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Mariano Bianucci
Por: Mariano Bianucci

La aventura de una pareja interprovincial que recorrió América

El sueño de muchos, quizás: dejar todo y marcharse a vivir una aventura. Juliana Los Santos, de 34 años y Darío Ayala, de 39 dejaron de soñar para realizar el sueño de unir Tierra del Fuego con Alaska en auto. Y marcharon el 12 de febrero de 2017, manejando su VW Polo desde Resistencia en dirección al sur.

Luego de recorrer 15 países y 45 mil kilómetros en 16 meses la pareja se encamina de regreso a casa, a reencontrarse con sus afectos. La inquietud nació unos tres años antes, al compartir, entre otras pasiones, la de viajar.

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Sur y Norte: juntos en los dos hemisferios.

“Nos informamos y planeamos la ruta durante un año entero”, relatan Juliana y Darío. Para no generar falsas expectativas el proyecto se mantuvo en secreto. “Ahorramos y no le hablamos a nadie sobre nuestro programa, hasta un mes antes de partir”, revelan.

“A fines de 2016 renunciamos a nuestros trabajos, a nuestra comodidad y vendimos todos los muebles”, recuerdan. ¿Qué los impulsó a esta aventura? -Nos gusta mucho viajar y conocer otras culturas y costumbres”, coinciden.

Cuentan que antes de conocerse “cada uno por su lado, soñaba con viajar lejos o vivir en otro país”, pero que “la rutina del día a día, los estereotipos que te impone la sociedad, el consumismo y la idea errónea de que uno es lo que tiene, los llevó a dejar de lado lo que anhelaban “con todo el corazón”.

Esos sueños no dormirían mucho tiempo: cada uno se dio cuenta que no era completamente feliz con lo que estaba haciendo y que no bastaban dos semanas al año para viajar, ni siquiera en los feriados podían escaparse porque debían trabajar. “Veíamos cómo vendíamos nuestro tiempo a cambio de tener cosas y objetos”, recapitulan. “Creemos que lo más importante son las experiencias y hacer aquello que nos apasiona”, remarcan.

EN EL CAMINO

Juliana y Darío conocieron historias de muchos otros que se aventuraron al mundo con lo que tenían, algunos con casas rodantes, otros en bicicleta, algunos solo con sus mochilas al hombro, pero todos con el mismo ímpetu de salir a conocer el mundo o por lo menos, una parte de él.

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La llegada al final del trayecto, al estado de Alaska, Estados Unidos.

“Nadie dice que es fácil pero sí que vale la pena intentarlo”, concuerdan. En sus años de vida comprendieron que el momento para llevar a cabo un sueño es el presente y esa convicción los guio para conseguir lo más difícil: dar el primer paso.

“Confiamos en nuestros conocimientos y creatividad para financiar el viaje y contar con lo que más necesitamos, salud y apoyo mutuo”, aseguran. Sobre todo destacan haber recibido el aliento de seres queridos y conocidos.

“Todos viajan con nosotros y nos dan fuerzas para que podamos seguir. Solo eso necesitamos, buena energía y la difusión de nuestro viaje”.

LOS SENTIDOS

Juliana y Darío tomaron la determinación de ‘dejar todo’ y salir a vivir una aventura, pero no como simples turistas que pasan, sacan fotos y siguen su camino. “Uno de nuestros objetivos es generar un contacto con los pobladores de cada lugar donde paramos para luego plasmar esas vivencias en nuestras cuentas de las redes sociales”, con la intención de “conocer y transmitir la realidad de cada lugar contada por sus propios habitantes y, mediante su propio relato e imágenes, contagiar a otros el deseo de viajar”.

Además señalan que se puede conseguir lo que se desea con el corazón y lo que uno se propone con pasión: “Todos somos capaces de transformar nuestra propia realidad”. En el ámbito personal coinciden en el valor de “atesorar momentos inolvidables que te transforman” y, como legado, “ayudar a los demás en todo lo posible. Creemos que esto da sentido a la vida”.

¿Y AHORA?

Soy Juliana y Darío se dirigen a la ciudad de Miami, en el estado de Florida, Estados Unidos. Allí concluye su periplo a bordo del automóvil: “Vamos a poner a nuestro querido ‘Polito’ dentro de un contenedor para enviarlo de vuelta a Sudamérica y nosotros regresamos a casa en avión”.

Por ahora la pareja solo quiere reencontrarse con sus afectos y a soñar con nuevos destinos. Se despide invitando a lectores y seguidores de las redes sociales a que se sumen “a soñar, a reunir más amigos y demostrar que, quienes se lo propongan, más allá de su condición de vida pueden cumplir sus objetivos si les imprimen sacrificio y fuerza de voluntad”.

“No es necesario realizar un viaje o una aventura, vale para cualquier sueño, aquello que les dibuja una sonrisa en el rostro y sienten felicidad con solo imaginarlo”, dicen.

EL VIAJE

“Llegamos a Alaska el 12 de junio después de recorrer 15 países y más de 45000 kilómetros de esta experiencia, este sueño tuvo un importante aprendizaje, pese a que no todo fue color de rosa”, confiesan.

Admiten que, a lo largo de la aventura hubo discusiones, llanto, desesperación y momentos de querer abandonar la empresa y volver a la vida rutinaria, pero a pesar de las adversidades, no se arrepintieron de nada porque los momentos que los dejaron sin palabras o que no saben cómo expresar de tanta emoción y superan ampliamente las dificultades que les tocó vivir.

“Es invaluable todo lo aprendido, los paisajes y, sobre todo, las amistades, las personas que ayudaron desinteresadamente”, evocan y se manifiestan agradecidos a quienes se cruzaron en su camino y que les permitieron llegar tan lejos. “No alcanzan las palabras para agradecer a la vida toda esta experiencia”, exclaman emocionados.