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La lluvia

 Un suceso climático entre el encanto, la utilidad y la precaución. 

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La lluvia que cae del cielo puede ocasionarnos fascinación poética, interpretación simbólica o una investigación científica sobre las causas físicas que la originan, sus volúmenes o sus alcances. Por lo general las lluvias traen beneficios como la posibilidad de contar con buenas cosechas, limpiar impurezas del aire o menguar los calores estivales y por tal motivo son esperadas por una gran parte de la población.

En general, las lluvias permiten -en la naturaleza- muchos de los procesos que mantienen el equilibrio ecológico en el planeta Tierra. No obstante su inusitada frecuencia o cantidades de agua precipitadas llevan a situaciones de riesgos en ambientes y poblaciones vulnerables, por ende también es motivo de temor y medidas de prevención.

UNA FORMA DE PRECIPITACIÓN

El término precipitación se usa para designar a cualquier tipo de forma en que el agua cae desde las nubes a la tierra. Existe una lista hecha por meteorólogos de diez tipos de precipitación pero sólo se distinguen normalmente tres: lluvia, granizo y nieve.

LA LLUVIA

La lluvia (del lat. pluvĭa) es un fenómeno atmosférico que consiste en la precipitación de gotas de agua, en estado líquido. Las gotas no tienen formas de lágrima (redondas por abajo y puntiagudas por arriba), como se suele pensar. Las gotas pequeñas son casi esféricas, mientras que las mayores están achatadas.

Su tamaño oscila entre los 0,5 y los 6,35 mm, mientras que su velocidad de caída varía entre los 8 y los 32 km/h, dependiendo de su volumen. La lluvia no es igual en todo el planeta. Depende mucho del clima existente en la zona y puede ir desde una simple llovizna a una lluvia fuerte y muy densa. También varían según su causa u origen: lluvias orográficas, convectivas y frontales.

LA LLOVIZNA

Precipitación bastante uniforme de gotas de agua muy finas y muy próximas unas de otras que caen desde una nube. Su velocidad de caída es muy pequeña.

LOS CHUBASCOS

Un chubasco es un modo de precipitación que se distingue porque ocurre repentinamente y finaliza con la misma rapidez. Puede suceder en forma de nieve, de agua, aguanieve, etc. Los chubascos son el resultado de una irregularidad local que se registra en el estado de la atmósfera. Suelen darse con buen tiempo, en las horas más calurosas del día y favorecen la formación de cumulonimbus; y luego de su acaecimiento cesan al llegar la noche.

En nuestra región son frecuentes durante el estío, por ello son comúnmente llamadas “lluvias de verano”, que pueden tomar desprevenido a más de un transeúnte y empaparlos sin reparo. En el océano se producen después del paso de un frente frío. La presión atmosférica aumenta entonces rápidamente, de 3 a 4 milibares, y la temperatura baja de 3 a 10º C.

El viento, cuya velocidad aumenta de 8 a 10 m/s, registra bruscamente una discontinuidad que provoca el cambio de dirección de 45 a 90º. Las precipitaciones de agua o granizo se deben a cumulonimbus tormentosos. La intensidad del oleaje suele subir 2 o 3 niveles en la escala de Beaufort.

PERO, ¿POR QUÉ LLUEVE?

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Las nubes al ascender se expanden y al hacerlo se enfrían alcanzando el vapor de agua el punto de rocío y la condensación. La condensación hace que la fuerza de la gravedad supere las de suspensión y el agua cae hacia el suelo originándose las diferentes precipitaciones. En efecto las nubes se desvanecen en lluvia cuando las gotitas se hacen más gruesas y más pesadas.

El fenómeno es muy complejo, las diferencias de cargas eléctricas permiten a las gotitas atraerse; así es como las descargas eléctricas de las tormentas se acompañan de fuertes precipitaciones. Por su parte, la condensación es previamente facilitada por los “núcleos de condensación” (minúsculas partículas en suspensión –hollín, polen, cristales de hielo y de sal- que permiten al vapor de agua recuperar su estado líquido).

LA MEDICIÓN DE LA PRECIPITACIÓN

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El registro de los valores precipitados para cada una de las formas citadas (nieve, agua, aguanieve, granizo) se realiza con instrumentos especiales estandarizados y consignándose los valores en horarios preestablecidos, con la finalidad de que los montos apuntados para localidades diferentes sean científicamente comparables.

