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Paridad en los espacios de decisión

A fines de 2018 varias organizaciones del campo nacional y popular más una parte de las izquierdas se convocaron en una jornada plenaria con miras a construir espacios de representación en los partidos con participación en las elecciones de este año.

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Una parte de las activistas y militantes de espacios de género se reunieron en la Universidad Popular en busca de respuestas y una construcción abarcativa para 2019. Foto: María Inés Pilatti Vergara.

Después de un año atravesado por el debate de la legalización del aborto, la aprobación de la ley de paridad en listas de candidaturas y de la ley Micaela, CHAQUEÑA reproduce algunas de las voces que participaron de la jornada y que proyectaban una parte de las discusiones para este año.

Para Majo Gerez, de la organización Mala Junta, construir una alternativa nacional, popular, democrática y feminista forma parte de los debates que se están dando en el campo popular. “Son una posibilidad de ponerle freno a la avanzada neoliberal en nuestro país y en la región. Los feminismos populares, las mujeres y las organizaciones sociales y políticas, las disidencias sexuales nos encontramos en las calles construyendo esa habitabilidad en esta sociedad. Nos preguntamos en cuánto estamos dispuestas a construir en clave de unidad este 2019”.

-¿Cuáles son los desafíos?

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Majo Gerez, Lucía Ganin y Vicki Freire. Foto: Noelio.

-Todo lo que logramos en 2018 no nació de un repollo. Tenemos más de 30 años de encuentros nacionales de mujeres y la campaña nacional por el derecho al aborto tiene más de diez años, existe una construcción territorial amplia en el país que generan una agenda propia que es parte del campo popular. Somos parte de una cuarta oleada feminista y somos las que generamos respuestas políticas, de hecho fuimos las primeras en declarar un paro nacional durante el gobierno de (Mauricio) Macri, y en Brasil el movimiento elle nao contra Jair Bolsonaro también se destaca justamente porque sabemos que las avanzadas de las derechas en el continente afectan fundamentalmente a las mujeres y a las identidades disidentes. En defensa de la democracia necesitamos que cualquier alternativa de gobierno tenga al feminismo como una bandera transversal. Es momento de feminizar la política.

-Con una ley de paridad de género, ¿cuál es el próximo objetivo?

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Integrantes de Mala Junta Chaco y Majo Gerez (izq.). Foto: Mariana Gonzalo.

-Vamos por cargos porque somos la mitad de la población, somos parte constitutiva de las organizaciones y hacemos política todos los días pese a que el patriarcado sigue habitando en las estructuras partidarias; si no fuera por la ley de paridad no seríamos representadas. Importa que más mujeres lleguen al poder pero no es lo único que buscamos, queremos transformar la cultura política y cómo construimos política. Hoy el feminismo genera nuevas coordenadas sobre esas estructuras, las construcciones, el ejercicio democrático, es un gran aporte para pensar en una nueva oleada de gobiernos progresistas y populares que puedan llegar a las raíces de las injusticias y las transformen.

 

Mayor compromiso con la diversidad de voces

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Amanda Alma es una de las comunicadoras que compone Manifiesta, una cooperativa de comunicación feminista; además colabora con del Instituto Patria en charlas y en la construcción de vínculos entre organizaciones. Hace dos años que articula la comisión de mujeres y géneros y trabaja también en coordinación con legisladoras nacionales de las dos cámaras. Alma considera que la comunicación es una herramienta fundamental porque “es un canal para visibilizar las dirigentas que tenemos, la capacidad política de las compañeras, el nivel organizativo”.

De la reunión plenaria en Resistencia destaca la construcción de la unidad no como discurso sino como práctica, donde se encuentran en varios espacios y acciones para pensar la incidencia dentro de las estructuras de poder.

-¿Cómo se explica que la comunicación sea el fuerte de las mujeres y a la vez su palabra esté devaluada en el espacio público?

-Hay un cambio cultural que en nuestro país fue producto también por el debate por el aborto legal, que nos convocó y permitió que muchas compañeras tomaran posiciones. Además transitamos el momento más prolongado de democracia, entonces hay que poner sobre la mesa que los partidos políticos y las organizaciones del campo nacional y popular estuvieron durante mucho tiempo silenciados y perseguidos sin una gimnasia política. Ahora se evidencia que las trayectorias de mujeres, travestis y trans estamos fortaleciendo nuestra voz pública y confluyen con otras representaciones en partidos políticos. Hoy tenemos más gobernadoras, ministras, -ya tuvimos una presidenta- y en otros espacios de toma de decisión no tan comunes para nosotras. Si bien esos cambios son lentos hay una revalorización de trayectorias que hasta ahora solo se reconocían entre mujeres.

