Temas de hoy: Paro docente masacre en mezquitas Siniestros viales inseguridad
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/175036

Volver a casa después del temporal

La escuela 577 de Resistencia alberga a unas 130 personas. Tres días después de lluvias récords, las historias de quienes lo perdieron casi todo.

volver.jpg
Silvia Sánchez eligió sumarse al equipo que se encarga de la preparación de los alimentos. Ayer alistaba un almuerzo para 129 personas.

Unas 22 familias de Villa Los Lirios reciben lo indispensable. El agua desbordó el escurrimiento habitual e incluso una enorme laguna. “Subió muy rápido el nivel”, describe Maru, que vive ahí hace 18 años, “el agua cubrió las camas, por eso perdimos colchones, ropa, todo”. 

volver2.jpg
“Así como yo hay muchas más”, dice una de las damnificadas por los anegamientos en Villa Los Lirios, una de las zonas más afectadas de la ciudad.

La mujer tiene tres hijos -dos niños y uno de 19-, pero como al día siguiente vio que le robaron una garrafa, agrega que los problemas continúan cuando las casas quedan solas.

Como ella, otros vecinos próximos a la laguna aseguran que hace más de una década que no veían algo semejante. Algunos se autoevacuaron en casas de familiares y conocidos, al día siguiente vieron que lejos de mejorar el panorama era desolador y se trasladaron a la escuela Del Sesquincentenario, en Brown 1721.

En José Noveri al 400, Ana, su marido y una nuera alcanzaron a alzar la heladera y un freezer; sin embargo, perdieron la mayor parte del mobiliario apoyado en el piso. En los días más lluviosos recuerda que apenas si se anegaba el patio sin que afecte el interior de la vivienda. “Esta vez fue como en la última gran inundación”, de la que no recuerda el año, pero era una niña y hoy tiene 49 años.

volver3.jpg
Muchas familias abandonaron su vivienda cerca de la medianoche, cuando la lluvia parecía imparable. Para las tres de la madrugada encontraron refugio en la 577.

Mientras preparaba un guiso de arroz para un centenar de comensales, Silvia Sánchez cuenta que con su marido alcanzaron a salvar la tele y un ventilador, pero la ropa se perdió, “vinimos con lo puesto”.

Con 6 meses de embarazo y dos nenas de 6 y 8 describe que antes de ir a la escuela buscó refugio en la casa de un vecino. Mariana Duarte vive en el barrio desde que nació y a los 36 años solo recuerda un fenómeno similar a los 14.

Para ella el dragado con bombas ayudó por más de 20 años, por lo que ahora se impone la necesidad de rellenar el terreno y que las autoridades hagan un censo, viendo caso por caso para evaluar daños.

volver4.jpg
El centro de evacuación es uno de los mayores. Presta asistencia médica para niños y adultos, atención veterinaria para mascotas, además de otros servicios.

La casa de Duarte está por calle 9 y Ayacucho, el sector más afectado del barrio. Es mamá de un niño de cinco de y otra de siete. Al grupo familiar se suma una hermana en tratamiento oncológico y su hija pequeña.

volver5.jpg
La solidaridad de vecinos, voluntarios y personal que trabaja en situaciones de contingencia es destacada por todos. El siguiente desafío es empezar de nuevo.

Solidaridad, voluntad y trabajo

Blanca Verón preside la comisión vecinal y fue quien acudió a abrir la escuela. ‘Tengo muchas inundaciones encima y esta vez los vecinos ayudaron como nunca; no sé si es porque todos estamos tan mal económicamente, pero veo que la gente está muy sentida y ayuda’.

Desarrollo Social proveyó módulos alimentarios, agua, calzado y colchones. ‘Algunas personas con la mejor voluntad nos trajeron comida preparada, pero la verdad es que se dificulta repartir‘, explica.

Por su parte, la directora Isabel González recuerda que en otras ocasiones el edificio funcionó como albergue pero esta vez el temporal los dejó sin luz.

Valoró las reparaciones que continuaron ayer, el acompañamiento del personal del centro de salud y las donaciones que llegaron de manos anónimas y del sector de hoteles y restaurantes. ‘Ahora muchos se apresuran a volver, pero les pedimos prudencia‘, advierte.