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En la Argentina cerca de 3.000 niñas se convierten en madres cada año

Un informe elaborado por el Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia advierte que en la Argentina, cada año, cerca de 3.000 niñas y adolescentes menores de 15 años se convierten en madres. Según el documento, muchos de estos embarazos se producen en un contexto de violencia sexual ejercida por integrantes del círculo familiar o del entorno cercano bajo distintas formas de coerción que abarcan desde la imposición forzada hasta las amenazas, abuso de poder y otras formas de presión.

Los expertos advierten que se trata de una situación que requiere una atención especial, no sólo por el riesgo de mayores complicaciones físicas que representa el embarazo a tan temprana edad, sino porque a menor edad es mayor la probabilidad de que el embarazo sea producto de abuso sexual. El informe, titulado “Niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas”, plantea la necesidad de abordar esta problemática en forma integral, desde el sistema de salud y su articulación con las áreas de educación, justicia y protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. En ese sentido, observa que el embarazo a esta edad, no sólo pone de relieve la falta de acceso de las niñas y adolescentes a recursos y servicios que les permitan ejercer sus derechos sexuales y sus derechos reproductivos, sino que además constituye en sí mismo una barrera para que las niñas ejerzan su derecho a la educación y a un desarrollo saludable.

Es que, según los especialistas, el problema de la fecundidad temprana en adolescentes tiene un amplio impacto a lo largo de la vida de las adolescentes e incluso en las generaciones subsiguientes. Por otra parte, se observa que al analizar este indicador se advierte la gran brecha de inequidad existente en nuestro país, con jurisdicciones cuya tasa de fecundidad temprana (10 a 14 años), triplica la media nacional. Según datos oficiales de la cartera sanitaria nacional, en 2015 hubo 2.787 nacimientos de menores de 15 años en el país, lo que significó una tasa de fecundidad temprana de 1,6 x 1.000. De acuerdo a las estadísticas, el Chaco y otras provincias como Formosa y Misiones triplicaron y hasta quintuplicaron las de Buenos Aires, Chubut y Córdoba. Debe tenerse en cuenta que el embarazo a tan temprana edad pone en riesgo la vida de esas niñas. Así lo advierten los expertos en salud pública, que explican que la ocurrencia de un embarazo antes de la maduración física, mental y social tiene consecuencias de corto y largo plazo que afectan el derecho a una niñez y adolescencia sana comprometiendo las etapas posteriores del ciclo vital. El informe al que aquí se hace referencia indica, además, que el riesgo de muerte materna en menores de 15 años en países de ingresos bajos y medios es dos veces mayor al de las mujeres adultas. Por otra parte, es importante remarcar que las leyes vigentes en nuestro país establecen claramente que las relaciones sexuales con niños menores de 13 años constituyen un caso de abuso sexual. Por eso es importante también que se brinde educación sexual integral en el ámbito escolar y se acompañe a las familias con información adecuada que permita prevenir la ocurrencia de embarazo adolescente y los casos de abuso sexual. Debe coincidirse con lo que plantea Unicef, al señalar que tanto las familias, como el Estado y las instituciones son responsables de proteger a las niñas, niños y adolescentes, y de adoptar medidas para prevenir que se vulneren sus derechos. Acaso sea necesario señalarlo una vez más: cuando una adolescente menor de 15 años queda embarazada, su presente y futuro cambian radicalmente. Como bien señala el informe del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia, para la adolescente en estos casos “termina abruptamente su ciclo educativo, enfrenta serios riesgos para su salud y su vida, se alteran sus relaciones sociales, se reducen significativamente sus perspectivas de inserción laboral y generación de ingresos, multiplicándose su vulnerabilidad frente a la pobreza, la exclusión, la violencia y la dependencia”.

Distintos estudios realizados sobre esta problemática coinciden en señalar que la ocurrencia de un embarazo antes de los 15 años evidencia vulnerabilidades y genera serios riesgos. Por eso es necesario que esta problemática se aborde desde el sistema de salud y en forma coordinada con educación, justicia y protección de derechos de niñas, niños y adolescentes.