-En un contexto de fake news, ¿cuánto lugar hay para el feminismo y periodismo?

-En los últimos 30, 35 años las empresas hegemónicas de comunicación han tomado un papel relevante al igual que la economía transnacional. Responden a la misma lógica de la economía extractivista, son prácticas que están asociadas. Hoy sabemos que la fusión entre empresas del entretenimiento con las de noticias en los 70 desarrollaron más una espectacularización que una cercanía a la realidad. Al ser invisibilizadas en esos espacios las mujeres construimos nuestros propios medios y desde ahí difundimos nuestra realidad, repensamos nuestras prácticas. Si pensamos en maniobras de manipulación y de construcción de noticias falsas vamos a ver que son sostenidas principalmente hombres, mientras que las mujeres que intervienen no desempeñan roles protagónicos. En los medios alternativos tenemos más compañeras comprometidas con esa voz pública que implica trabajar en comunicación. Y la realidad es que la sociedad necesita conocer la verdad, datos e información de su realidad más allá de las opiniones.

Representaciones que respondan a demandas de una realidad diversa

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Amanda Alma en una de las instancias de articulación entre organizaciones. Su fuerte: la comunicación. Foto: Larisa Kejval.

Antes de la reunión del G20 y de la marcha campesina que en el Chaco representó un fuerte llamado de atención hacia las poblaciones originarias, Gisela Gutiérrez, del Partido del Trabajo y del Pueblo y del Partido Comunista Revolucionario planteó que se sumaba a la jornada entendiendo que es necesario unir fuerzas en un programa, discutir la realidad del pueblo en el país y el Chaco y las consecuencias de las políticas de ajuste y endeudamiento a cien años.

“En todas situaciones que las mujeres sufrimos doblemente y por eso creemos que tenemos una responsabilidad muy grande de identificar los problemas que nos afectan y de unirnos en un programa superador para unir los consensos necesarios que muestren algo diferente y que nos represente a todas las necesidades del pueblo en 2019 y especialmente a las mujeres”.

“Hablamos de unir la violencia que sufrimos las mujeres por un sistema y un Estado patriarcal a la de violencia del hambre, de la desnutrición y de una pobreza estructural como la que se lleva la vida de una nena wichí en noviembre y revela que llevaba trece años de falta de educación, alimento y de salud. Son importantes las cuestiones de género como parte de las cuestiones políticas, sociales y económicas que hacen a un modelo de país”.

Gladys Favreto, también del PCR, valora que se haya dado un paso muy importante entre sectores políticos: “Si hoy gobiernan políticas neoliberales es porque existe una división en las clases populares. También hacemos una autocrítica sobre los gobiernos que pasaron y no dieron respuestas de género, porque violencia no es solo el maltrato físico sino no tener para darle de comer a tus hijos, o no tener agua ni una vivienda digna como sucede en El Impenetrable. Eso también es violencia de Estado”.

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Gladys Favretto y Gisela Gutiérrez en una de las actividades de 2018.

Favretto recuerda que los sectores que se convocaron en la Universidad Popular buscan generar un espacio con un programa político que pueda cambiar la realidad argentina: “No queremos este presente. En 2019 necesitamos un gobierno que nos represente y responda a las demandas de distintos sectores, siendo respetuosas de las diferencias y escuchando a las compañeras que vienen de los barrios más alejados. Violencia, salud, educación y recuperación histórica para las originarias. Son muchas cosas las que nos faltan pero es un gran avance que podamos estar hoy reunidas, celebro esta unidad y se tiene que expresar en políticas. Acompañamos a nuestros compañeros como en la marcha de 170 kilómetros de noviembre".

Cristina del Frente de Mujeres del movimiento Evita una de las referentes señaló que es fundamental sostener la lucha en el territorio, “provengo de un peronismo que cree que la revolución se hace en la calle y no desde un escritorio como pasa con algunos compañeros que ocupan espacios de poder.

La lucha también tiene que ser feminista porque el compromiso de las compañeras por la defensa de derechos es enorme; hoy vivimos un punto en el que necesitamos que no nos avasallen más derechos”.

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Claudia Araujo
Claudia Araujo