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Corrientes se afianza como la principal productora de arroz

Historia de la producción en una provincia donde el cultivo representa cerca del 30 % del valor bruto de la producción agrícola local.

Por el grupo Agricultura Extensiva del INTA Corrientes 

El cultivo de arroz se practica en Argentina desde la época de la colonia. Las primeras referencias corresponden a Félix de Azara, quien refiere que fue introducido por los jesuitas en la provincia de Misiones durante el siglo XVII. Entre 1909/10 y 1931/32 la producción fue poco significativa, no superando las 30.000 toneladas de arroz cáscara. Si bien existen registros de que en 1911 y por dos años se concreta la primera siembra en la Colonia Nueva Valencia en Corrientes, hasta el año 1930 el cultivo se localizaba principalmente en la región NOA y en Misiones; a partir de la aplicación de una protección arancelaria se extendió a las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe. Recién a partir de 1932, al gravarse la importación se inicia la etapa arrocera argentina.

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Ensayos de arroz, en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en la provincia de Corrientes.

Para Corrientes (principal provincia productora del país desde la campaña 2010/11) es un cultivo sumamente importante y representa cerca del 30% del valor bruto de la producción agrícola provincial. Es una de las pocas producciones primarias que se procesa en diverso grado dentro de la provincia, y alrededor del 65-70% se destina a la exportación, generando un importante efecto multiplicador y de uso de mano de obra. Se estima que utiliza 3,5 equivalente hombre/100 hectáreas sembradas si se considera los empleos directos e indirectos. También incentiva el desarrollo de las demás actividades agropecuarias, como es el caso de la ganadería que a partir de la consolidación del arroz comenzó a sembrar pasturas y cultivos forrajeros para mejorar sus indicadores reproductivos y/o productivos.

GRAN HETEROGENEIDAD

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Alfredo Marín, especialista en manejo del cultivo y mejoramiento, actual director del INTA EEA Corrientes.

Localmente el cultivo se caracteriza por la gran heterogeneidad de sistemas de producción, derivados de la dispersión y asentamiento en distintas regiones agroecológicas, tamaño de las explotaciones y formas de tenencia de la tierra. El tamaño de los establecimientos varía desde 50 a 5.000 hectáreas con la mayor frecuencia para el rango de 400 a 500.

La fuente de agua que predomina son las represas cargadas con agua de lluvia y escorrentía; en menor medida el riego se realiza a partir de ríos, arroyos y lagunas. En la provincia se reconocen cuatro zonas productoras: Paraná Sur, Paraná Medio, Costa del río Uruguay y Centro Sur. Las últimas dos concentran el mayor porcentaje de producción debido a las mejores condiciones agroecológicas, tecnologías aplicadas, explotaciones de mayor superficie y productores empresarios.

SEIS ETAPAS

El análisis conjunto de la superficie sembrada y los eventos climáticos, socio-económicos, etcétera, determinaron la división del período en seis etapas:

La Etapa 1 abarca las campañas 1969/70 a 1989/90. Se evidencian grandes variaciones de la superficie sembrada y se carece de información sobre sus razones. Una consideración especial en esta etapa está relacionada con la inscripción en 1980 de la variedad Fortuna INTA, la cual es hasta la fecha la principal variedad largo ancho sembrada.

La Etapa 2 abarca las campañas 1990/91 a 1998/99. Durante los ’90 se observó un gran incremento en la producción asociada al aumento del área sembrada y a mayores rendimientos. Esto último estuvo relacionado con el desarrollo e incorporación de mejoras tecnológicas como la introducción de variedades con mayor potencial de rendimiento (TAIM), uso de herbicidas, fertilización de base (fósforo) y nitrógeno en diferenciación de primordio floral, siembra directa, nivelación de precisión, ajuste de riego, mejoras en la clasificación de semilla y alternativas energéticas al gasoil, entre otras. En la campaña 1997/98 la presencia de la corriente ‘El niño‘ causó efectos devastadores que condujeron a numerosas pérdidas de cosecha. En este contexto al conjunto de organizaciones que trabajaban con el Proyecto arroz de INTA se incorpora el Grupo CREA AVATi-í.

La Etapa 3 abarca las campañas 1999/00 a 2002/03. Hacia finales de la década del 90, a la debacle económica nacional se suman la devaluación de Brasil y el incremento de subsidios para la producción del cereal en EE.UU. Esto desencadenó el derrumbe de precios, iniciándose entonces una de las mayores y más largas crisis que viera el sector, con importante disminución del área sembrada. El precio del arroz cáscara al productor en el mercado doméstico cayó 45%, en tanto crecieron los precios del gasoil, fertilizantes y maquinarias. Además, el eslabón industrial también se vio alterado y, desde entonces, las exportaciones a Brasil fueron sin ningún tipo de procesamiento.

En el marco de fuertes procesos de ajuste, reducción de empleo y cierre de plantas industriales, el sector sobrellevó una fuerte recesión. La actividad perdió competitividad y el sector arrocero se reconfiguró: disminuyó el número de productores, se incrementó la superficie media de las arroceras, se concentró la producción en las áreas con mejores suelos y creció el área regada con agua provista por represas.

