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Giovanni Catalano
Por: Giovanni Catalano

Una visita al Campo del Cielo, lo que dejó una lluvia de meteoritos

El parque se encuentra en el límite con Santiago del Estero, donde hace 4 mil años impactó una lluvia de meteoritos. Allí se encuentra el segundo ejemplar más grande del mundo.

NORTE visitó el parque Campo del Cielo, recientemente preseleccionado para ser una de las siete maravillas naturales de la Argentina.

Allí cayó una lluvia de meteoritos hace 4 mil años y en 2016 se descubrió el meteorito Gancedo de 27.140 kilos, el tercero más grande después del Hoba (66.000 kilos) encontrado y ubicado en Namibia, y El Chaco, este último ubicado en Campo del Cielo con 28.800 kilos.

(Video filmado con Motorola con mod Hasselblad. Conectados por Personal Argentina)

 

Fueron 840 toneladas preatmosféricas de meteoritos que cayeron en esa zona, y se calcula que la mitad se perdió por ablación y llegaron al suelo unas 400 toneladas formando más de 25 cráteres. Campo del Cielo se ubica a unos 14 kilómetros al sur de Gancedo, una pujante ciudad de 15.000 habitantes del sudoeste chaqueño a 355 kilómetros de Resistencia.

 

El viaje dura alrededor de 4 horas desde la capital hasta el mencionado pueblo y, desde allí, unos 25 minutos hasta el parque. Entrando por un camino de tierra y ripio, se llega a Campo del Cielo donde se puede ver el Centro de Interpretación un museo de historia, cultura y de alto material educativo, donde excursiones de distintas partes del país suelen venir de viaje de estudio.

Y es que si bien se presenta como uno de los puntos turísticos más importantes del Chaco, Campo del Cielo atrae principalmente al turismo científico por su gran variedad en materia de astronomía, arqueología, entre otras disciplinas. En ese centro se encuentran herramientas utilizadas en las antiguas excavaciones como detectores de metales, palas, entre otras.

También hay información sobre de la lluvia de meteoritos, y de los principales investigadores homenajeados con grandes carteles en el ingreso, como el doctor en Geología, William Cassidy, Luisa Villar y Argentino Febo Romaña. También de Silvano Gómez, Alberto Ríos, en homenaje a los trabajadores que ayudaron a encontrar los meteoritos.

 

En el parque estaban, Mario Vesconi y Carlos Cerrutti, ambos de la Asociación Chaqueña de Astronomía (Acha), quienes se encuentran en la zona investigando cráteres hace varias semanas que podrían aportar aún más información sobre los meteoritos caídos en la zona. Ambos aportaron valiosas investigaciones desde la década de 1990 hasta el día de hoy.

 

El recorrido

También se encontraba allí el meteorito Gancedo a la espera de una grúa que lo colocará en su pedestal ya preparado a pocos metros. El meteorito fue puesto en su plataforma este jueves, luego del viaje del equipo de NORTE. Más adelante está el majestuoso meteorito El Chaco, más de 28 toneladas de hierro sólido (y otros componentes en muy bajo porcentaje), donde los visitantes pueden verlo y tocarlo sin restricciones.Comenzó el recorrido, uno preparado para turistas. Se empieza conociendo el cráter Raúl Gómez del tipo embudo de penetración. Un poblador rural llamado Raúl Gómez lo descubrió a mediados de la década de 1960. De allí se extrajo el meteorito El Chaco más 27 kilos de fragmentos asociados.

 

Luego también se puede apreciar el meteorito Antenor Álvarez descubierto en 2006 de unos 7.850 kilos. También El Adolfo de 9.760 kilos, extraído del cráter La Victoria. El meteorito Manuel Santillán Suárez es otro de los que se puede observar, descubierto en 2007 y de unos 5.680 kilos. Más de 60 pobladores trabajaron en su extracción.

De aquella excavación también se extrajeron 116 fragmentos asociados que en total suman 2.070 kilos. Un fragmento más pequeño que los imponentes El Chaco, Gancedo y Adolfo, es Loreley de unos 600 kilos descubierto en 2008 en el cráter Rubín de Celis, éste último descubierto por casualidad por un poblador que plantaba un mojón. El fragmento lleva el nombre de la hija de este poblador.

