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La peor recesión de los últimos años

El país sufre la peor recesión de los últimos diez años. Las políticas económicas de ajuste impulsadas por la Casa Rosada y un fenómeno natural como la sequía que golpeó el año pasado a amplias zonas agrícolas se combinaron para dar como resultado los peores indicadores: según el Ministerio de Trabajo de la Nación, en 2018 se destruyeron más de 191.000 empleos formales y se produjo una caída del 2,6 por ciento en la actividad económica.

Para colmo, la deuda externa contraída por la gestión de Cambiemos ya supera el 97 por ciento del PBI, convirtiendo a la Argentina en el país más endeudado de la región, de manera que semejante peso no solo condicionará lo que haga de ahora en más la gestión del presidente Macri, sino también la que lo sucederá el próximo 10 de diciembre. Según un informe elaborado por la consultora Ecolatina, el país enfrenta la peor recesión desde 2009. A comienzos de 2018 -explica el documento de la consultora- se proyectaba un crecimiento cercano al 3 por ciento, pero la sequía, la corrida cambiaria y la aceleración de la inflación derrumbaron esas expectativas. Así, en el segundo trimestre la actividad el sector agropecuario registró una caída de más del 30 por ciento, afectado por la crisis hídrica, a la vez que el peso sufría en el mismo período una depreciación cercana al 30 por ciento. Los economistas de Ecolatina observan que en ese complicado escenario se sumaron aumentos tarifarios que aceleraron la inflación, asestando otro duro golpe al poder adquisitivo, lo que se tradujo en una nueva retracción del consumo interno. Luego, en agosto del año pasado el dólar volvió a aumentar un 33 por ciento en pocos días, y con él los precios de muchos insumos que se rigen por el valor de la moneda norteamericana. Las proyecciones de la misma consultora para 2019 señalan que este año volvería a caer la actividad económica en un 1 por ciento, encadenando así dos años recesivos por primera vez desde el bienio 2001-2002. En este contexto, según datos oficiales, la economía de la Argentina perdió unos 191.300 empleos formales a lo largo de 2018, confirmando así el fracaso de las políticas económicas que, desde un principio, apuntaron a debilitar al sector industrial, apostando por un modelo orientado a producir solamente materias primas.

Con este escenario de fondo, no debe sorprender que los últimos datos disponibles del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) revelaran que en diciembre pasado en el sector privado se redujera el número de los asalariados registrados, que fueron 131.000 menos en la comparación con el mismo mes del año anterior, y de los independientes en su conjunto, que fueron 15.000 menos. La consultora Ecolatina considera que la gestión nacional tendrá que lidiar con el negativo arrastre estadístico que deja el año 2018, a lo que deberá sumarse la incertidumbre política que generan este año las elecciones presidenciales, por lo que se espera que la recuperación de la economía -si se produce- sea mucho más lenta de lo esperado. Según el documento de la misma consultora, se espera que este año se registre una mayor cosecha agrícola que podría aportar más de un punto de crecimiento, e incluso un repunte de la mayoría de los sectores transables que se verían impulsados por la mejora de la competitividad cambiaria y las expectativas de crecimiento de la economía de Brasil. Pero, a la vez, el consumo seguirá padeciendo los aumentos de tarifas (a modo de ejemplo: en el Chaco aumentaron los peajes en el puente interprovincial Manuel Belgrano y en Makallé, que se fueron a 60 y 80 pesos respectivamente), a lo que deberá sumarse una nueva inestabilidad cambiaria que pondrán un techo a cualquier intento de recuperación del alicaído salario real que, ante la ausencia de controles, ya viene padeciendo los sucesivos aumentos de precios de la canasta básica.

Estadísticas de la Secretaría de Empleo de la Nación, publicadas en los últimos días de febrero, con datos de diciembre de 2018 comparados con el mismo mes de 2017, confirmaron que el Chaco, lamentablemente, tampoco pudo escapar al impacto sufrido en el empleo. En efecto, según esta fuente, en la provincia el número de asalariados privados registrados cayó un 6,5 por ciento en el período mencionado.

Ante el evidente fracaso de las políticas económicas impulsadas por la Casa Rosada, es de esperar que, frente a la contundencia de las estadísticas, el gobierno nacional corrija el rumbo para evitar un mayor deterioro de la economía y de la calidad de vida de millones de argentinos.