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Camiones americanos vs. europeos

Europa y América del norte difieren culturalmente en muchas cosas y los camiones son una de ellas.

Si uno se detiene a pensarlo se da cuenta. Los camiones europeos no se parecen en nada a los norteamericanos. Se ve en las películas o en cualquier documental, los camiones europeos son fácilmente reconocibles porque no tienen “trompa”, son del tipo “frontal” como se decía antes. 

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El típico camión europeo con el motor debajo de las plazas delanteras y espacio para descanso muy reducido.

En cambio, los camiones americanos se caracterizan por tener un enorme frente proyectado por delante de la cabina y hay razones para esta marcada diferencia entre ambos continentes que conformaron dos nichos evolutivos.

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Un moderno camión americano de diseño más europeo. Hace una década se inició un cambio de mentalidad en EE.UU. que aún cuesta imponer.

Ambas escuelas optan por motores muy potentes pero sí hay una diferencia: últimamente, las regulaciones europeas han llevado a que las marcas del viejo continente busquen métodos más eficientes. 

La potencia es la misma, pero dando especial consideración a bajar el consumo y las emisiones. Australia también tiene una larga tradición en camiones que se diseñan en función de las particulares condiciones de ese continente. 

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Un roadtrain australiano fuertemente blindado en su frente por las colisiones con los animales salvajes. Largas rectas de hasta 600 km modificaron el diseño y la conducta sobre los camiones de este continente.

Los camiones americanos con largas trompas son así porque esa disposición de motor y ruedas delanteras somete a menos movimientos a la cabina del conductor y permiten el acceso a la mecánica mucho más cómodamente. Además, las largas rectas y autopistas del norte no son condicionantes para el diseño de este tipo que permite acomodar enormes cabinas más parecidas a una pequeña casa rodante que a un espacio para literas. 

Los camiones europeos están condicionados por el largo total autorizado por la UE que es de 16,5 metros por lo que derrochar un par de metros en trompa no es una opción válida. Además en Europa muchos de los caminos aún siguen el trazado de antiguas rutas romanas o sajonas y son extremadamente retorcidos y estrechos con cruce de pequeñas aldeas por lo que el conductor precisa una visibilidad y maniobrabilidad absoluta a la hora de conducir por esos sitios.

Las rutas americanas, en cambio, fueron diseñadas en función de los camiones y es por eso que son más anchas y rectas que las del viejo continente. Todo esto condiciona la forma.

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Los Kenworth de la década del 80 seguían el modelo europeo pero sus propietarios de quejaban del extremo cansancio por la disposición del tren delantero.

DESCANSO Y TECNOLOGÍA

En Europa aunque los viajes también pueden ser largos las paradas son más frecuentes y las cabinas suelen ser más pequeñas. Una típica cabina estadounidense tiene 1,63 metros por detrás del puesto de conducción y puede llegar a los dos metros en versiones de larga distancia.

Cuando se proyectaron las primeras cabinas aerodinámicas con deflectores los europeos se limitaron a colocar enormes alerones al estilo de un F1 mientras que los diseñadores americanos aprovecharon ese espacio para darle al conductor la posibilidad de ponerse de pie sin exponerse al clima del exterior.

Como los americanos no tienen mucho problema en consumir toneladas de combustible los aire acondicionados funcionan todo el día, aun en momentos de descanso, y en general el camionero americano solo baja de su vehículo para bañarse y necesidades fisiológicas por lo que sus motores están construidos con un concepto náutico para funcionar por días enteros sin detenerse en cambio en Europa se pone mucho énfasis en el rendimiento a costa de tecnología y en pos del ahorro. 

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La cabina y el tablero analógico de un Peterbilt americano. El camionero de este país aún rechaza los accesorios informatizados y solo la ley los obliga a tener airbags, ABS o cámaras traseras.

Otro punto en el que se diferencian mucho los camiones a ambos lados del Atlántico es la tecnología. Mientras los europeos dotan a sus modelos de toda clase de ayuda a la conducción y sistemas electrónicos, el típico conductor americano sigue prefiriendo los tableros llenos de relojes analógicos que suministran la misma cantidad de información que una computadora.

Recién en la última década los americanos “europeizaron” sus diseños e interiores pero la recia figura de los Peterbilt o Kenworth sigue dominando las autopistas.