Bajo este marco poco alentador, el Proyecto Arroz junto con empresas privadas, continúan con su apuesta al sector arrocero local y se produce el ingreso de Argentina al FLAR (Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego). La Etapa 4 abarca las campañas 2003/04 a 2009/10. La devaluación del peso argentino en 2002 marcó el comienzo de un nuevo modelo económico a nivel nacional. Esta modificación en la paridad cambiaria favoreció a la cadena arrocera, que aumentó la producción y las exportaciones.

Las ventas externas no sólo aumentaron en volumen, sino también en cuanto a la diversidad de destinos: se dirigieron a Brasil, Chile, Irán, España, Haití, Cuba y Senegal, entre otros. Los rendimientos crecieron hasta alcanzar un promedio de 6.000 kg/ha, como así también las hectáreas implantadas que se estabilizaron alrededor de las 78.000 en el período analizado.

Hacia fin de esta etapa, en el año 2008, el Proyecto Arroz comienza a trabajar en conjunto con el área de agronomía del FLAR. A partir de aquí se lanza un manejo integrado en el cultivo de arroz que más tarde pasó a llamarse ‘Lotes MARA‘ (Manejo para Altos Rendimientos en Arroz), con los cuales se continúa trabajando en conjunto con ACPA y el Ministerio de la Producción de la provincia de Corrientes (MPTT). El paquete tecnológico consiste en 6 puntos básicos de manejo, que en general no conllevan a un aumento en los costos por parte del productor (tecnologías de proceso): fecha de siembra, densidad de siembra, tratamiento de semilla, manejo de plagas, malezas y enfermedades, fertilización de cultivo y manejo de agua.

Este mismo año se publica la primer Guía de Buenas Prácticas (GBPA) para el cultivo de Arroz (2008), la cual fue llevada adelante en colaboración entre INTAy ACPA.

La Etapa 5 abarca las campañas 2010/11 a 2014/15. En ésta se aprecia una estabilización de la superficie sembrada de alrededor de las 100.000 hectáreas, un 28% superior respecto a la etapa 4, aportando en este período el 40-45% de la producción nacional. En el año 2011 el Proyecto Arroz inscribe la primera variedad de origen FLAR para el cono Sur de América Latina: Tranquilo FL-INTA. Se presentó como una alternativa a las variedades en cultivo, pero tuvo baja adopción en superficie/ permanencia a consecuencia de la falta de desarrollo de un manejo adaptado al cultivar, ya que se trata de un germoplasma de alto potencial pero que no ha encontrado las condiciones adecuadas de cultivo para expresarlo. A partir de 2013 el INTA deja de llevar adelante su trabajo ‘por cadenas productivas‘ y plantea seguir adelante en la modalidad de Proyectos Regionales con Enfoque Territorial (PRET°s). El viejo ‘Proyecto Arroz‘ cambió su nombre a ‘Grupo Cultivos Extensivos‘. En el año 2015 se publicó la Guía para la Identificación de plagas del cultivo de arroz (Oryza sativa) para la provincia de Corrientes, resultado del trabajo conjunto de INTA, ACPAy el MPTT.

ÚLTIMA ETAPA

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Alfredo Marín, especialista en manejo del cultivo y mejoramiento, actual director del INTA EEA Corrientes.

La Etapa 6 inicia con la campaña 2015/16 y es la que actualmente se está transitando. Inicialmente la tendencia en cuanto a superficie sembrada es positiva, ya que en la campaña 2015/16 se sembraron 88.200 hectáreas y en la 2016/17 unas 91.500. A nivel provincial y en 2016, se lanzó la actualización de la GBPA para el cultivo de arroz en Corrientes (INTA, ACPA y MPTT). La misma pretende recomendar las prácticas más relevantes para una producción sustentable. La visión del documento supone no solamente lograr una producción de manera rentable y eficiente, sino también garantizar un producto apto y seguro para el consumo humano.

Unas 6.700 hectáreas en el Chaco

La provincia del Chaco mantiene su área promedio de siembra con arroz. Así, en esta campaña 2017-2018 se implantaron 6700 hectáreas, la gran mayoría en la zona este chaqueña, superficie apta para la práctica de este cultivo.

En esta región provincial, se levanta la novedosa estrategia productiva de rotación pacú-arroz, iniciativa que mereció los mejores elogios y comentarios a nivel regional y nacional.

El esquema de la producción mixta se enfoca en la diversificación productiva con la rotación ‘Arroz/peces (Pacú)‘. Una alternativa rentable y sustentable para el cultivo, que le otorga agregado de valor y aprovechamiento de los recursos naturales de la región.

Esta actividad se practica en el establecimiento del Grupo Puerto las Palmas de la familia Meichtry, modelo productivo que mereció un premio a la innovación productiva y que se destaca por su bajísimo impacto ambiental y su alta eficiencia en el uso de los insumos naturales. El proyecto incluye piletas de engorde y recría (de pacú), el frigorífico y planta industrial de alimentos.