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Eduardo López
Por: Eduardo López

Derechos y privilegios

Los gremios surgieron de la necesidad de que todos los que trabajan lo hagan respaldados por determinadas leyes que respeten el fundamental derecho de recibir una paga por su tarea y que esta les permita vivir con dignidad.

El objetivo fundamental de los gremios es evitar la explotación del hombre por el hombre. Con el paso del tiempo fueron consagrándose los principales derechos: jornada laboral de determinado tiempo por día y de días por semanas. Salario digno que permita vivir al trabajador y su familia, sobre todo cuando hay menores. Igualdad de ese salario respecto del sexo y de la responsabilidad que se tiene. Condiciones de salubridad y protección de la persona y de su salud. Derecho a la Educación propia y a la de los hijos y tantos otros. La adquisición de un derecho tiene como contrapartida el cumplimiento de obligaciones.

Esta es la esencia del gremialismo surgido durante la era industrial y potenciado en la Argentina desde el advenimiento del Justicialismo. Lo crearon los propios trabajadores para defenderse de la explotación y el aprovechamiento de los patrones.

METAMORFOSIS DEL GREMIALISMO

Fueron los trabajadores de cada rama los que, mientras laboraban en lo suyo, ocupaban su tiempo libre para organizarse. El paso del tiempo provocó que la actividad gremial pasara a ser rentada, lo que no es ni bueno ni malo en sí, pero provocó que muchos trabajadores se convirtieran, de hecho, en empresarios poderosos y vitalicios que emularan a sus patrones con la pantalla de defender a los trabajadores.

Hoy, la gran cantidad de gremios existentes, funcionan como verdaderas empresas dirigidas por una “oligarquía” que se perpetua en el poder y que dirigidas en señores todopoderosos, multimillonarios y que no están dispuestos a permitir que alguien los desaloje del poder a través de la democracia sindical.

Para poder lograr esto confunden derechos (beneficios que son para todos) con privilegios (que son para unos pocos). De esa manera mantienen la fidelidad de sus afiliados. Esto es al menos lo que se ve. Gremios con dirigentes ricos y omnipotentes sostenidos por grupos incondicionales y a sueldo, contra una masa que subsiste, y la indiferencia de los otros.

PRIVILEGIOS DISFRAZADOS DE DERECHOS

En otras palabras, el necesario gremialismo es desvirtuado muchas veces en los hechos y reclama como derechos los privilegios que logra a costillas de otros. Hoy hay, además, en muchas actividades un excesivo número de gremios. Como se ve, en estos días, que existen siete gremios relacionados con el trabajo de las líneas aéreas. Un soberano despropósito para una actividad, al menos por ahora, reducida. Es que cada sector se ha llenado de privilegios y no les importa el derecho de todos, de los ciudadanos comunes y corrientes que tienen derecho a usar los servicios aéreos y que se les impiden por el uso de medidas de fuerza.

EL PARO DESVIRTUADO

Otro abuso que se constata todos los días es el pésimo uso de las medidas de fuerza que ya no provo can el resultado deseado. Como lo dice la palabra, se trata de una medida de fuerza, algo excepcional, que responde a una necesidad extrema. Hoy se ha tornado tan común que a los afectados no se les mueve un pelo y a los que la realizan les reporta sólo el beneficio de tener un día más de ocio. Eso es lo que sucede habitualmente con los paros del sector docente, que todas las semanas provocan la violación del derecho humano a la educación de miles de niños y jóvenes. Saben que, de alguna manera, los descuentos de ley (si se los hacen) les serán devueltos tras otras medidas de fuerza para lograr ese objetivo.

Hoy se confunden términos perfectamente diferenciados, y por conveniencia se adoptan posturas que perjudican al prójimo, de manera por demás egoísta, para lograr beneficios personales que no son para el bien común. Es exigir pretendidos derechos, cuando lo único que se persigue es un privilegio. Un derecho es aquel valor de justicia que se posee per se, esto es, de manera irrenunciable y no negociable. Un privilegio es un bien que se obtiene por merecimiento de trabajo, historia de vida o nacimiento, elitismo, cesión voluntaria de derechos de un tercero en favor de uno.

Hay que reiterar la idea: el gremialismo es necesario y fundamental en una sociedad. Pero el gremialismo bien entendido. Con dirigentes honestos que cumplan las dos funciones, el trabajo de todos los días y la defensa de los derechos, sin más privilegios que los que merezcan por su labor y los logros que se alcancen. Hoy no se ve eso. El panorama es muy otro. Hoy, más que derechos, se defienden sus privilegios.