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Placer y satisfacción por competir

En su juventud fue campeón nacional universitario y en los nacionales se mantuvo como protagonista en salto en largo y triple.

El deporte en la tercera edad en el mundo tiene su trascendencia y la mayoría lo practica sin priorizar el resultado.

El hecho de realizarse en la continuidad del deporte practicado desde muy pequeño y la puesta a punto en lo físico y en lo técnico es una experiencia especial.

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Alfredo Oscar Bordón en NORTE destacó que el atletismo tiene una oportunidad de recuperar el terreno perdido.

Es como revivir y dar una clara señal de que, a pesar del desgaste lógico del físico, aún se puede ser animador y protagonista en las citas ecuménicas. Uno de los ejemplos es el atleta Alfredo Oscar Bordón, quien a sus 64 años sigue esforzándose para llegar de la mejor manera a las diferentes competencias del calendario.

Ya estuvo en el Mundial Master de Málaga (España) y ahora será el turno de Polonia, precisamente en la ciudad de Torun, donde tratará de dar rienda suelta a sus condiciones, ganas y técnicas en pista techada durante el Mundial previsto entre el 24 y 30 de marzo con la participación de 4200 competidores de diferentes lugares del planeta.

Como uno de los representantes de la Argentina, lo hará en salto en largo, salto triple, 60 metros llanos y 60 metros con vallas, además integrará el equipo de posta.

En su haber registra la obtención del campeonato nacional universitario en 1974 y con el correr de los años se mantuvo entre los seis mejores en salto en largo y salto triple.

A partir de 1973 y durante diez años representó al Chaco en los nacionales. Por estas horas define su puesta a punto sin descuidar ningún detalle en lo físico, técnico y alimentación, porque un Mundial no permite dar ningún tipo de ventaja.

“Será mi segunda incursión por Europa, hace meses estuve en el Mundial de Málaga (España), corrí en pista abierta y si bien no estuve en el podio, lo obtenido en cuanto a resultados fue óptimo”, consideró el atleta, que reconoce: “Es un verdadero placer y una gran satisfacción a mi edad poder seguir participando en este tipo de eventos con una salud de buena calidad”.

Los comienzos

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Portando la antorcha en la excalle Antártida Argentina, cuando se concretó el acto por la inauguración de la Casa del Deporte, ubicada en Santa María de Oro en 1980.

Los primeros pasos en el atletismo, como no podía ser de otra manera, los dio en el colegio secundario, habiéndose convertido en principal animador de los Intercolegiales. Dejó Corrientes y se trasladó a Resistencia en 1973 por razones de estudio, hasta que decidió asistir al Parque 2 de Febrero para que lo guíen con quién podía seguir la práctica.

“Tuve la suerte de encontrarme con Miguel Ángel Campos, un verdadero maestro, con quien desarrollé una buena relación y le debo mucho porque fui mi referente deportivamente y me supo aconsejar de la mejor manera para crecer y avanzar en las diferentes especialidades”.

Incursionar a nivel nacional no era sencillo pero llegó su momento.

“Fue en 1974 en Parque Chacabuco, mi primer nacional de mayores. Nunca fui el mejor, pero estuve entre los seis mejores de mi época. Durante diez años lo hice intensiva e ininterrumpidamente, en el plano nacional e internacional”.

La vuelta al ruedo

En su vida llegó el momento de formar una familia con Mabel Zampa, exatleta de nuestro medio, con quien tuvo tres hijos, lo que lo llevó a asumir otras responsabilidades y alejarse de la actividad deportiva. Sin embargo, seis años atrás, atletas veteranos asomaban en diferentes competencias, a la cabeza Domingo Camacho, pionero de los master, más los hermanos César y José Luis Centanaro.

“Me entusiasmó reencontrarme con ellos que eran de mi época y me propuse retomar la senda del entrenamiento. Llegué a un peso de 104 kilos y hoy ostento 78 luego de un enorme esfuerzo para estar en este nivel”, valoró.

En los últimos tres años se metió de lleno en la competencia. “Lo hago en todos los frentes y no me ha ido mal, porque tengo medallas de todos los colores. El 2018 fue el de mejor cosecha porque llegué a las 32 en el Mercosur, nacionales y regionales. Lo valioso a mi edad es estar entre los mejores”.

El deporte como estilo de vida Su vida estuvo signada por la práctica del atletismo. Hoy concreta 13,01 en 100 metros, una marca respetable, como los más de 4 metros que registra en salto en largo.

“Lo importante es que estoy ahí. No todos los deportistas de mi edad pueden hacer las pruebas que llevo adelante. Es una satisfacción personal”.

Reconoció a los que lo marcaron en los años de competencia. “Tuve verdaderos maestros en mi vida. Ya mencioné a Miguel Ángel Campos, fue muy importante Pocholo Aguilar en natación porque me transmitieron la pasión por el deporte. En la actualidad, para sentirme bien y hacer bien las cosas, además de evitar riesgos, recurro a profesionales que me asisten y me guían para estar en forma. El doctor Bolaño es mi clínico, la cardióloga Montenegro me hace los estudios constantemente, además de trabajar con profesores, kinesiólogos y la licenciada en nutrición, que es mi nuera Romina Tuyaré.”

La escasez de figuras

En los 70 y 80 el Chaco tuvo generaciones de atletas que trascendieron las barreras de la región y brillaron con importantes marcas y títulos. “Hoy escasean valores y el motivo se centra en que la madre de los deportes, como es el atletismo, no constituye la base de la educación física en las escuela. Entiendo que se debe dar un enfoque especial a la educación física y en particular al atletismo, porque será la manera de formar físicamente al joven.”

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Sus padres lo distinguieron y reconocieron por su constancia y dedicación.

Agregó: “No venimos bien porque son pocos los que trascendieron después de Delfo Cabrera. No es sencillo revertir la situación, pero no debemos dejar de reconocer la existencia de buen material humano. Ahora, los resultados mandan y son determinantes, hasta a nivel sudamericano decaímos, Brasil manda en el continente y con Chile pelea la Argentina por el segundo puesto. Hay que producir cambios, no quedan dudas”.

Reflejando el presente de la actividad en nuestra provincia, remarcó: “Hay que capitalizar los conocimientos de la profesora Mónica Chatic, tiene ganas y empuje. Hay un momento para recuperar el terreno perdido. En el interior existe una descendencia de gringos y en la capital buenos valores se van proyectando. El caso de José Emmanuel Álvarez y Ana Paula Corbalan -hija de Carolina Gutiérrez-, que está lista para dar el salto. A los jóvenes hay que ayudarlos en todos los aspectos e invertir fuertemente porque presentarse en los torneos es muy costoso”.