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Urge designar Defensor del Niño de la Nación

El avance que registra la pobreza en los últimos años deteriora las condiciones de vida los sectores más vulnerables y compromete el futuro de muchos niños y adolescentes de todo el país. De ahí la necesidad de exigir al Congreso Nacional que no dilate la designación del Defensor del Niño de la Nación, un instituto que fue creado hace más de 13 años pero cuya designación, inexplicablemente, todavía se mantiene en suspenso.

Las sucesivas políticas de ajuste hicieron que hoy la Argentina tenga a casi la mitad de sus niños y adolescentes viviendo en situación de pobreza, tal como lo advierte un informe elaborado por Unicef, que reveló que 6,5 millones de chicos argentinos sufren problemas derivados de la falta de educación, por no tener una vivienda digna, por falta de agua potable, de acceso a la salud, a la protección social y al saneamiento. Según el estudio del organismo internacional, el 48 por ciento de los niños argentinos tiene, al menos, un derecho básico insatisfecho, mientras que el 42 por ciento vive en hogares con ingresos insuficientes. A esto debe agregarse la decisión del gobierno nacional de aplicar recortes presupuestarios también a las áreas del Estado que deberían garantizar que se cumplan los derechos de la infancia, como fue el caso del ajuste que afectó a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. En este contexto, resultan difícil de entender las razones por las cuales desde hace más 13 años que está vacante el cargo del Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes de la Nación, pese a que la ley que creó ese instituto establecía un plazo de 90 días para su nombramiento. La responsabilidad recae en el Congreso de la Nación que sigue demorando el proceso de selección y designación de la persona que deberá velar por la protección de la infancia en la Argentina. Por ahora resulta difícil asegurar si hay o no voluntad política en los parlamentarios para definir este año cuál de los 14 postulantes que quedaron como finalistas accederá al cargo, en función de lo establecido por la ley nacional 26.061, sancionada el 28 de septiembre de 2005. Si bien es cierto que el año pasado, y gracias a la presión ejercida por organizaciones defensoras de los derechos de la infancia, se avanzó en el concurso público para su designación, lamentablemente todavía no culminó el proceso y el cargo continúa vacante. Es de esperar que, pese a que este es un año electoral, los legisladores de la Cámara Alta, más concretamente los que integran la comisión que el año pasado inició el proceso de selección del Defensor completen el procedimiento y avancen con la designación de la persona que ocupará el cargo. Cabe recordar que hace exactamente dos años, en marzo de 2017, una presentación judicial del colectivo Infancia en Deuda y otras organizaciones, dio lugar a una sentencia que ordenó al Congreso que no se demore más el proceso. Fue por eso que luego de varias audiencias públicas, en noviembre de ese mismo año se abrió la convocatoria a postulantes, siendo admitidas 68 postulaciones de candidatas y candidatos, de los cuales sólo 15 superaron la instancia del examen escrito. Luego, cada uno de estos postulantes presentó un plan de trabajo y respondieron a consultas de los legisladores. Ahora solo falta que la comisión elija al candidato y eleve la propuesta a ambas cámaras para su tratamiento y aprobación por mayoría simple. Ante esta nueva demora, el colectivo Infancia en Deuda volvió a insistir y propuso a los miembros de la comisión bicameral que seleccionen una terna de candidatos para que luego el Congreso sea el que finalmente elija, por mayoría de votos, a la persona que deberá ocupar el cargo. En la Argentina de hoy urge la necesidad de otorgar efectiva prioridad a los derechos y garantías de la infancia y la adolescencia. La crisis social y económica que atraviesa el país afecta en mayor medida a los chicos de los sectores más vulnerables de la sociedad y, por lo tanto, no se justifica la demora legislativa para concluir el proceso de selección y designación del Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes. El Congreso Nacional no debe ignorar la importancia de este asunto y debe cumplir con los pasos que faltan para completar el proceso y, de esa manera, saldar esta enorme deuda con la infancia.