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La peor caída de la actividad industrial

Aunque el dato no sorprende, el desplome que el sector industrial sufrió en septiembre en todo el país vuelve a confirmar el continuo deterioro de un modelo económico que no muestra indicadores positivos. Se trata de la peor caída que registra la actividad fabril en los últimos diez años, y lamentablemente no es el único sector productivo que acusa el golpe del derrumbe del mercado interno.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en septiembre pasado la industria nacional mostró una caída de un 11,5 por ciento interanual, lo que representa el peor mes para el sector en la última década. Distintos economistas que son críticos con la gestión de Cambiemos atribuyen el desplome al drástico achicamiento del mercado interno, producto de un proceso inflacionario que no se detiene y a la pérdida de poder adquisitivo de la gran mayoría de los argentinos.

A este difícil escenario debe sumarse una insólita política del Banco Central que elevó las tasas de interés por las nubes, que vuelve prácticamente imposible el acceso al financiamiento para las empresas. Según los datos que hizo público el Indec del Estimador Mensual Industrial (EMI), en septiembre el único subsector que mostró una mejora fue la industria de metales básicos, con un 2,7 por ciento, mientras que la industria textil por ejemplo tuvo una caída del 24,6 por ciento; el sector de edición e impresión se desplomó un 21,6 por ciento); la metalmecánica un 20,5 por ciento y la automotriz un 15,7 por ciento.

Los empresarios del sector industrial alertaron, en varias oportunidades, sobre el grave riesgo que representaban las políticas impulsadas por la Casa Rosada que elevaron los costos de financiamiento, lo que dificultó mantener el ritmo de producción. Pero además, también el Ejecutivo nacional adoptó medidas que derivaron en el desplome de la demanda interna que, como era de esperar, impactó con fuerza en la industria nacional que ya venía soportando los embates de la inflación.

Según los datos oficiales, la producción de petróleo cayó un 11 por ciento; la de caucho y plástico un 20 por ciento; y la de sustancias y productos químicos un 4,7 por ciento. La producción de minerales no metálicos, ligados a la construcción, en tanto, cayó un 3 por ciento.

El problema es que la desconfianza en el modelo económico nacional ya no se basa en una presunción, sino en resultados que están a la vista. No debe sorprender, entonces, que la consulta a representantes de empresas industriales de todo el país que hizo el Indec en el marco del trabajo que llevó adelante para elaborar el Estimador Mensual Industrial, para indagar sobre las perspectivas para el último trimestre de la demanda interna, el 60,7 por ciento de las respuestas hayan reflejado una mirada pesimista, anticipando que habrá una baja; mientras que el 30,5 por ciento de los consultados consideró que se mantendrá un ritmo estable; y sólo un 8,8 por ciento espera un aumento de la actividad industrial.

Por otra parte, entre las firmas exportadoras, el 54,7 por ciento de los consultados no cree que habrá mayores cambios hasta diciembre inclusive; mientras que un 28,6 por ciento espera una suba; y 16,7 por ciento cree que habrá una nueva caída. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) alertó esta semana que la tasa de interés de descuento en cuenta corriente para las pequeñas y medianas empresas llegó en septiembre a 64,5 por ciento en promedio anual, según el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Con este escenario, no hay viabilidad de desarrollo productivo hoy en la Argentina. La entidad observó, por otra parte, que la decisión del gobierno nacional de dolarizar las tarifas de gas, electricidad y combustibles, combinada con un recorte de subsidios, generó un fuerte encarecimiento de insumos; y señaló que durante el segundo trimestre de este año, con la caída en la venta local de ropa y en las exportaciones, la producción nacional de indumentaria se redujo 1,8 por ciento interanual.

Asimismo, según el informe difundido esta semana por el Grupo Construya, las ventas de insumos para la actividad de la construcción cayeron un 17,3 por ciento en octubre, mostrando la quinta baja consecutiva en lo que va del año. La mayoría de los analistas económicos coinciden en que en los próximos meses habrá una profundización de la crisis y, lo que es más lamentable, eso se traducirá en nuevas pérdidas de fuentes de trabajo para los argentinos.