Temas de hoy: Bolivia Federal A Juicio por jurados Lorena Saucedo Elecciones Chaco 2019
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/172627

Día de la Tradición: Nacimiento de José Hernández

El 10 de noviembre de cada año se celebra el día de la tradición. La fecha coincide con el aniversario del nacimiento de José Hernández, autor del poema Martín Fierro, considerada la obra más importante de la literatura gauchesca argentina.

La palabra tradición deriva del latín y quiere decir donación o legado. La tradición es un conjunto de costumbres, ritos y usanzas que se transmiten de padres a hijos. La tradición de un pueblo es aquello que lo identifica y diferencia de los demás, algo propio y profundo. 

Cada comunidad tiene sus propias tradiciones, las que se manifiestan en el modo de vivir, en el arte y se conservan a través del tiempo. En Argentina el Día de la Tradición es el 10 de noviembre, en Memoria del poeta más tradicional, creador del Martín Fierro: José Hernández.

LA COMIDA CRIOLLA

Dentro de las costumbres tradicionales de nuestro país, la comida tiene un espacio especial y hoy citaremos algunas de ellas. Para analizar las características de la cocina criolla debemos tener en cuenta dos situaciones bien diferenciadas:

-El gaucho en la campaña, haciendo una vida errante, casi nómade, lo que lo lleva a adopta un hábito de alimentación muy limitado: carne asada o desecada (charque), agua y mate constituyéndose en su dieta principal.

-La estancia y el rancho: Allí se hace uso de una amplia variedad de ingredientes y utensillos, dando lugar a una cocina que a pesar de su sencillez, ostenta manjares famosos en todo el mundo por su sabor.

EL MATE

La palabra mate deriva del quechua “mati”, que significa vaso o recipiente para beber, pero se ha generalizado como nombre vulgar del fruto de la calabacera –Lagenaria vulgaris-, en especial en las variedades utilizadas para preparar y servir la infusión de yerba mate (poro y galleta). 

tradicion2.jpg

Así, con la posterior proliferación de recipientes destinados a preparar estas infusiones construidos con los más variados materiales, también se usa la palabra mate para referirse a ellos. Luego, por extensión, el vocablo mate pasó también a designar a la infusión propiamente dicha.

Según sea la manera en que se prepare esta bebida, se la distingue como:

- Mate amargo, verde o cimarrón: es el cebado sin azúcar;

- Mate dulce , preparado con azúcar;

- Tereré, mate amargo cebado con agua fría;

- Mate cocido o yerbeao, el que se prepara más o menos como el té.

- En la expresión popular, mate es también sinónimo de cabeza.

EMPANADAS

Las empanadas corresponden un lugar de privilegio dentro de la alimentación popular. Son preparaciones comunes a muchas regiones, que de una u otra manera envuelven en masa un relleno, y no pueden faltar en las fiestas populares.

Muchas son las provincias que cuentan con su receta, así sean de dulce o carne. A estas últimas, le agregan, según la región, cebolla, pasas, aceitunas, huevo picado y quedan realmente apetitosas. Se ofrecen fritas u horneadas. Las empanadas fritas se hacen en grasa muy caliente de vaca o de cerdo y las horneadas en horno fuerte y en pocos minutos. 

tradicion3.jpg

EL ASADOR O ASADO A LA ESTACA

El asador es una barra o planchuela de fierro, de corte rectangular, de más o menos un metro treinta de longitud. En la parte superior de la barra hay un travesaño o un gancho, que sirve para sujetar la carne y evitar que resbale hacia el suelo.

A él se sujeta el costillar de una ternera, la res de un capón, cordero o trozo de carne con brasas de leña, cuando más secas y aromáticas, tanto mejor.

A medida que la carne se va asando, se la aproxima al fuego sin llamas y de la primitiva colocación vertical del hierro y la carne, se pasa a un marcado ángulo abierto, hasta que el “asador” coloca el asado horizontalmente para que termine de asarse lentamente.

tradicion.jpg

Colocados los paisanos frente a él, cada cual corta el trozo de su preferencia y come, usando como único utensilio su facón, casi siempre ayudando por media galleta.

El modo de hacerlo, es tomar la carne con los dientes y cortar con el cuchillo, de abajo hacia arriba.

Al hombre que prepara el asado, también se lo llama “asador”. Aunque parezca fácil, no cualquiera sabe hacer un asado al asador; se requiere habilidad y conocimientos especiales para lograr que la carne no se arrebate, es decir, se cocine por afuera y quede crudo interiormente.

ASADO A LA PARRILLA

Es el que se prepara en casi todas las casas y reúne a su alrededor a los grupos familiares, especialmente los fines de semana. También es corriente un asado para celebrar alguna ocasión extraordinaria y festiva. Requiere dos elementos esenciales: una parrilla con buen fuego y una considerable cantidad de carnes para asar, calculándose en todas las ocasiones un mínimo de 500 gramos de carne por persona.

El fuego, elemento esencial para el asado, estará listo cuando los carbones de buena madera estén bien encendidos, no despidan humo de ninguna clase y se cubran de una fina capa de cenizas blancas.

