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“Estamos cada vez más encaminados hacia la igualdad”

Recientemente fue premiada como Mujer Destacada del Año por la provincia. Trabaja por los derechos de las mujeres desde hace más de cuatro décadas en Resistencia.

La historia de Amanda no conoce de resignaciones. Viene trabajando por los derechos de la mujer, niños y adultos mayores desde mucho antes de que sea política activa de los gobiernos y organizaciones sociales.

Su nombre completo es Amanda Beatriz Chividini –apellido de origen italiano, de la región de Friuli- y nació el 19 de julio de 1933 en San Martín del Tabacal, en la provincia de Salta. Sin embargo, Resistencia la adoptó con su larga trayectoria de lucha y hoy reside en Villa Universidad. A eso se suma el reciente galardón como Mujer Destacada del Año por esa misma razón. Es más, asegura que en esta capital recién encontró personas con su mismo apellido.

RECABANDO EN SU HISTORIA

Poco tiempo vivió en Salta. Siendo una niña se mudó con su familia a Santa Lucía en la provincia de Tucumán, donde su padre trabajó como obrero en el ingenio de azúcar de la localidad. Allí pasó su niñez, adolescencia y parte de su adultez, donde logró formarse como asistente social, labor que lleva adelante hasta el día de hoy –aunque jubilada-.

Llegada la década del ‘70, cuando alcanzó los 40 años y desempleada, se radicó con su esposo en la ciudad de Resistencia en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, siendo el lugar del que no se volvería a ir. Si bien, comenta que pasó una infancia y adolescencia muy feliz en tierras tucumanas, no logra olvidar las represiones y persecuciones a los obreros y sindicalistas que trabajaban en el ingenio Santa Lucía. Por esta razón, y con dolor en el pecho, ojos brillosos y nariz enrojecida, “no volví a ir”, dijo antes de un silencio.

LA CREACIÓN DE CENTROS DE CONTENCIÓN Y AYUDA

El currículum es amplio. Adoptó una posición activa en las luchas por los derechos sociales y es activa por los derechos de las mujeres, desde la segunda ola feminista, hace más de 20 años. Pero también impulsó la creación del Centro Municipal de la Mujer, juntando firmas, estableciendo cuáles iban a ser las funciones a cumplir y a su vez proponiendo la incorporación a la carta orgánica un área de la mujer.

Fue parte de múltiples campañas por distintas asociaciones civiles junto al Consejo Nacional de las Mujeres, como la promoción de derechos legales entre pares. También fue impulsora del Frente Nacional contra la Pobreza y juntó firmas para la creación de la asignación universal por hijo.

No sólo eso, también fundó el Centro de Jubilados y Pensionados “Las cuatro villas”, integrado por cuatro barrios vulnerables de Resistencia, como son Villa Gonzalito, Santa Catalina, Villa Universidad y Atlántico Sur junto a Carlos Wyss, reconocido dirigente por los derechos humanos que lamentablemente se encuentra desaparecido desde hace más de siete meses y padece Mal de Alzheimer.

A su vez, Wyss y Amanda fueron parte de todas las actividades que se llevaron adelante desde la Casa por la Memoria para defender los derechos humanos de las mujeres y entre ellos fue parte del programa “Abuelas cuentacuentos”, donde cada 24 de marzo junto a niños cuenta fragmentos de libros prohibidos durante la dictadura militar.

UNA LUCHA QUE NO DESCANSA

El 19 de julio cumplirá 86 años y el prejuicio hacia personas de esta edad es pensar que utilizan su tiempo para descansar. Lejos de eso, Amanda continúa luchando desde su lugar por los derechos de la mujer. “¿Qué es descansar? ¿No hacer nada?”, se cuestiona.

“No, estamos para ayudar, para intervenir. Mi crianza no me permite ser indiferente a las desigualdades. Y creo que estamos cada vez más encaminados hacia la igualdad, aunque todavía falta mucho”, responde. El 8 de marzo, en la marcha del 8M por el Día de la Mujer, organizada por grupos feministas, partidos políticos, movimientos sociales, entre otros, Amanda caminó desde la plaza 25 de Mayo hasta el Parque de la Democracia. Sí, acompañó a pie los tres kilómetros de la marcha.

“En todo momento estuve acompaña de mujeres que me iban preguntando si me sentía bien. Sentí que era mi lugar y me sentí tan feliz de acompañarlas”, dijo Amanda. Es innumerable la cantidad de campañas en la que participó. Desde la ampliación de derechos de mujeres, niños y niñas, hasta la trata de personas.

Es también activista por la interrupción legal del embarazo, campañas a favor de la diversidad sexual y contra la violencia de género. Además, el año pasado fundó el Frente de Personas Mayores, una simple asociación que lucha por la ampliación y reivindicación de los derechos de personas mayores.

LA IMPORTANCIA DE LA CAPACITACIÓN

Amanda comenta con orgullo que se organizaban capacitaciones para las mujeres que no podían terminar sus estudios debido a que –por ejemplo- no tenían con quien dejar a sus hijos. Por tanto, crearon una especie de guardería para que las madres puedan formarse mientras sus hijos se entretenían.

Gracias a este programa, muchas mujeres han podido terminar sus estudios primarios y secundarios. Algunas han cursado luego estudios terciarios y universitarios, me decían que nunca se habrían imaginado llegar a una profesión universitaria”, comentó. “Hoy todo eso ya no existe, mejor si desaparecemos”.

Además, recordó las actividades que realizaban entre 2005 y 2007 con el Centro de Jubilados “Las cuatro villas” gracias a un programa nacional. “El Pami nos venía a preguntar qué necesitábamos a través de charlas. Hoy todo eso ya no existe. Para este gobierno nacional mejor si los jubilados empezamos a desaparecer, así no somos una carga para el Estado”.

SEGUIR AL FRENTE

En la marcha del 8M, se la ve a Amanda al frente de la columna. “En mis tiempos, hablar de igualdad ni se pensaba. Debatir sobre aborto era mala palabra, mucho peor para los homosexuales. Esas cosas no podían mostrarse en público”, recordó. Pero los tiempos han cambiado, para bien.

Hoy podemos debatir abiertamente todos estos derechos para las mujeres y lo que tiene que ver con la diversidad sexual”, aseguró. Finalmente, reflexionó: “Me vi en la marcha con pibas muy jóvenes. Eso me hace sentir tan bien. Me hizo sentir tan bien que me cuiden esos tres kilómetros de caminata. Yo siento que tengo que estar ahí, acompañándolas. Ese es mi lugar”.