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El xeneize dejó su huella en Formosa

El fútbol argentino volvió a mostrar su mejor cara llegando a una provincia del interior. Con un marco de público imponente, la parcialidad de Boca concentró el 80% de los espectadores, pero ese 20% de San Martín de Tucumán no dejó de alentar desde que ingresó a la cancha, alrededor de las 16 de ayer, cuando abrían las puertas del estadio.

Desde temprano en la mañana ya comenzaron a armarse los puestos de venta de productos del “xeneize” como gorros, camisetas, banderas, entre otros productos. En el folclore del fútbol tampoco pudieron faltar las clásicas parrillas con choripanes para los que se acercaban a la cancha.

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Ramón Ábila, ejecutando el tiro desde los 12 pasos que le dió el 2-0 definitivo a Boca Juniors.

Una vez que abrieron las puertas del estadio, la multitud se agolpó para ingresar como si se tratara de alguna final, pero era el partido de 16avos de final de la Copa Argentina.Una vez que se ingresa a la cancha, la fiesta ya comienza, pelea de hinchadas, quién canta más alto, quién mantiene más el aliento, quién banca más a su equipo. Aunque la hinchada “xeneize” copó el estadio Antonio Romero, los miles y miles de la parcialidad del “Ciruja” no se quedaron atrás.

Durante el primer tiempo, el animador fue el equipo “santo”, que tras más de cinco jugadas peligrosas lograron sostener el ánimo de la hinchada. Por el lado de Boca, cada vez que Darío Benedetto generó alguna intervención en el primer tiempo, éste era ovacionado por sus seguidores.

La figura de la primera parte, Esteban Andrada, el “1” (que usaba la #31) sacó tres pelotas claras de gol. Si no fuese por él, la primera parte dejaba al xeneize varios goles abajo. Un estadio donde la calidad de la señal del Internet móvil fue altamente deficiente, les permitió a los espectadores vivir de cerca el partido, sin preocuparse por las redes sociales.

Tras la finalización del primer tiempo, desde la tribuna de San Martín arrojaron una bandera prendida fuego, que no se alcanzó a identificar su naturaleza, ni tampoco le interesó al personal de seguridad que estaba apostado al lado de la llama.

El segundo tiempo trajo consigo la victoria para Boca que con un gol de Edwin Cardona y otro de Ramón “Wanchope” Ávila de penal sellaron la clasificación para enfrentarse en octavos a Gimnasia de La Plata.

El público se salió de sí cuando notó que Carlitos Tévez ingresaría en el campo de juego. Reemplazó a Mauro Zárate, y en su primera intervención apiló tres adversarios, gambeteó pero finalmente lo encerraron. “¡Carlitos, Carlitos!” cantaban los “xeneize” a coro.

El primer gol de Boca apagó los ánimos del “Ciruja” que se lamentó cada vez más no haber aprovechado sus situaciones claras del primer tiempo. Paolo Goltz mantuvo expectante a los hinchas en dos ocasiones, la primera en la patada recibida en la cara de Adrián Arregui que a raíz de ello vio la tarjeta roja.

Entró la ambulancia, algo fuera de tiempo para atender al desvanecido Goltz. Los médicos no esperaban tal situación y la situación colaboró a que se demore aún más la continuidad del juego. El árbitro Silvio Trucco cerró el encuentro luego de que Goltz reciba otro golpe en la cabeza.

Finalmente la fiesta fue para Boca que nuevamente se hizo local en Formosa, en el interior del país. Fuera de la cancha tanto ganadores como perdedores no escatimaron en probar el clásico choripán futbolero. Un final tranquilo sin sobresaltos.

No hubo incidentes de ningún tipo que hayan generado la atención del árbitro principal. Hubo un altercado entre hinchas antes del comienzo del partido que la Policía rápidamente actuó y neutralizó. No llevaron a nadie detenido, sólo fueron advertidos.

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Giovanni Catalano
Giovanni Catalano

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