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Nuevas tecnologías para la educación

Uno de los más destacados investigadores en tecnologías de la educación del mundo, el profesor nacido en la India, Sugata Mitra, dijo una vez que uno de los errores más frecuentes que se cometen en las escuelas de casi todo el mundo es enseñar a partir de la creencia que memorizar es igual a saber. En realidad, advierte el experto, se trata de un principio que impulsó durante varios siglos a los sistemas educativos bajo el dominio de algunas herramientas básicas en el aula, como la tiza, el pizarrón, el lápiz y el papel.

Pero en los últimos años, con el auge de internet y de la telefonía móvil, las nuevas generaciones están cada vez más familiarizadas con tabletas, celulares y computadores portátiles que les permiten estar mucho tiempo conectados y acceder a rápidamente a todo tipo de información tanto en sus hogares como en las aulas. Así, el mundo de la enseñanza tradicional se vio de golpe invadido por estas pantallas que, para bien o para mal, comienzan a disputar espacios a la tiza y el pizarrón. Por eso es importante tener en cuenta las reflexiones del profesor Mitra cuando advierte, entre otras cosas, que ante este nuevo escenario en las aulas los sistemas educativos no deben insistir en mantener los métodos de enseñanza basados en la memoria y la rigidez en los procesos de evaluación, si no quieren repetir fracasos del pasado.

En ese siglo XXI la escuela y todos los demás espacios de aprendizaje formal deberían replantearse los métodos de enseñanza y perder el miedo a las nuevas plataformas que surgen como alternativas para la educación. Un ejemplo del cambio de paradigma que se está experimentando en el mundo de la enseñanza es el sitio web Duolingo para aprender, en forma gratuita, idiomas. Creado por el profesor guatemalteco, Luis von Ahn, esta plataforma también ofrece a los docentes un tablero de control a través del cual pueden seguir el progreso de sus estudiantes en uno de los idiomas elegidos para aprender. Lo interesante de esta propuesta es que el tablero ayuda al profesor a comprender la debilidad y fortaleza individual de cada estudiante en cada habilidad y por lo tanto le permite realizar un mejor seguimiento del aprendizaje del alumno.

En la Argentina, al igual que en muchos países del resto del mundo, están surgiendo empresas que combinan el mundo de la enseñanza con herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías para facilitar el aprendizaje de los alumnos, posibilitando por ejemplo que los contenidos educativos estén en la nube y al alcance de estudiantes y padres las 24 horas del día, todos los días del año. Como bien señala el profesor Sugata Mitra, lo ideal sería tener excelentes escuelas con excelentes profesores en todos lados; pero la realidad muestra que siempre habrá lugares donde buenos profesores no puedan o no quieran ir. “Si vamos a nivelar la cancha de la educación en el mundo, necesitamos un sistema alternativo que también prepare a los niños a entrar a un ambiente de trabajo tecnológico. Ayúdenme a construir una escuela en la nube, un laboratorio de aprendizaje donde los niños se puedan embarcar en aventuras intelectuales al sentirse atraídos y conectados con mentores e información en línea”, propuso el experto. También la Unesco viene planteando la necesidad de buscar nuevos paradigmas para la educación, señalando que, más allá de las diferencias de criterio sobre cuáles son los métodos que se deben emplear en las aulas, en el mundo actual no caben dudas que el proceso de enseñanza aprendizaje debe renovarse, dejando atrás los viejos moldes para ser más abierto, digital y flexible. No se equivocan quienes advierten que en los últimos cien años poco ha cambiado en las aulas, sobre todo en las destinadas a la educación infantil: una clase con alumnos sentados en los bancos y un profesor de pie. Los alumnos con libros en sus pupitres y el profesor explicando conceptos.

No se trata de reemplazar la labor de los docentes, sino de brindar herramientas que les permitan aplicar estrategias más novedosas en las aulas, aprovechando los recursos y la información disponible. Se está ante la posibilidad de generar nuevos espacios de aprendizaje que, bien aprovechados, pueden transformar la labor de enseñanza y el acto de aprender en una experiencia mucho más productiva.