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Informe de CAME: las ventas minoristas cayeron en septiembre un 9,2 por ciento

Fuerte baja respecto al mismo mes del año pasado. Electrodomésticos, bazar y regalos, los rubros más afectados. Impacto del paro y del asueto para empleados de comercio.

Las ventas minoristas en los comercios cayeron en septiembre un 2,9 respecto de agosto pasado y un 9,2% respecto al mismo mes de 2017, de acuerdo con un informe difundido ayer por la CAME. Los sectores que más se vieron afectados son los de electrodomésticos y artículos electrónicos; bazar y regalos; joyería y relojes; bijouterie; calzado; Juguetería y textiles, entre otros.

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Las ventas minoristas no logran repuntar según CAME y volvieron a sufrir una fuerte caída general. Los comercios sienten el impacto.

Según el documento publicado por la entidad, hubo derrumbes de hasta dos dígitos en 11 de los 17 rubros relevados, principalmente a causa del feriados por el Día del Empleado de Comercio y del paro convocado por la CGT para la semana pasada. De esta manera, las pequeñas y medianas empresas cumplen nueve meses consecutivos en baja y acumulan un declive de 4,3 por ciento en lo que va del 2018.

Si se lo compara con agosto, las ventas cayeron en septiembre un 2,8%, mientras que la gran mayoría de los negocios consultados tuvo menos salida de sus productos que el año pasado.

La CAME explicó que el feriado y el paro de este mes dejaron pérdidas en el sector por $12.539 millones, mientras que “ni siquiera las ofertas de hasta 50% de descuento en productos como textiles, blanquería, calzados, marroquinería o bazares parecieron despertar el interés de la gente”.

“Todos los rubros están teniendo muy pocas ventas; en alimentos compran lo justo y necesario, cambiando marcas de productos por otros más económicos. Llevará bastante tiempo acomodar esta situación”, dijo María Colombo, de la Cámara de Comercio, Producción e Industria de la ciudad de Ameghino, provincia de Buenos Aires.

Por su parte, Antonio Fabián Hryniewicz, de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa (CAPYMEF), señaló que ‘se nota cada vez más la merma del poder adquisitivo del público.

Impacto de la inactividad laboral en hogares pobres

En los hogares pobres de la Argentina hay 2,5 miembros que no trabajan por cada uno de sus integrantes que está ocupado, según un informe de la entidad IDESA. En su estudio semanal, la consultora indicó que “la pobreza se mantiene alta”, que “más allá de la coyuntura, hay raíces estructurales” y que “una de ellas es la alta proporción de integrantes que no trabajan”.

El Indec señaló que al primer semestre del 2018 la pobreza alcanzó al 27,3% de la población, algo inferior a igual período de 2017 que era de 28,6% pero superior al del segundo semestre del 2017 que era de 25,7%.

”En rigor, estas diferencias deben ser tomadas con cautela porque la medición de la pobreza adolece todavía de muchas debilidades. En particular, el 20% de los hogares que integran la muestra con que se mide la pobreza son excluidos para la estimación porque alguno de sus miembros no declara alguno de sus ingresos.

Esto hace recomendable tomar la medición como aproximativa y tentativa”, aclaró Idesa. Según otro reporte del Indec, referido a la distribución del ingreso, aporta evidencias reveladoras respecto a los factores causales que explican la pobreza. “Uno particularmente sugerente es la cantidad de miembros de los hogares que generan ingresos a través de su trabajo con relación a los miembros que no contribuyen monetariamente al sostenimiento de la familia por estar en la inactividad laboral”, indicó la entidad.

Entre el 30% de los hogares de menores ingresos (población pobre) hay 2,5 miembros que no trabajan por cada miembro ocupado y entre el 30% de los hogares de mayores ingresos hay menos de 1 persona que no trabaja por cada una que trabaja.

Estos datos señalan que una característica distintiva de los hogares pobres es la alta inactividad laboral. Los trabajadores que integran las familias pobres sostienen más del doble de dependientes que los que integran los hogares de mayores ingresos”, consideró la consultora.

Agrega que “los problemas se potencian porque además reciben remuneraciones mucho más bajas y, en la mayoría de los casos, en la informalidad”. Según el informe, entre las familias pobres sólo la mitad de los ingresos provienen de fuente laboral, mientras que el resto son de fuentes no laborales, en general, del asistencialismo y la caridad.

En cambio, entre el 30% de los hogares de mayores ingresos casi el 80% de los ingresos provienen de fuente laboral, mientras que sólo el 20% tienen origen no laboral y, mayoritariamente, provienen de jubilaciones, pensiones y rentas de la propiedad.

Se confirma que el asistencialismo, en el mejor de los casos, aporta paliativos, pero no es una herramienta eficaz para la promoción social", indicó la entidad.