las numerosas personas que aquel domingo se aproximaron a las márgenes del río Negro, presenciaron su botadura.

PRÉSTAMO

El primer presidente del Club, Tomás Rodríguez Rutter (1920-1922) debió enfrentar cuestiones tales como la falta de un lugar físico para establecerse y de embarcaciones para desarrollar sus actividades. A pesar de estos difíciles comienzos, este panorama se iría revirtiendo con rapidez. Bajo la presidencia de Torcuato With (1922-1928), la institución obtuvo, en 1922, una parcela en la margen izquierda del Río Negro, cedida en calidad de préstamo por Martín Miranda Gallino.

Tanto With, como los presidentes que lo sucedieron, Sixto A. Rodríguez (1929-1931) y José María Matta (1932- 1933) también debieron enfrentar dificultades económicas y la escasez de material flotante.

A través de actividades sociales como bailes y kermeses lograron atraer socios nuevos, reunir fondos para la construcción de un galpón de madera y zinc -destinado a sala de botes-- y brindar algunas comodidades a los socios —como vestuarios para damas y caballeros y un trampolín. Se agregarían luego la casa del cuidador y el buffet.

En estas precarias instalaciones, rodeadas por un cercado de alambre tejido, se desarrollaron las primeras actividades deportivas del club: el remo y la natación. Así, para 1930, el Club de Regatas ya era considerado una de las instituciones más importantes de la región. Contaba entonces con 230 socios.

EL PREDIO DEFINITIVO

El Club de Regatas Resistencia se había convertido en una referencia insoslayable de la vida deportiva y social de la ciudad. Pero su efectiva consolidación se veía coartada por la precariedad de su infraestructura. Sin embargo, no tardaría en presentarse una gran oportunidad en este sentido.

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Regatas está señalado por dos hechos indisolublemente ligados a la existencia del Club: el asentamiento de la sede en un sitio histórico, y la costa del río Negro, con el que la ciudad y la región vivieron una relación ardua e irregular.

En 1938, la señora Luisa Alurralde de Ávalos ofreció en venta un terreno de 10.600 metros cuadrados sobre la margen derecha del río Negro. El lugar fue considerado ventajoso, por la topografía del terreno, la buena playa existente, una recta del río de mil metros donde realizar regatas “que hacen un lugar inmejorable para plantar el edificio definitivo del Club”.

Apenas adquirido el terreno, comenzó a trabajarse para dejarlo en condiciones, pues se hallaba lleno de malezas, zanjones y barriales y, en parte, sembrado con algodón. La Comisión Directiva del Club emitió acciones para hacer frente a las deudas, debidas en gran parte al traslado del local.

LA INAUGURACIÓN

En agosto de 1940, el club iniciaba su mudanza a la nueva sede. Recuerda el Dr. Palamedi (el presidente con más permanencia en el cargo 1934–1949) que el 20 de diciembre de ese año se inauguraba la primera temporada veraniega en las nuevas instalaciones. El traslado a la nueva sede, en 1940, fue, como lo recuerda el Dr. Palamedi: “…un acontecimiento social de gran lucimiento y trascendencia, ya que se sumaron un insospechado número de socios nuevos...

Ese acontecimiento inicial, unido a las muchas fiestas de carácter social y deportivo que entonces pudieron realizarse, hicieron que el Club adquiriera personalidad y siguiera un ritmo vertiginoso en cuanto a nuevos socios y a su marcha ascendente”. Las primeras construcciones fueron la portería, la secretaría, la cancha de bochas, el galpón para carpintería, el buffet, la pista de baile y los muros. De aquellas viejas construcciones no queda nada. El Club se renovó totalmente.

DESDE EL ’60 HASTA EL ’90

El Club de Regatas Resistencia tuvo su mayor expansión llegando a tener más de 10.000 socios, en esos años desplegó una intensa actividad orientada en dos sentidos: la diversificación deportiva y el desarrollo de las instalaciones.

Estos dos aspectos fueron íntimamente unidos, pues el aumento del número de deportes practicados trajo también un creciente número de socios. A su vez, la capacidad del terreno se vio superada. Se planteó, entonces, la necesidad de expandirse más allá de los límites existentes. El proyecto consistía en ampliar el club y construir la pileta de natación, propósitos que se transformarían en exitosas realizaciones.

Ante esta carencia el club compró un terreno que se destinaría a la pileta de natación en el año 1967, gracias al apoyo económico del Banco del Chaco. En 1969, se inauguraba la pileta de medidas olímpicas, única en el Nordeste.

BODAS DE ORO

En 1970, con motivo de las Bodas de Oro del Club, se publicó la revista Regates Bodas de Oro, en la cual se reseñaban todas las actividades cumplidas por la institución en esos cincuenta años. En 1973, se termina el tinglado y la tribuna de cemento, con lo que el Club de Regatas participó de la organización del Campeonato Argentino de Básquetbol y se convirtió en una subsede.

En 1978, el club debió adaptar el estadio de básquetbol para satisfacer las exigencias propias de los grandes torneos, pues el Chaco llegó a ser sede de una de las series clasificatorias del Campeonato Panamericano de Selecciones Campeonas y Subcampeonas, el Torneo “Cristóbal Colón”.

Así, la institución contó con el mejor estadio de la región y uno de los mejores del país, con capacidad para más de cinco mil personas y piso de parquet. Allí se disputaron los encuentros entre los seleccionados de EEUU, Uruguay, Puerto Rico y Brasil.

Comenzada la década del ’80 y continuando con la expansión, se compró un terreno de 3.390 metros cuadrados a la Municipalidad de Resistencia, sobre Avenida Avalos, y un terreno de seis hectáreas, adquirido sobre la Isla del Río Negro, donde construyó sus canchas de rugby, de hockey, quincho y vestuarios.  Hoy es un predio modelo.

En aquellas décadas el Club de Regatas Resistencia construyó un edificio social que comprende salón para fiestas y reuniones en dos plantas, oficinas administrativas y salas de reuniones y diversas instalaciones; dos piletas de natación, una climatizada, seis canchas de tenis iluminadas, dos gimnasios polideportivos, en los que se practica básquetbol y vóleibol, cancha de pelota a paleta cubierta, cancha de rugby y cancha de hóckey, dependencias para gimnasia con aparatos, galpón de botes con su taller.

A ello deben sumarse albergues para 48 personas, casa del capataz, vestuarios y parrillas. Hoy, con el mandato del Presidente Roberto Dellamea y la Comisión Directiva que lo acompaña, el Club de Regatas nuevamente reafirmo su liderazgo como institución líder, erigiéndose como el club más grande y más lindo del Nordeste argentino.

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Rolando Pérez Beveraggi
Rolando Pérez Beveraggi