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El Chaco no puede esperar

La breve visita que realizó al Chaco el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en su viaje de regreso de Brasil, para interiorizarse de la dramática situación que vive la provincia por la emergencia hídrica, abrió las puertas a una serie de interrogantes.

¿La presencia del primer mandatario en la zona del país más afectada por las intensas lluvias y las evacuaciones marcará un giro en la mirada que se tiene en Balcarce 50 de esta región? ¿Cuál será la respuesta del gobierno nacional al pedido de acompañamiento federal para poder avanzar con veinte obras hídricas claves que necesita el Chaco?

El monto estimado de las inversiones que necesita la provincia para hacer frente a las cada vez más intensas lluvias que afectan la región ronda los 3.300 millones de pesos. Son obras que se deben realizar en el Gran Resistencia y en varias localidades del interior que sufrieron el duro golpe de las inundaciones, y entre las que se incluyen nuevas estaciones de bombeo, redes de desagües pluviales, la realización de canales, reparación de compuertas, la construcción y el acondicionamiento de defensas, y el mantenimiento de sistemas de alcantarillas, por citar sólo algunos de la infraestructura que son consideradas prioritarias y urgentes para evitar que el drama de las inundaciones se repita entre los chaqueños.

Según explicó el gobernador Domingo Peppo durante una reunión que mantuvo con el equipo técnico de la Administración Provincial del Agua, la idea es que los proyectos ejecutivos de las obras hídricas prioritarias puedan ser ejecutados sin demoras por la Nación. En esa oportunidad, además, el mandatario provincial recordó que los proyectos deben respetar los formatos establecidos por el organismo que financie las obras. “Queremos presentar proyectos que puedan ser licitados en forma inmediata, pero deben estar adecuados al organismo que los vaya a financiar”, indicó.

Está claro que la importancia de las obras, así como la urgencia para realizarlas y el nuevo escenario que plantea el cambio en el clima en la región, obliga a dirigentes de todos los sectores a trabajar por el mismo objetivo, que es lograr que se concreten estas obras a fin de mitigar el riesgo hídrico en zonas urbanas y rurales de la provincia. En esta difícil coyuntura, el Chaco necesita ayudas concretas.

Es la jurisdicción que tiene el mayor número de familias afectadas por las inundaciones: 7500, según las primeras estimaciones. Es de esperar que la imposibilidad de llegar esta semana a la provincia del titular de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica, Pablo Bereciartúa, que tiene bajo su responsabilidad la realización de las obras hidráulicas, no sea un presagio de la respuesta que dará el gobierno nacional en esta emergencia.

Según se describe en la página web oficial de ese organismo, el mismo tiene como función “evaluar los recursos hídricos del país mediante redes, sistemas de observación y monitoreo continuo, y administrar el sistema de información de recursos hídricos”, además de participar de la agenda nacional e internacional del cambio climático en asuntos referidos al agua.

¿Estará al tanto del verdadero impacto que tiene la variabilidad climática en nuestra región? ¿Habrán tomado nota en la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica que en lo que va de este mes de enero en el área metropolitana ya se superó el récord histórico de lluvias de los últimos 60 años? ¿Aportará la Nación alguna propuesta de financiamiento para dar respuestas a la legítima demanda del Chaco por obras claves de infraestructura?

En tiempos de restricciones presupuestarias y con los antecedentes de la cancelación del proyecto para la construcción del segundo puente interprovincial Chaco - Corrientes y la desactivación del promocionado Plan Belgrano, no hay margen para la ilusión. Por eso es necesario que la dirigencia chaqueña reclame a la Casa Rosada el ejercicio de un verdadero federalismo, como los había prometido el propio Macri en campaña, antes de convertirse en presidente, cuando hablaba de “trabajar codo a codo con cada gobernador e intendente, por una Argentina federal” y de fortalecer las economías regionales.

A tres años de aquellas promesas, hoy la realidad nos muestra a productores agropecuarios del Chaco y Santiago del Estero haciendo canales improvisados en las vías del Belgrano Cargas para que escurra el agua que inunda pueblos enteros de ambas provincias que, junto con las Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos (también afectadas por las inundaciones), aportan la mayor parte de la producción de algodón, arroz, sorgo, girasol, trigo, maíz y soja, en un país que, en cada crisis, se juega su última carta en el campo.