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Eduardo López
Por: Eduardo López

Peor que la inundación

La tragedia de las inundaciones, cuyas imágenes nos impactan, pero más el drama de las familias y los productores que han perdido el fruto de sus esfuerzos y trabajos, siguen repercutiendo a lo largo y a lo ancho de la provincia y del país y han motivado una enorme movilización de parte de las autoridades y de la comunidad toda. Y con razón, porque es un drama que pudo haberse evitado en parte, si se hubieran tomado a tiempo las decisiones necesarias e impostergables.

Pero hay también otra tragedia, mucho más grave que la anterior y a la que los chaqueños no prestamos atención, quizás porque no ofrecen imágenes tan impactantes, pero que acarreará mayores males, quizás irreversibles para las nuevas generaciones. Nos estamos refiriendo a la Educación, al funcionamiento de las escuelas y al cumplimiento del llamado calendario escolar.

El año pasado, por esta fecha (inicios de febrero de 2018), publicábamos en este mismo espacio que “A nadie le parece preocupante o si le parece se cruza de brazos o levanta los hombros--, que en 2017 en las escuelas del Chaco haya habido 92 días con paros y 83 días con clases. Si esto es preocuparse y tener prioridad por la Educación, a muchos debería caérsele la cara de vergüenza y deberían salir a pedir disculpas a la sociedad. Si los pueblos cuidan su futuro según la preocupación que tienen por la Educación de sus miembros, no necesitamos ninguna otra explicación para las causas de la decadencia argentina, sin parar, desde hace más de medio siglo, cuando había una pobreza y desocupación del 5 por ciento”.

En el 2018

Hoy debemos repetir casi los mismos números respecto del año escolar del 2018. Hubo en total 98 días con clases y 74 días con paros, muy lejos de lo que no hace mucho, se imponía como meta: tener como mínimo180 días efectivos de dictado de clases al año. Es cierto que no todos los docentes adhieren a los paros, porque menos de la mitad están sindicalizados, pero sólo el anuncio de una medida de fuerza causa una anarquía generalizada en los establecimientos y el trabajo educativo y de formación se ve resentido.

A mediados de diciembre de 2018 los principales gremios de los trabajadores docentes unidos en un Frente, como actuaron durante todo el año, advirtieron que no se comenzaría el ciclo lectivo si no había iniciativas de parte de las autoridades que subsanaran, en primer lugar, la situación salarial. En este sentido la principal dirigente de uno de los gremios mayoritarios hizo, hace pocas horas, un recuento del estado salarial de los trabajadores de la educación. Repasó que, “en 2018, el incremento fue solo de un 10 por ciento frente a una inflación que terminó en un 48 por ciento, y además se arrastran de años anteriores situaciones parecidas: 7,5 por ciento en 2017, en cuotas y frente a una inflación del 25”. A grandes rasgos aseguró que los docentes chaqueños vienen perdiendo “más del 50% del poder adquisitivo y no vemos reacción alguna, en positivo, de parte de las autoridades que tienen poder de decisión para revertir esto”. Sostuvo que una muestra de que “no hay problemas de recursos es el decreto que dictó el gobernador el 17 de diciembre pasado, para otorgar un aumento a las autoridades superiores, jerárquicas de los organismos descentralizados y autárquicos, de no menos de un 30%”.

Nuevo conflicto en puerta

Ante este panorama, y ante el anuncio del calendario docente que indica que en diecinueve días deberán presentarse los directores de las escuelas, no hay que ser muy adivino para predecir un más que conflictivo año, más cuando desde el Ministerio del ramo se emplazó hasta el 15 de este mes a los gremios a presentar la certificación de autoridades emitida por el Ministerio de Producción y Empleo de la Nación, de la que surja la vigencia de los mandatos electivos o representativos para poder participar de la Comisión de Política Salarial y Condiciones de Trabajo. que discutirá los nuevos salarios. Máxime si se tiene en cuenta que gremios y autoridades del Ministerio no se llevan para nada bien y que algunos gremios parecen estar flojos de papeles.

Esta tormenta que se avizora -y que ya hemos visto otras veces- no hace más que acrecentar la tragedia de nuestros niños y jóvenes que asisten como meros espectadores al enfrentamiento de autoridades y gremios docentes, sin que nadie se interese por ellos y su futuro y defienda su “derecho humano” a la Educación. Si todos hablan de la prioridad de la Educación, pero pagan mal a los que la imparten, cállense la boca por favor. Si todos se llenan la boca por hablar de futuro de nuestros niños y jóvenes y las escuelas no funcionan o lo hacen mal, estamos sumidos en la peor de las tragedias que tendrán su implicancia en el futuro. Quizás entonces no tengamos inundaciones, pero estaremos llenos de analfabetos funcionales y personas incapaces de afrontar la vida con futuro. Elijamos.

 

Copla de Aledo (*)

Cuando la mano es un puño

nadie sabe lo que lleva:

Puede ser una semilla,

pero también una piedra.

(*) Aledo Luis Meloni “Como el aire y el día” (1974)