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Un modelo de educación e identidad cultural

El complejo de Pampa del Indio se inauguró en 2012, tres instituciones funcionan allí con una mirada intercultural, comunitaria, con gestión compartida entre el Ministerio de Educación y un consejo originario. Este mes los representantes de la comunidad llevaron al gobernador una larga lista de necesidades, que CHAQUEÑA recogió en parte en esta nota.

Aristóbulo Silvestre es el coordinador del consejo Qompi y di­rige el Bachillerato Libre Bi­lingüe. A sus 47 años, y con 27 como docente, es uno de los primeros de su genera­ción en acceder a una for­mación bilingüe intercultu­ral en la provincia.

Y aunque tuvo un título que avalaba su especialidad, debió espe­rar muchos años hasta acce­der a un cargo con mayor es­tabilidad. “Nos mantuvimos 15 años como contratados porque no estábamos den­tro del sistema hasta que en 2007 se pudo regularizar”, cuenta.

Sin embargo menciona los logros y cada paso colectivo que derivó en una legisla­ción para la interculturali­dad: la Ley del Aborigen, la creación de un área especí­fica en el sistema educativo, la formación y titularización de docentes bilingües. En esta última rescata la expe­riencia que generó una pro­moción de las tres identida­des: qom, wichí y moqoit.

Para Aristóbulo fue bue­no que el Estado haga un reconocimiento de la iden­tidad cultural, la lengua, el territorio. “Lo que nos está faltando es la inclusión de hermanos con amplia ex­periencia en cargos de su­pervisión y en direcciones regionales del Ministerio de Educación. Sería bueno que quienes conocen el te­rritorio y con madurez en la docencia sean parte del sis­tema”, agrega.

LAS PARTICULARIDADES

El origen del complejo educativo actual, cerca de Pampa del Indio, se remonta a fines de los 90. Viendo la necesidad de que más po­bladores pudieran terminar sus estudios secundarios, varios referentes empeza­ron a organizarse.

“Había más adultos, ahora son muy pocos y la mayoría son adolescentes. Además al co­mienzo se pedía que además se incluya una formación en oficios”, recuerda. En la actualidad el bachillerato funciona como proyecto es­pecial, es decir que cada año se renueva su continuidad.

Ese aspecto administrativo conlleva que los sueldos se paguen con un atraso im­portante: en junio cobraron lo del año pasado. Por eso abrazan la idea de una ges­tión indígena y no una de gestión comunitaria, como la que los abarca hoy.

Con un mejor edificio hay condiciones que no se mo­dificaron: hay estudiantes que viven en zona rural muy lejos, a unos 20 a 30 kilóme­tros, o provienen de familias de condiciones muy preca­rias. Para ellos hay varias adecuaciones que contem­plan tantas adversidades, se busca recuperar clases, repasar contenidos.

La ma­trícula se mantiene cerca del centenar de estudiantes como antes de mudarse al edificio actual, la diferencia es que ahora la retención es total: los 84 ingresantes es­tán cursando la etapa final. A semejanza de la estructu­ra de los bachilleratos urba­nos en el bilingüe se agrega un abordaje interdisciplina­rio: por ejemplo, las clases de danzas están articuladas con contenidos propios de la cosmovisión qom.

“Tene­mos el mismo programa que otro bachillerato, solo que las materias intercultura­les que buscan recuperar el arte, juego y lengua de nues­tra cultura por ahora figuran en observación hasta tener una aprobación”, explica. No todos se identifican como descendientes de un pueblo originario e igual eli­gen ir a esa escuela.

CONSTRUCCIÓN COLECTIVA

En la computadora de es­critorio de Aristóbulo se al­canza a ver la reproducción for­ma parte de los contenidos que hace años vienen cons­truyendo con investigadores del Conicet.

También realizaron una producción de un libro en formato impreso y digital para fortalecer la lectoescri­tura qom.

“Desde 2010 venimos coordinando con personal de la Universidad de Bue­nos Aires la redacción de un libro en el que el qom es la primera lengua y el español, la segunda”, explica el direc­tor.

En la experiencia partici­pan docentes bilingües y po­bladores de Pampa Grande, Pampa del Indio, Villa Río Bermejito y de Resistencia (Cacique Pelayo).

LAS MUJERES

Por las Madres Cuidadores de la Cultura Qom Aman­cia Silvestre es una de las integrantes de un plantel estable que acompaña la en­señanza de danzas, relatos y juegos. “Viajamos a varias ciudades, vamos a barrios, a terciarios y a la universidad, vemos que en otras pro­vincias donde mostramos nuestro trabajo algunos se sorprenden porque allá su cultura no se plasma como acá”, describe. Además de transmitir nuestra lengua, nuestra cultura, las mujeres también nos estamos or­ganizando en la defensa de nuestros derechos”.

Amancia habla de las di­ficultades que afrontan las mujeres para organizar cla­ses y exposiciones con lá­minas y disfraces). Este año el programa Gran Chaco les permitirá gestionar la perso­nería jurídica para la obten­ción de fondos. Mientras, la organización tiene un local de exposición de artesanías en cerámica, animales del monte hechos de retazos de tela (tatúes, monitos, carpin­chos), entre otras produccio­nes que se pueden comprar.

PROBLEMÁTICA COMPLEJA

En el mismo edificio fun­ciona también una Escuela de Familia Agrícola con 90 chicos que duermen en el albergue, como parte de un sistema de alternancia entre clases y permanencia en la casa.

En un predio vecino se ve a algunos chicos dedicados al cuidado de hortalizas; otros están repartidos en el patio jugando a la pelota y en las habitaciones (ampliadas en el espacio originalmen­te previsto para depósito). Mientras dos madres prepa­ran el almuerzo.

Sobre un presente de espa­cios compartidos el director Feliciano Gutiérrez dice: “Antes éramos solos, ahora pensamos los actos, las ac­tividades junto a otras dos instituciones”.

Desde 1999 trabaja en contextos de ruralidad e in­terculturalidad y reflexiona sobre la situación de hijos o nietos de hablantes qom: “La ciudad termina absor­biéndolos y hay culturas bo­rradas, es una problemática muy compleja”.

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Claudia Araujo
Claudia Araujo