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La reglamentación de la nueva ley de trasplante

La aprobación en el Congreso nacional de la nueva ley de trasplantes modificó el régimen de donación de órganos al establecer que todos los argentinos mayores de 18 años son donantes si no existe una manifestación en sentido contrario. El nuevo marco normativo renovó las esperanzas de más de 7000 pacientes de todo el país que están en lista de espera y dependen de un órgano para vivir, pero también recibió objeciones de quienes no están de acuerdo con el nuevo enfoque que se da al donante presunto.

Las expectativas ahora están puestas en la reglamentación de la ley, que estará a cargo del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), el organismo encargado de impulsar, normatizar, coordinar y fiscalizar las actividades de donación y trasplante de órganos, tejidos y células en todo el país. Entre otros puntos, la reglamentación deberá definir con claridad cómo será el proceso para verificar la voluntad del donante, los pasos que se darán para crear servicios de procuración en los lugares habilitados para llevar a cabo estas intervenciones y delinear los programas de capacitación en trasplante para profesionales del sector y los servicios de procuración u obtención de órganos y tejidos. No será una tarea sencilla, sobre todo porque algunas voces ya hicieron notar que ningún cirujano querrá avanzar con una ablación si no cuenta con el consentimiento de la familia. Por eso será clave en la reglamentación la manera en que se deberá verificar la voluntad del donante.

Especialistas en la temática aconsejan seguir el ejemplo de España, que es el país que tiene la tasa de donantes más alta del mundo y con un sistema de trasplantes que se caracteriza por la eficiencia y alta transparencia. Un informe de la Organización Mundial de la Salud señala que la península ibérica tiene una tasa de 43,4 donantes de órganos por millón de personas y registra cerca de 5.000 trasplantes anuales. De esta manera, España se ha convertido en un caso de estudio en materia de procuración de órganos ya que los españoles son los habitantes del planeta con más posibilidades de recibir un trasplante cuando lo necesitan. Para las autoridades españolas de la Organización Nacional de Trasplantes, el organismo con competencia en la materia, las claves del éxito podrían resumirse en los siguientes puntos: la importancia que tiene la identificación de potenciales donantes, que se realiza no solo en las unidades de cuidados intensivos, sino también en los departamentos de urgencias de los hospitales y entre los pacientes ingresados; la decisión de considerar donantes de órganos también a los mayores de 65 años; contemplar la donación no solo en el caso de muerte cerebral, en el que todas las funciones del cerebro han cesado; también en el de muerte circulatoria, en la que se han detenido la circulación sanguínea, los latidos cardiacos y la respiración; y fundamentalmente, contar con una ciudadanía que tiene plena conciencia de que donar órganos puede salvar una vida. Respecto de este último punto, los especialistas explican que las campañas de concientización jugaron un rol importante en España, a tal punto que en sólo una década lograron, entre 1989 y 1999, aumentar las cifras de donantes de 15 personas por millón de habitantes a más de 30, y lo que es más llamativo estos números siguieron creciendo de forma sostenida en los últimos años. Estos datos confirman que las autoridades han logrado promover en la población el sentido del altruismo, un valor que tiende a perderse en las sociedades actuales donde el individualismo y el consumo desmedido hacen del placer un fundamento de la vida.

Procurar el bien ajeno aún a costa del propio. Así define el diccionario de la Real Academia Española al altruismo, término que viene del francés antiguo “altrui”, que significa “de los otros”. Más allá del debate que genere la reglamentación de la nueva ley de trasplante, es necesario que en la Argentina se empiece a pensar también en el otro, en el que necesita de la donación de órgano para seguir con vida. Debe tenerse en cuenta que las familias también desempeñan un papel importante en todo lo que tiene que ver con la donación de órganos ya que, según datos oficiales, casi el 40 por ciento de las donaciones potenciales se pierden por oposición de sus familiares. Es muy probable que gran parte de ese rechazo se deba al desconocimiento y el temor, de ahí la necesidad de escuchar a todos los sectores y de apostar por un régimen que se apoye en la educación y concientización de la comunidad.