Temas de hoy: Paro docente masacre en mezquitas Siniestros viales inseguridad
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/174987

Una emergencia que perjudica a todos

Barrios anegados y más de un centenar de familias evacuadas es el saldo, provisorio, que dejan las intensas lluvias caídas en las últimas jornadas sobre la ciudad de Resistencia y localidades que conforman el área metropolitana. A este preocupante escenario se agregó, lamentablemente, la irresponsable actitud de grupos que sumaron desorden con cortes de rutas y calles a una situación ya de por sí complicada, en jornadas en que tampoco faltaron agresiones a unidades de colectivos e intimidaciones a choferes que obligaron a suspender el servicio de transporte público de pasajeros perjudicando así a quienes regresaban a sus hogares.

Debe quedar en claro que ninguna situación de emergencia justifica a los grupos o personas que actúan al margen de la ley. Menos aún, por supuesto, a quienes pretenden sacar provecho de la desesperación de los afectados por los anegamientos para alentar agresiones contra un servicio público indispensable como lo es el transporte de pasajeros. Lamentablemente, tampoco faltaron casos de ataques a automovilistas, robos e incluso intentos de saqueos que merecen ser sancionados con todo el rigor de la ley. Los múltiples y simultáneos cortes de avenidas en la ciudad de Resistencia y localidades aledañas, realizados por damnificados por los anegamientos que reclamaban asistencia a las autoridades, generaron caos y complicaron aún más la situación, y hubo denuncias que dieron cuenta de robos que sufrieron algunas personas que se vieron sorprendidas en los piquetes.

No menos graves fueron los cortes que bloquearon el paso de camiones cisternas que debían transportar combustible desde las plantas de dos conocidas petroleras en Barranqueras hacia las distintas estaciones de expendio del área metropolitana. La situación generó preocupación entre los responsables de las empresas expendedoras quienes advirtieron que si no se dejaban sin efecto los bloqueos podía comenzar un desabastecimiento de combustible en el Gran Resistencia.

Este tipo de situaciones deja en evidencia, una vez más, el serio problema que tiene una parte de la comunidad para respetar las normas más elementales que garantizan la convivencia. Más allá de la legitimidad que pueda tener un reclamo, como lo es el pedido para recibir asistencia de Estado en una situación de emergencia, nada justifica que ese planteo se traduzca en una acción que termine afectando el orden público en una situación de emergencia que perjudica a todos y que requiere de organización y tiempos razonables para poder dar respuestas a los múltiples problemas que se presentan.

Acaso sea necesario señalarlo una vez más: la emergencia hídrica que se vive en estos días afecta, de una manera u otra, a la comunidad en su conjunto. Si bien no es lo mismo tener la casa inundada que no tenerla, es necesario que se actúe respetando las normas y sin alterar el orden a fin de facilitar el trabajo de los organismos que tienen la tarea de llevar asistencia a los damnificados, para que las respuestas a los reclamos lleguen de la manera más ordenada y rápida posible. El desorden conduce a lo contrario, a que se demore aún más la ayuda. Sumar caos en una situación de catástrofe natural como la que se vive en estos días en distintas localidades chaqueñas perjudica en mayor medida a quienes menos recursos tienen y dependen de la ayuda oficial para solucionar los serios problemas generados en esta emergencia.

Debe tenerse en cuenta, por otra parte, que las lluvias de los últimos días fueron las más intensas de los últimos años y que, además, el pronóstico para las próximas horas no es alentador, ya que el Servicio Meteorológico Nacional advierte que las malas condiciones climáticas, con intensas lluvias y tormentas, pueden extenderse hasta buena parte de este sábado.

La situación generada por este fenómeno climático es excepcional (en la ciudad de Resistencia se registró un récord histórico de lluvia caída, superando la última marca de 1994) y es por eso que cualquier decisión que se tome debe tener en cuenta primero el bien de la comunidad en su conjunto.

Los incidentes ocurridos en Barranqueras con un grupo de vecinos que interrumpió el paso de vehículos y demoró así la llegada de operarios de Secheep a la estación de bombeo en la zona del riacho, que necesitaba una urgente reparación para restablecer la distribución de agua potable al área metropolitana, son una clara demostración de que los problemas se pueden agravar aún más si se actúa con irracionalidad.

En estas horas difíciles para la provincia (también en el sudoeste la situación es compleja) es necesario unir esfuerzos y colaborar a fin de superar esta emergencia hídrica que vuelve a poner a prueba a los chaqueños.