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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del Lunes

Anemia colectiva

Puede sonar un tanto fuera de lugar reflexionar sobre un tema que mueve muy poco el amperímetro a los chaqueños, más en momentos de tanta turbulencia económica en los que parece haberse perdido todo rumbo y la mayoría está preocupada más por su subsistencia y la de su familia que sobre otros temas.

Sin embargo, los últimos días de agosto nos trajeron en el recuerdo que los chaqueños, como tantas veces, fuimos capaces de llevar adelante iniciativas creativas y pioneras para beneficio de todos, que después echamos a perder por falta de apoyo y el infaltable “primero yo” antes que el todo.

El 28 de agosto cumplió 97 años de vida el Aero Club Chaco, nacido en Resistencia ese día de 1921, muy pocos años después de que se pusiera en marcha esa aldea a orillas del río Negro con centenares de familias de inmigrantes que comenzaron la vida desde cero.

La creación de esa entidad en una población incipiente fue un gesto de osadía y se convirtió en la tercera de ese tipo que existía en el país en esos momentos. Tener un Aero Club en ese tiempo era un atrevimiento y hasta un lujo. La historia de hoy señala todo lo que contribuyó al progreso y que sigue con el mismo espíritu sin haberse dejado vencer por las dificultades y fracasos.

LA HISTORIA DE AEROCHACO

Pero quizás por casualidad o quizás no, otro 28 de agosto, esta vez de 2008, la provincia del Chaco firmó una carta de intención con la empresa Macair Jet del Grupo Macri y constituyó un fondo fiduciario para recrear la empresa de aviación comercial Aerochaco. Se dijo que habría vuelos de conexión entre Resistencia y Sáenz Peña con proyección regional y a países vecinos. Esa empresa que se reflotaba había nacido de una idea presentada por el Aeroclub en 1956 y tomada como propia por el gobierno provincial al año siguiente, creándose Aerochaco, “Alas para la Cuenca del Plata”, con representantes oficiales y del Aeroclub. Su acierto y progreso en época en que las “low cost” (“vuelos baratos”) de hoy no estaban en la fantasía de nadie, lo señaló el tamaño de sus aviones: para seis pasajeros en 1957, para dieciocho en 1969 y para 44 en 1978, tomando Resistencia como centro de operaciones y volando para todo el litoral, Córdoba, Noreste y Noroeste.

Sería largo contar su historia, sus muchos aciertos y muchísimos desaciertos que la hicieron desaparecer en 1990 por empecinamiento de unos, aprovechamiento de otros y corrupción como principal motivo, ya que siendo del Estado no era de nadie. Antes de todo esto, con mucho pesar y bronca, el Aero Club Chaco había dejado de pertenecer a la empresa disconforme con decisiones tomadas. Cuando se la reflotó en 2008 pareció un acierto, pero al fin resultó un espejismo. Se prestó el nombre a un grupo empresario, pero que no tuvo el espíritu pionero del de inicio. Se soñó, sin fundamento llegar, hasta San Pablo y otros lugares de América Latina, ser el transportador oficial de Boca Juniors, pero todo quedó en el camino, cuando la línea más exitosa, la directa a Buenos Aires debió dejarse para no comprometer a Aerolíneas Argentinas, recientemente estatizada y en aras de la “obediencia debida” al gobierno nacional. Se siguió prestando el nombre hasta el 2013 con vuelos que no salían del Chaco e iban a ciudades lejanas, hasta que murió el convenio.

ENTIDADES CON FUERZA Y EMPUJE

Pero hubo momentos, en aquellos primeros treinta años en que los chaqueños estuvimos orgullosos de nuestra creación, como la de tantas otras cosas. Épocas en que instituciones -el Aeroclub en este caso- intervinieron y fueron factores fundamentales en la creación de lo que hoy estamos usufructuando como fue la fundación de la Universidad Popular, la provincialización, la Universidad Nacional del Nordeste, la construcción de rutas asfaltadas, como la Nacional 11 o la Nacional 95, la construcción del puente Chaco - Corrientes, la devolución al patrimonio provincial de la Isla del Cerrito y tantas otras que tuvieron a instituciones privadas unidas a los gobiernos con fuerza y con perseverancia, cosa que hoy no vemos. Hoy sólo se reclama. Se espera que todo lo hagan los gobiernos y hasta se asocian en la corrupción, como se están teniendo sobradas muestras en estos tiempos.

Es cierto, los gobiernos, las autoridades son las que tienen el poder, pero si sólo reciben reclamos de las fuerzas vivas sin recibir propuestas y el apoyo para llevarlas adelante la sociedad en su conjunto se sume en la decadencia y el desánimo y parece que nada se puede. Hoy habría muchos motivos para refundar ese espíritu pionero que tuvieron los que fundaron el Aeroclub en 1921 casi cien años- y que fue repetido por tantos otros. Uno de ellos es el segundo puente Chaco Corrientes que tiene ya más de dos décadas idas y venidas y de continuas postergaciones y anuncios y no se sabe cuántos estudios de factibilidad y proyectos ha tenido. El espíritu de iniciativa y el empuje de las fuerzas vivas de esta comunidad, ubicada al Norte del Paralelo 28, que creó acontecimientos relevantes como la Bienal de Escultura, el Foro por el Libro y la Lectura, Ciudad Limpia y Padres en la Ruta, hoy sufre de anemia y estos tiempos serían una buena oportunidad para curarla.