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Imperdonable medida del gobierno nacional

Por una decisión del gobierno nacional, más jubilados deberán pagar el Impuesto a las Ganancias. Se trata de una resolución interna de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que establece que a los que cobran dos beneficios, como por ejemplo una pensión y una jubilación cuya suma supere los 55.804 pesos, se les comenzará a retener este tributo. Debido a que esta insólita modalidad empezó a regir con el pago de los haberes de enero, muchos pasivos ya comenzaron a notar que, en medio de los tarifazos y la inflación, ahora tienen menos dinero en sus bolsillos.

Una vez más, queda en claro que (con excepción de los sectores dedicados a la especulación financiera o los grandes grupos económicos amigos del gobierno nacional) nadie se salva de los ajustes, la asfixiante presión impositiva, de la pérdida de poder adquisitivo y la pesada carga que impone el sistema tributario a la gran mayoría de los argentinos en la era Macri. Ni siquiera los jubilados y pensionados, un segmento de la población que -según distintas encuestas- había apostado en 2015 “por el cambio” que prometía en campaña el entonces candidato de la coalición Cambiemos.

Antes de que comenzara a regir esta medida, la Anses aplicaba las retenciones por cada orden de pago, es decir que si los dos beneficios no superaban (por separado) el mínimo no imponible, el jubilado o pensionado no era alcanzado por la imposición. Pero ahora, ante la necesidad de cumplir con el déficit cero, el gobierno nacional no tuvo mejor idea que meter mano al bolsillo de uno de los sectores más vulnerables de la población y para eso resolvió que las retenciones del impuesto a las Ganancias se apliquen teniendo en cuenta el número de identificación de cada beneficiario, lo que se conoce también como Código Único de Identificación Laboral (CUIL) y no por cada orden de pago. No caben dudas de que este cambio se apoya en la necesidad de la Casa Rosada de recaudar más. Lo dijo el propio presidente Macri cuando el año pasado, en un acto realizado en Córdoba, defendió la suba de los impuestos para equilibrar las cuentas fiscales. El problema es que durante la campaña electoral había prometido que ningún trabajador pagaría el impuesto a las Ganancias, con lo que queda demostrado -una vez más- que el presidente no tiene inconvenientes para romper cuantas veces sea necesario el contrato de Cambiemos con su electorado. Tampoco se esfuerza mucho a la hora de ofrecer explicaciones, como cuando dijo “veníamos bien pero pasaron cosas” en un intento por justificar la fuerte devaluación que aplicó a mediados del año pasado. O cuando, días atrás, señaló que fue “demasiado optimista” respecto de la inflación. Por eso no debe sorprender a nadie que a pesar de que el gobierno nacional había prometido una reducción de la presión fiscal sobre los sectores de ingresos fijos, hoy la realidad muestra que en los últimos tres años cerca de 700.000 personas se sumaron al grupo de los que están obligados a pagar el impuesto a las Ganancias.

Pero hay más motivos para preocuparse: el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a la administración Macri más dureza, y entre las medidas recomendadas figura aumentar la edad de jubilación, reducir los haberes con un ajuste en las fórmulas de cálculo y endurecer las reglas para acceder al beneficio. De hecho, los cambios aplicados a fines de 2017 a la fórmula de movilidad terminaron perjudicando a los jubilados ya que según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en diciembre de 2018 los jubilados perdieron en promedio un 12,9 por ciento de su poder adquisitivo frente al mismo período de 2017.

Ahora, con esta nueva medida que establece que los jubilados y pensionados que cobren más de una retribución deberán pagar el impuesto a las Ganancias, salta a la vista que la insensibilidad del gobierno nacional no tiene límites; y que no le tiembla el pulso para volver a ajustar sobre los sectores más vulnerables que perciben ingresos que apenas alcanzan para sobrevivir en esta Argentina de tarifazos y aumentos de precios. Por otra parte, debe señalarse que esta polémica medida no solo generó rechazos, sino también advertencias de especialistas que alertaron que el cambio en la forma en que Anses liquida el impuesto a las Ganancias a las jubilaciones es inconstitucional y abrirá las puertas a un sinnúmero de reclamos judiciales.