Del cráter denominado La Sorpresa, se extrajo en la década de 1960 el meteorito William Cassidy de 14.850 kilos, alojado en un campo privado, pero expuesto de manera pública para que los visitantes lo puedan ver y tocar.

En el cráter La Negra, cuyo descubridor fue Juan José Nágera en 1923, se extrajo un número indeterminado de fragmentos de meteorito. Estudios magnéticos realizados por Vesconi, Cerruti y Evangelina Fernández demuestran que aún permanecen enterrados miles de fragmentos en este sitio y sus alrededores.

Terminado el recorrido, se puede ir más allá, a monte abierto a través de unos senderos rurales a conocer los cráteres, como el Rubín de Celis, La Sorpresa, Carmen Sosa, entre otros.

 

Una visita inolvidable

En la década del 60, el periodista José Derewicki (uno de los autores de esta nota) con colegas del diario El Territorio, como Carlos López Piacentini, Godofredo Gerzel, Miguel Ángel Fernández (actual director de NORTE) y el fotógrafo Antonio Romero visitaron la zona y charlaron con Cassidy.

En esta oportunidad la emoción no disminuyó simplemente porque la cosmovisión de los pueblos originarios se suma a la narración del suceso, la lluvia cósmica, que se puede palpar en los aerolitos que se pueden tocar.

Es así que cuando uno entra al lugar inmediatamente se ubica en el espacio y luego, lentamente entiende dónde y cómo ocurrió el impacto de los meteoritos: un área de 1.340 kilómetros cuadrados que los originarios llamaron Pingüen N’onaxa que en qom significa “Campo del Cielo”.

Y así comenzó la historia, entre los aborígenes, que se fue extendiendo hasta nuestros días, con anécdotas y leyendas, de un lugar y un fenómeno que se habría producido entre los años 2080 y 1910 antes de Cristo. En este viaje cultural, muy bien logrado y aprovechado por escolares de la zona merced al importante apoyo municipal, se puede aprender -por ejemplo- qué es un meteorito y un cráter.

También se puede observar el impacto que hubiera provocado una lluvia de meteoritos en una zona poblada y otras incidencias que recién ahora son reveladas a través de varios estudios. Con los cuerpos celestes más pequeños el visitante puede palpar el peso, el material ferroso que los compone y aprender en la tradición misma de la región.

La historia no tiene fin. Al contrario, apenas comienza porque las investigaciones pueden contribuir al conocimiento cada vez mayor del espacio. Por eso, preservarlos de la codicia de quienes solo les interesa una retribución monetaria es un imperativo de los chaqueños en especial y del país en particular.

La Fiesta Nacional del Meteorito que se realiza todos los años debe servir para catapultar este tesoro chaqueño. El turismo bien organizado puede crear trabajo en la zona porque hacen falta hoteles, promoción y sostenimiento para que Gancedo se convierta en lo que es: un lugar de asombro.

 

El 15 de septiembre comienza la gran fiesta

La gran Fiesta Nacional del Meteorito se realizará el sábado 15 y domingo 16 de septiembre en el parque con grandes comodidades a inaugurarse, como parrillas, estacionamiento y un gran salón.

Habrá platos típicos y presentación de distintos conjuntos como el de Tucho Ramírez, Iberá, La Voces de Jacra, Carlitos Jiménez, Banda Coplera, Piko Frank, Ceferino Torres, banda lucerito, Súper Quinteto de Oro, Miguel Figuero y su conjunto, Los Bukis, Los mellizos Díaz, El indio Lucho Rojas, Uriel Lozano, entre otros. Habrá visitas guiadas a cráteres, paseos de interpretación de la flora y la fauna, juegos infantiles, visita al museo y charlas científicas, entre otras actividades.

La entrada es de 100 pesos el sábado y de 150, el domingo, que servirá para la organización y mantenimiento, invitándose a todos los que quieran concurrir a lo que ya es una tradición.

 

Textos de Giovanni Catalano

Fotos: Miguel Ángel Romero.

Colaboración: José Derewicki.