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Eduardo López
Por: Eduardo López

Don Sosita

En la semana que pasó se realizó en Castelli el III Encuentro Provincial de Agentes Sanitarios bajo el lema “Destrezas para la Resolución de Urgencias en la Ruralidad”, donde además se lanzó la campaña provincial de vacunación contra el Sarampión y la Rubeola. Estuvieron autoridades de Salud de la provincia, médicos y unos 300 agentes sanitarios. El trabajo que realizan estos agentes en la atención primaria de la Salud cumple un rol fundamental para evitar que proliferen enfermedades, estando siempre al lado de la gente. El suyo es el primer contacto con cada familia.

En ese encuentro se rindió homenaje a “Don Sosita” un precursor de esa actividad que trabajó más de 50 años y recorrió a caballo los alejados parajes rurales de El Impenetrable llevando asistencia sanitaria a la población.Había nacido en 1930 en el paraje India Muerta, cerca de General Pinedo, pero la vida, que lo dejó huérfano a los 6 años, lo llevó a Sáenz Peña, donde terminó la primaria y empezó a trabajar a los 17 años, en agosto de 1947 como cadete en una farmacia. Cuatro años después fue nombrado enfermero en una sala de primeros auxilios de Sáenz Peña y desde entonces, durante más de medio siglo se desempeñó como agente de salud en todo el territorio chaqueño.

Su nombre real era Domingo Pasión Sosa, aunque en el Registro Civil lo anotaron como “Pación”. Pero todos lo conocieron como “Don Sosita”. Creó puestos sanitarios en Fortín Lavalle y Pampa Grande, hechos en un principio con troncos de quebracho, paja y cartón. A pedido de los médicos asistía a los enfermos en carro o a pie por el espeso monte chaqueño o cruzando en canoa el río Bermejito. Vacunó, atendió partos, enseñó normas básicas de higiene, asistió y acompañó a cientos de enfermos, en tiempos en que la polio, la lepra y la tuberculosis azotaban a criollos y aborígenes. Fue acompañante voluntario de enfermos de lepra hasta la Isla del Cerrito. Fue tanta su popularidad que un paraje lleva su nombre “Paso Sosa”.

A los 77 años, jubilado contra su voluntad, siguió trabajando para el Ministerio de Salud como supervisor de agentes sanitarios hasta que el 24 de agosto de 2015 falleció, a los 84 años, en el Hospital Bicentenario de Castelli.

Salud, educación, seguridad

El recuerdo y homenaje a “Don Sosita”, bien merecido, por cierto, permite reflexionar sobre aquellos servidores públicos que se dedican a trabajar por el bienestar de sus semejantes en aspectos fundamentales de la vida como lo son los relacionados con la salud, la educación, la seguridad.Agentes sanitarios (médicos, enfermeros, auxiliares), docentes (maestros, profesores, supervisores), policías de todas las ramas.

Más allá de reconocimientos como éste, post mortem, y para orgullo de familiares, hoy los trabajadores de esos sectores soportan enormes deficiencias en un escenario de no es para nada, el mismo de medio siglo atrás donde tantas otras cosas eran más que precarias o ni siquiera existían o donde la palabra paro era desconocida.

Por un lado, los responsables de que esos servicios se cumplan de la mejor manera parecen no tener conciencia de ello. Esos responsables son los que detentan el Poder Político entregado por la ciudadanía a través de elecciones. Los gobernantes se llenan la boca hablando de prioridades en Educación, en Salud, en Seguridad, pero hoy los que trabajan en esos sectores no están retribuidos como se merecerían y ni siquiera cuidados. De lo contrario no existirían los continuos conflictos, algunos como enfermedades crónicas y desde hace años. Por ejemplo, ya parece normal que todas las semanas haya uno, dos o hasta tres días de paro en las escuelas. Paros que los gremios dicen que tienen alto acatamiento y las autoridades minimizan o miran para otro lado. Algo similar pasa con los trabajadores de la salud donde también los paros son constantes y hasta se ha instalado una carpa en el principal hospital de la provincia donde profesionales y técnicos explican su protesta, además de denunciar los bajos salarios, los atrasos y la falta de elementos. Por ahora no se conocen conflictos de este tipo en la Seguridad, pero basta con hablar con algunos de sus integrantes para saber de su precariedad salarial y de la idea, nunca abandonada, de crear el sindicato policial.

Vocación de servicio

Pero también, quienes trabajan en esos lugares carecen muchas veces de algo que es imprescindible: la llamada vocación de servicio. Los suyos no son simples trabajos para su subsistencia. Tienen un fin primordial en la sociedad. Trabajar por la salud, la seguridad, la educación requiere un alto espíritu de servicio que debe sobreponerse a la adversidad, aún la salarial, sin dejar de luchar para que se mejore. Y hoy eso no se está notando en un elevado porcentaje de servidores públicos. Parecen pelear por su empleo y carecen de esa vocación, en circunstancias de muchas más carencias que las de Don Sosita, que, por tantos años, más de medio siglo, hizo lo que hizo por sus semejantes. Recordar su figura fue muy bueno porque hace apenas tres años de su partida, pero su espíritu debe multiplicarse por mil o diez mil. Y los funcionarios con poder también deben imitarlo, porque la suya es la primera vocación de servicio. Lo que hacen es por ella, no para ser reelectos, permanecer en los cargos todo lo que se pueda. Hoy se necesitan muchos “Don Sosita”, tanto en la política como en la educación, la salud y la seguridad. Porque, por más que digan lo contrario, la falta de buenos salarios y de esos servicios atentan contra la democracia.