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Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre

Básquet: ¿pueden las altas temperaturas hacer que cambie el calendario de la competencia?

Las altas temperaturas nos mostraron, este inicio del 2019, sensaciones térmicas de hasta 42 grados a las siete de la tarde o de 36 a las 12 de la noche. A pesar de que el básquet es un deporte que generalmente se juega a partir de las 9 de la noche, bajo techo, la situación actual obliga a pensar seriamente si ya no es tiempo de replantear el calendario.

“Obviamente que afecta muchísimo el tema de la temperatura, jugar con 40 grados no es sano para ningún jugador. Los jugadores somos en los últimos en que se piensa, no es sano porque no están preparados los estadios para jugar con 40 grados y cada tres días, donde los tiempos de recuperación son muy cortos. Uno siempre dice, ojalá que no, pero hasta que no pase una desgracia no se le va a dar importancia. Hasta las ventanas de febrero hay 13 o 14 partidos, me parece una bestialidad”. Las declaraciones pertenecen a Adrián Boccia, jugador de Boca Juniors, en la Liga, y fueron las que desataron, una vez más, la polémica sobre el calendario y la estructura de juego de las ligas argentinas.

La Asociación de Jugadores respaldó un día después el pedido, que se replicó con otros profesionales de diferentes categorías. Pero no es la primera vez que la discusión sobre el calendario, el ritmo de juego (partidos muy seguidos), entre otras cosas, se reclaman a una dirigencia, prácticamente cerrada (dentro de la Asociación de Clubes), que argumenta el márketing y la matemática como sustento.

Rendimiento y espectáculo

Una alta temperatura en el ambiente puede ser muy perjudicial para el rendimiento deportivo. El calor en exceso altera el sistema cardiovascular y el equilibrio de los fluidos en el cuerpo. Según los especialistas, el tiempo de resistencia disminuye conforme aumenta la temperatura. Debido al extremo calor, el cuerpo eleva su demanda de sudoración para lograr el enfriamiento debido. Si los líquidos no se reemplazan adecuadamente, aparece la deshidratación, que disminuye tanto la velocidad como la capacidad de reacción(*).

“Hay muchísimos estadios que no están preparados para afrontar estas temperaturas. Cuando jugamos, la temperatura pasa a ser mayor, y muchos de los lugares donde jugamos tienen techos de chapa que recibieron calor todo el día. Otro punto es que hay clubes que no le dan importancia a lo que es un nutricionista, tener alguien que te hidrate en los juegos. Otro tema son los entrenamientos, porque entrenar con estas temperaturas en enero, y se mezcla con los puntos anteriores”, expresó el jugador de Hindú de Resistencia Pablo Fernández, en diálogo con NORTE.

Fernández es claro respecto al desgaste: “quizás lo podés regular en los entrenamientos, pero en los partidos te olvidas de todo, das y no te parás”. Entonces, comienza a desarrollarse una serie de factores que afecta el rendimiento, y que pueden perjudicar a un jugador, y a un equipo.

“También es peligroso para la gente, porque cuando hace calor, no la pasa bien nadie”, remarcó Fernández. “Por ahí nadie le da importancia hasta que pasa algo”, dice el jugador, y todo esto nos lleva a que se exige por ejemplo presencia policial, pero difícilmente se controle la presencia de médicos y ambulancias.

“No hay que olvidarse de que la Liga quiere brindar un espectáculo, pero es contradictorio en algún punto. Los que estamos en esto también sabemos que en el Torneo Federal o un provincial hay equipos que viajan en el día, viajan en una traffic, llegan y tienen que jugar con temperaturas altas”, indicó.

¿Cambiar el calendario?

La NBA juega en invierno, y los play off apenas llegan a la primavera. Descansan en verano, donde desarrollan sus negocios puertas afuera de Estados Unidos. ¿Por qué las ligas argentinas, entonces, se juegan en pleno verano?, cuando generalmente la gente vacaciona y en la mayoría de los equipos que están desde el centro al norte del país, las temperaturas son altas.

“Nosotros por lo general en este torneo viajamos en el día a jugar el partido y no podemos recuperarnos, no podemos jugar al ciento por ciento. Tengo la suerte de que fuimos un día antes a los viajes más largos. Pero no todos los clubes pueden en el Federal”, contó el chaqueño Germán Frencia, actualmente en Atlético de Saladas (Corrientes).

Germán explicó cómo el calor puede afectar a un deportista, con su propio ejemplo: “Recuerdo la fecha contra Sarmiento de Formosa donde la pasé mal durante la entrada en calor porque el día estaba muy pesado (humedad y alta temperatura), tuve que retirarme un par de veces de la entrada en calor para vomitar. Durante el juego la transpiración y la temperatura hicieron que sea imposible jugar bien, muchas caídas debido a la humedad del suelo sumadas a la transpiración que cae al suelo y no se seca. Tengo una lesión debido a una de las caídas de ese día”.

Respecto de cómo se prepara para esto, Frencia explicó: “mi educación deportiva me permite sobrellevar mejor la situación. Llevo adelante una dieta, me suplemento, los días de mucho calor me preparo bebidas hidratantes para recuperar los minerales. No todos tienen la oportunidad de que les toquen buenos profesionales y que te enseñen”.

Frencia coincide con Fernández en otros aspectos: “Me di cuenta de que los días de mucho calor la gente tampoco va a la cancha”. También coincide en cuánto afecta al rendimiento, durante los juegos. “En los entrenamientos uno se regula, puede salir, o para. En un partido los deportistas jugamos, no medimos nada, lo importante es competir y exigirte al máximo”.

Lo cierto es que, aunque poco se plantea una solución, la protesta de Boccia y la solidaridad de colegas o de la AdJ, deberá ir más allá. En Chaco hay un estadio con refrigeración: Asociación Italiana de Charata. Algunos clubes, mayormente los que juegan Liga A, en el norte, solo cuentan con ventiladores (en el mejor de los casos). Hay exigencias y revisiones cada año, pero para el norte, la refrigeración pasa a ser clave, principalmente en la alta competencia. Serán los dirigentes los encargados de evaluar si no es tiempo de cambiar el calendario, no solo por el espectáculo, sino también por la salud de los jugadores, quienes, en todo caso, son los que generan el mismo.

(*) DeBrown.com.ar