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Una gala de lujo y un pianista notable

La Orquesta Sinfónica del Chaco (OSCH), brindó el pasado sábado, el Concierto de Temporada N° 8, en el Complejo “Guido Miranda” de la ciudad de Resistencia.

Por la profesora Rosita Troia                                

Fue una programación atrayente, como es la impronta del director, maestro Jorge Doumont, quien seleccionó para la oportunidad un repertorio de obras de compositores con registro destacado en la Historia de la Música del S.XX. 

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En la primera parte se incluyó de Jean Sibelius: el Poema Sinfónico “Finlandia” Ops. 26 N°7, composición épica y majestuosa, de una gran fuerza y un toque europeo-oriental interesante. Obra patriótica que mueve sentimientos y despierta sensaciones.

A continuación de Sérgei Rachmáninoff el “Concierto para Piano y Orquesta” N° 2 Ops.18 considerado como última expresión musical del Romanticismo. Producción fuerte, completa, decisiva con sello personal y estilo propio escrita en el año 1900.

En la oportunidad tuvo como solista al pianista argentino de trascendencia internacional, Antonio Formaro, quien reveló comprensión de la obra, más allá de su virtuosismo, exhibiendo un excelente sentido del fraseo y fino “touché” en la expresividad, sin los amaneramientos con los que algunos intérpretes sobrecargan la música del compositor ruso. La obra fue decodificada con pureza de estilo y ajustadamente, estableciendo un exquisito diálogo con el “tutti” orquestal en un juego renovado y vital de oposiciones, luchas y coloquios sonoros. Las posibilidades del piano (un Bosendorff imperial) se unieron a un pianista con dominio de la mecánica, del fraseo y la articulación, de una agógica impecable y por añadidura con una mnemotécnica elogiable, conllevando a la composición a una increíble pureza del arte, demostrando fuerte preparación y experiencia, liberando todas sus virtudes como intérprete alcanzando un plano protagónico de excelencia.

La segunda parte, constituyó otro acierto del programa, con la “1ª Sinfonía” en Sol menor de Vásili Kalínnikov, composición pocas veces ejecutada, representativa de la música popular rusa, modelando en cada uno de sus movimientos una melodía de carácter encantador, atractivo, bucólico y poético con un grandilocuente final. En ella se percibió gran cuidado en el tratamiento de los matices que con el balance instrumental contribuyeron sobriamente al disfrute de la composición caracterizada por una orquestación colorida y muy original.

Renglón aparte para el maestro Jorge Doumont, quien puso en evidencia su técnica, personalidad y conocimientos, logrando trasmitir al conjunto orquestal la concepción interpretativa y la pulcritud de ejecución, pese a ser una agrupación orquestal pequeña pero equilibrada, precisa, potente y en flagrante óptimo crecimiento. Se percibió un delicado trabajo interpretativo y una visión ajustada demostrando sus competencias para extraer del conjunto instrumental un sonido claro, meticulosamente ordenado y mesurado al servicio de los compositores y de los estilos.

El magnífico concierto, lujo para la zona, dejó al descubierto tres fuerzas en la elocución conmovedora del discurso sonoro: la orquesta, el grupo de solistas instrumentales y el pianista que descolló como solista principal.

Recursos técnicos y sensibilidad artística fueron desplegados haciendo del maravilloso mundo de los sonidos una ruta de sutil placer espiritual y un dulce éxtasis para cualquier público.