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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del lunes

¿No piensan hacer nada?

Todos los funcionarios públicos, los elegidos por el voto y los designados por éstos, juraron, en forma pública, ante una cruz, una Biblia o un ejemplar de la Constitución “observar y defender la Constitución y las leyes de la República y cumplir fielmente sus deberes” y pidieron que, si no lo hicieran así, “Dios y la Patria se lo demanden”.

Esto, es de alguna manera, la palabra empeñada, que al juzgar por las situaciones que se atraviesan todos los días, tiene poco o nulo valor. Los funcionarios se comprometieron bajo juramento a cumplir con su deber, brevemente resumido, en pelearla por el bienestar de todos esos ciudadanos, a los que cada dos años les piden el voto en las elecciones, con la promesa de buscar lo mejor para ellos.

Hoy, esos ciudadanos que se comprometieron bajo juramento público, nos tienen prácticamente abandonados a los ciudadanos chaqueños. Y esto lo decimos con fundamento porque en lo que va de este año -el sábado comenzará el último cuatrimestre del año- no han podido solucionar los problemas que tiene la prestación de los servicios más esenciales como son los de la salud, de la educación, de la atención en los servicios de la administración pública, en la administración de la Justicia. Cada vez son más los servicios de salud, las oficinas de atención al público donde aparecen a su frente carteles con la leyenda “Estamos de paro” y en muchos casos son de larga data.

Una semana de terror

En esta semana que pasó, con cuatro días hábiles, tres de ellos fueron de paro de actividades del gremio más importante que agrupa a los trabajadores públicos, la Unión del Personal Civil de la Provincia (UPCP) acompañados por iguales reclamos por otros como ATE y UPCN y el que agrupa a técnicos y profesionales de la Salud, que ya tienen problemas endémicos.

Por supuesto que todo esto produce el deterioro profundo de esos servicios esenciales que se sienten mucho más ante la grave situación económica que atraviesa la población en general, con suba constante de los precios en los alimentos de primera necesidad y en el pago de los servicios de agua potable, luz eléctrica, gas, transporte de pasajeros. En este último tema vale recordar que los chaqueños de la zona metropolitana han perdido hace diecisiete meses el servicio ferroviario urbano que perteneció a Sefecha y luego fue transferido a la Nación y que era de máxima utilidad para muchos vecinos que desarrollan sus actividades en el cono urbano Puerto Tirol, Resistencia, Barranqueras Puerto Vilelas.

Todo esto repercute más que nada en el crónico problema de la Educación, en el que se llevan ya años de continuos paros con semanas de solos dos o tres días de clases y un ciclo lectivo reducido al 50 por ciento de lo que debería ser y problemas estructurales en el funcionamiento del sistema. Algo parecido acaece en la Justicia donde en la semana que pasó hubo una tregua, pero sin ninguna garantía de que el servicio se siga resintiendo.

Y ante este gravísimo panorama, ya añejo, no se ve mucha preocupación en esos funcionarios que juraron cumplir con su deber para solucionarlos. No se ve que se tome en serio algún tipo de negociaciones con los gremios docentes, de la salud, del transporte, de los comerciantes. No se ve espíritu de iniciativa para incentivar debates, intercambios de ideas, que lleven a encontrar salidas en momentos en que la crisis es cada vez más seria y no se avizoran horizontes de bonanzas.

Priorizar lo esencial

Es cierto que funcionarios electos y designados tienen todo tipo de actividades y deben atender a todos los sectores, pero deben priorizar las que son esenciales al desarrollo de la vida ciudadana en su conjunto, pero no pueden quedarse con los brazos cruzados predicando su desacuerdo con políticas de origen nacional. Es el momento de que todos renuncien a algunas cosas para que el impacto sea repartido, pero se necesitan que aquellos que están al frente de la comunidad tomen iniciativa y no se refugien en sus privilegios.

¿No piensan hacer nada contra la crisis que atraviesan la salud (la farmacia del Insssep), la educación, la justicia, el transporte, los servicios? Y los gremios que agrupan a esos trabajadores ¿tampoco van a aportar nada, hacer propuestas, buscar salidas para mejorar sus servicios, más allá de recibir salarios acordes con el momento? Y los funcionarios y empleados de los numerosos entes autárquicos y descentralizados, de los poderes judicial y legislativo, de las empresas del Estado, que tienen muy buenos salarios ¿no tienen nada que decir o proponer? A momentos difíciles, soluciones imaginativas. Que al menos se vea interés y no solo lamentos por la gran cantidad de negocios cerrados y la poca gente que hay en el centro de las ciudades.

Gobernantes, funcionarios, gremialistas, ¿no piensan hacer nada para superar este panorama, para que no desemboque en una crisis aún peor?