Temas de hoy: funcionarios procesados causa de los cuadernos Siniestro vial temporal cambios en el gabinete
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/175717

Los 141 años de la epopeya italiana

Pocas veces como en este 2 de febrero, la capital del Chaco evoca el acontecimiento fundacional el arribo en 1878 del primero contingente de colonos italianos, en especial de la región de Udine, que culminaba un largo viaje iniciado en el puerto de Génova.

Ese grupo, el que llegaría al año siguiente, fue el gestor de un epopeya de esfuerzos y tenacidad increíbles, que hacen falta hoy 141 años después cuando la gran ciudad, capital de la provincia que nació en 1951, afronta una encrucijada de grandes perjuicios de infraestructura, servicios, una vasta red social y todo lo que pueda imaginarse en un fenómeno climático sin precedentes con los 614 milímetros sumados por las precipitaciones de enero y todas sus secuelas.


No es ocioso rescatar aquel contraste impiadoso de quienes procedieron de las regiones italianas de montañas, para culminar la odisea del viaje en barcos, y hasta en embalsados en el último tramo. Se encontraron con el imperio del sol que castigaba sin concesiones, el calor insoportable y los riesgos de la selva chaqueña donde había antecedentes de colonización pero se necesitaba nuevos protagonistas para la ocupación territorial y la construcción del destino de progreso que los movilizo con un coraje que supero alternativas de optar por otras opciones.

Inmigrantes.jpg
Representación de la llegada de los primeros inmigrantes a Resistencia, óleo de Alfredo Pértile.


La epopeya italiana merece nuestra respeto y admiración porque los apellidos de aquellas primeras 63 familias, que registraron una trayectoria que se sobrepuso todas las adversidades y escribieron páginas de emprendimientos que cabalmente hicieron el Chaco.

Si ellos nos legaron ese ejemplo, la gesta que se evoca hoy tiene alto valor de marcar un camino, hasta diríamos de un acto de reflejo colectivo de que esta emergencia, que no es la primera de las también hicieron en 1906, 1966 y en 1992, no surgieran prevenciones inteligentes y eficaces sin una conciencia colectiva de alto riesgo de cometer excesos de improvisación, de enorme desidia por evitar la acumulación de basura y, fundamentalmente, advertir que un conurbano que se acerca a los 300 mil habitantes y ejerce un enorme peso electoral, como campo de especulaciones, no puede ser la capital de las transgresiones en el noroeste argentino.

Hay un espejo donde mirarnos: es la dignidad y la entereza de aquellos colonos friulanos cuyo protagonismo como paradigma debe ser presente ante este 2 de febrero.