Una vez listo el fuego, se colocará la parrilla sobre las brasas para que se caliente; se la limpiará entonces pasándole unos papeles resistentes o algunas rejillas de trapo seco para retirar impurezas que hubieren quedado adheridas a las rejas, se untará con algún trozo de grasa de vaca o de cerdo y, una vez que se haya calentado, se colocarán encima las piezas por asar.

No se ponen todas al mismo tiempo, sino que se tiene en cuenta que los chorizos y las morcillas deberán ir en primer término, por lo que estarán los primeros en el fuego. Luego, si las hubiere, las achuras y, al final, las piezas de carne, bifes o churrascos.

En el caso de un asado de una pieza grande de carne, para empezar se asan chorizos y se pone la pieza importante al fuego, calculando el tiempo que tomará en cocerse. Por ejemplo, en el caso de hacer un cordero asado, que llevará unas tres horas como tiempo promedio, para estar a punto, los chorizos, que se comerán primero, se pondrán los últimos 40 minutos.

LA CARBONADA

Es un plato típico de nuestro país. Esta exquisita preparación es una de las más corrientes de la cocina criolla. Cuenta con diferentes versiones según sea la región donde se prepare. Se corta la carne en cubos y se la pone en una olla que tenga ají frito, o grasa bien caliente; se revuelve y luego se añade suficiente agua hirviendo, hecho esto se deja hervir. Durante este procedimiento se agrega un zapallo picado y a veces arroz. También se le agrega cebolla picada, tomate y las verduras que desee, como batata, papa, choclo. Esta elaboración debe quedar caldosa.

EL LOCRO

El locro es uno de los platos más característicos de la cocina criolla. Este nutritivo y sano plato se prepara con maíz o trigo, el que se lo pisa en el mortero y después se lo deja en remojo alrededor de diez horas. Se hierve en bastante agua con sal y se le agrega carne, porotos, zapallo, batata y también carne de cerdo. Alrededor de las cuatro horas se le añade una especie de frito que se hace con grasa o aceite, cebolla picada, ají, pimentón; y después de unos minutos se pueden sentar a disfrutar de este delicioso manjar.

PASTELITOS

Son un acompañamiento frecuente para el mate cocido de la tarde o para el mate cebado. Se hacen de diversas maneras y con varios tipos de masa. Hoy en día se pueden hacer con masas de hojaldre comprado. También puede usarse la masa de tortas fritas, que se cortará en cuadrados grandes, de unos 8 cm de lado.

tradicion4.jpg

Para cada pastel se usarán dos cuadrados de masa, en uno se pondrá un pedacito de dulce de batata o de membrillo que se cubrirá con el otro cuadrado, cuidando que las puntas del cuadrado inferior no coincidan con las del superior para formar una estrella de ocho puntas. Alrededor del cubito de dulce se pasará agua salada para pegar las masas, presionando con los dedos y apretando para marcar el cubito. Se fríen en abundante grasa de cerdo y se espolvorean con azúcar.

TORTA FRITA

Las tortas fritas son el regalo de los días de lluvia. Con mal tiempo no se podía salir al campo a trabajar. Entonces la patrona preparaba un mezcla con harina, agua, grasa y sal; lo sobaba bien para que la masa resultase tierna y cortaba unos bollos dando la forma de tortas. Estas tortas fritas en grasa de vaca o de oveja, resultaban muy buena compañía para el mate. Se sirven calientes e espolvoreadas con azúcar. Existen variadas recetas, según la región.

PORORÓ

El pororó, derivada del guaraní “pororog”, significa en esa lengua ruido o estruendo violento. Por ello –el grito de: “abati pororog” expresa que reventó el maíz, tostándose. También se le llama “ancua”. Para hacerlo se utiliza una olla en la que se coloca el maíz. El calor hace que el grano reviente con estrépito, originando una roseta blanca, muy tierna y sabrosa, que se come espolvoreándola con azúcar o bien bañándola en miel.

 

José Hernández: Síntesis de su vida

El autor de la máxima poesía gauchesca nació en 1834 en San Martín, provincia de Buenos Aires. Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, José Hernández nació en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín). Pasó la mayor parte de su niñez en el campo, donde al convivir con el gaucho aprendió todas las aventuras y desventuras de este personaje clásico de la historia argentina.

jose.jpg

Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez.

En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancia de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo. En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana.

En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre –quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos. Inició su labor periodística en el diario “El Nacional Argentino”, con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza.

En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza”. En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país.

martinfierro.jpg

En 1869 fundó el diario “El Río de la Plata”, en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario “El Eco” de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos “La Reforma Pacífica”, órgano del Partido Reformista, “El Argentino”, de Paraná y “La Patria”, de Montevideo. En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos. Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años ‘50 y ‘60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil.

Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país. El 28 de noviembre de 1872, el diario “La República” anunció la salida de “El Gaucho Martín Fierro” y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa. Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas.

El libro es considerado la culminación de la llamada “literatura gauchesca” y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras.

Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con “La vuelta de Martín Fierro”, edición ilustrada por Carlos Clérice. En 1881, publicó su obra “Instrucción del Estanciero”. El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires... Buenos Aires...”.