Los instrumentos utilizados con más asiduidad para la medición de la lluvia y el granizo son los pluviómetros y pluviógrafos, estos últimos se utilizar para determinar las precipitaciones pluviales de corta duración y alta intensidad. Estos instrumentos deben ser instalados en locales apropiados donde no se produzcan interferencias de edificaciones, árboles, o elementos orográficos como rocas elevadas.

La precipitación pluvial se mide en mm, que equivale al espesor de la lámina de agua que se formaría, a causa de la precipitación sobre una superficie plana e impermeable. A partir de los años 1980 se está popularizando cada vez más la medición de la lluvia por medio de un radar meteorológico, los que generalmente están conectados directamente con modelos matemáticos, que permiten por ejemplo determinar la lluvia y los caudales en tiempo real, en una determinada sección de un río.

LAS LLUVIAS EN LA VIDA COTIDIANA

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Un Fenómeno Temido… Inundaciones Pluviales o Inundaciones por Lluvias “In Situ” Las lluvias tan esperadas, a veces son temidas, en especial en regiones bajas o con problemas de escurrimiento por su baja pendiente -como en el caso del Área Metropolitana del Gran Resistencia, ya que por sus montos o por su intensidad, en un breve período, asociadas a las irregularidades del terreno provocan inundaciones de estos sitios como por ejemplo las acaecidas en enero de 2019.

Las inundaciones pluviales son contingencias climático- hidrológicas que se producen por la acumulación de agua de lluvia en un determinado lugar o área geográfica sin que ese fenómeno coincida necesariamente con el desbordamiento de un cauce fluvial.

Este tipo de inundación se genera tras un régimen de precipitaciones intensas o persistentes, es decir, por la concentración de un elevado volumen de lluvia en un intervalo de tiempo muy breve o por la incidencia de una precipitación moderada y persistente durante un amplio período de tiempo. Lógicamente, es el primero de estos casos el que conlleva el mayor peligro para la población y sus bienes y el que plantea los principales inconvenientes a los servicios de coordinación e intervención para prevenir y controlar sus daños.

Las precipitaciones torrenciales que se acumulan peligrosamente en un lapso muy breve de tiempo, hacen que el tiempo de respuesta de los servicios de emergencia sea más reducido.

LAS LLUVIAS Y LAS INFRAESTRUCTURAS

Las aguas de los drenajes superficiales son fundamentalmente provenientes de las lluvias y sus posibles trastornos serían provocados por estos escurrimientos, los que deben ser neutralizados por los sistemas de drenaje o escurrimiento pluvial. Muchas obras de ingeniería civil son ampliamente influidas por factores climáticos, entre los que sobresalen por su trascendencia las precipitaciones pluviales.

Por ejemplo, un correcto cálculo del drenaje reforzará la vida útil de una carretera, una vía férrea, un aeropuerto. El conocimiento de las precipitaciones pluviales extremas y el consiguiente cómputo correcto de los sistemas vertedores de las represas fortalecerán su seguridad y la seguridad de las poblaciones y demás estructuras que se sitúan aguas abajo de la misma.

La valoración -en montos, frecuencias e importancia - de las lluvias intensas, de corta duración, es muy fundamental para planificar eficazmente el drenaje urbano, y así evitar inundaciones en los centros poblados. Es fácilmente comprensible que un alto índice de lluvias en un período de tiempo reducido alcanza mayor gravedad ya que las escorrentías superficiales apenas experimentan el proceso de filtración y saturan la capacidad de evacuación de los cauces.

Lo mismo sucede en el medio urbano donde el sistema de alcantarillado, que es un drenaje artificial, se ha diseñado con una capacidad de evacuación limitada y que no siempre se encuentra en estado óptimo de limpieza o es deficiente por sus mecanismos.

Las características de las precipitaciones pluviales que deben conocerse para estos casos son la intensidad y duración de la lluvia, características que están asociadas entre sí. Así, las precipitaciones pluviales extremas, es decir con tiempos de retorno de 500, 1.000 y hasta 10.000 años, o la precipitación máxima probable, o PMP, son determinadas, para cada sitio particular, con procedimientos estadísticos, basados en observaciones de larga duración que certifiquen la regularidad de dicho fenómeno.