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El cine argentino en su hora más crítica

El amplio reconocimiento que cosechó en los últimos años el cine argentino en distintos escenarios internacionales fue posible, en primer lugar, gracias al talento de realizadores, productores, técnicos, actrices y actores, pero también gracias a políticas públicas que permitieron fortalecer a la industria local de contenidos audiovisuales. Pero ahora, todo lo que se había logrado corre el riesgo de perderse por la falta de apoyo estatal a la producción nacional.

El brutal ajuste que aplica el gobierno nacional al presupuesto del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) tuvo el efecto deseado por unos pocos, que perjudica a muchos. La degradación a Secretaría del ex Ministerio de Cultura de la Nación fue una de las primeras señales que dio la actual administración nacional dejando en claro cuáles eran las prioridades en la Argentina del ajuste. A tono con los nuevos tiempos, el Incaa dejó de otorgar créditos y entró en una etapa de paralización, a tal punto que acumuló una subejecución presupuestaria de más de 800 millones de pesos entre 2016 y 2017. Frente a este desalentador escenario, directores, productores y técnicos se manifestaron frente a la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), aprovechando la reunión del Consejo Asesor del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales para exponer la preocupación del sector por el peligro que corren los puestos de trabajo en el sector.

Por otra parte, las asociaciones presentaron un pedido de informes a las autoridades y no descartan avanzar con una presentación judicial de un recurso legal para exigir que se cumpla con lo establecido por la Ley de Cine que fomenta y regula la actividad. En relación a esta situación, en agosto pasado, durante la entrega de los premios Cóndor del Plata el cineasta y senador Fernando “Pino” Solanas, reclamó al Incaa que cumpla con la Ley de Cine y dijo que el instituto “no puede tomar fondos y colocarlos en plazo fijo cuando hay películas paradas y productores esperando recibir lo que les corresponde”. “Ese fondo es sagrado. Lo que se privilegia ahora son las grandes producciones cuando nosotros construimos una Ley de Cine para garantizar la pluralidad y para que los jóvenes realizadores y los autores tuvieran la independencia y libertad de escribir, pensar, soñar y realizar las películas que quisieran”, agregó el realizador.

También el director de cine Benjamín Naishtat formuló críticas contra la falta de incentivos para el trabajo y la producción local. “El cine nacional está en manos de improvisados”, dijo, sin medias tintas, al ser premiado en el festival de San Sebastián. El realizador denunció también que el vaciamiento del Incaa se traduce en una destrucción de puestos de trabajo en el cine independiente. Quienes conocen bien los tiempos que demanda el cine, advierten que los galardones que se cosechan hoy son fruto del apoyo que tuvo el sector a lo largo de muchos años, y es por eso que advierten que si continúa el actual desaliento a la producción de películas nacionales en los próximos años no habrá nada para celebrar.

A raíz de un pedido de información pública que realizaron distintas asociaciones del sector para conocer el estado de las cuentas, los gastos y los movimientos presupuestarios en el Incaa, se pudo comprobar que la subjecución presupuestaria en el organismo fue de 421.384.335,51 pesos en el año 2016, mientras que el año pasado fue de 401.337.778,46 pesos.

Sobre este tema, representantes de las organizaciones que reclamaron poder acceder a esos datos indicaron que todavía falta que se conozcan las cifras correspondientes al año 2018, aunque consideraron que todo indica que este último período no será la excepción a la política de ajuste que aplica el gobierno nacional al cine argentino y que hace que proyectos de películas que oportunamente fueron declaradas de interés no puedan concretarse. El crítico de cine Diego Battle fue uno de los que mejor sintetizó en una frase el alcance que tienen las políticas de ajuste del gobierno nacional y su impacto en la industria audiovisual argentina: “Tremenda capacidad de daño”.