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Las residencias juveniles de Las Garcitas

Tres alternativas para estudiantes rurales

En Las Garcitas existen tres residencias estudiantiles, dos para secundarios -una para chicas y otra para varones- y una para jóvenes de la educación de superior. En este último caso a partir de este año un convenio permitió incorporar un cupo de 15 jóvenes que iniciaron sus estudios terciarios en el instituto ‘Maestro Héctor Horacio Dolce’.

Por Sixto Martínez 

La institución municipal Las Garcitas se creó para que adolescentes de la zona rural puedan culminar sus estudios secundarios.

Los chicos tienen unos 12 a 18 años y crecieron lejos de un centro urbano. La mayoría proviene de familias sin recursos necesarios para acceder a escuelas de la zona.

Muchos conviven una situación de vulnerabilidad, dificultades, y desean continuar con su escolarización.

Modalidad de atención

Los jóvenes viven en la residencia durante los días que tienen clases. Van a sus actividades habituales durante la semana y sábados y domingos regresan a sus hogares. A modalidad se denomina internación, pues reciben la totalidad de las prestaciones: sanitaria, educativa, alimentaria y social.

Como no se trata de alojamiento judicial, la inclusión y permanencia en la institución depende únicamente de la continuidad de la escolarización de los adolescentes.

El componente alimentario incluye que reciban las cuatro comidas principales: desayuno, merienda, y almuerzo y cena (con postre). En lo educativo se ofrece seguimiento continuo, apoyo escolar, provisión de útiles y bibliografía necesaria para cada nivel. Por acompañamiento social se entiende dar fortalecimiento familiar ante situaciones problemáticas, visitas y entrevistas con parientes, diálogo y contención en conflictos o inquietudes.

Mientras que en salud se organizan controles periódicos, control de peso y talla, vacunas, y bucodental. Además se articula con profesionales del hospital local cada vez que los jóvenes presentan problemas de salud y también para tratar y prevenir otras situaciones.

Algunos jóvenes asisten a catequesis y otros practican deportes en el Centro de Educación Física, especialmente los varones.

Casi todos contribuyen en eventos con varias instituciones de la comunidad para fortalecer la coordinación con ellas, promoviendo la integración y el desarrollo de las potencialidades.

Sofía, una historia de superación

Sofía Ramírez tiene 22 años y transitó los doce años de su escolarización obligatoria en la residencia juvenil de Las Garcitas.

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La alegría de la familia de una joven que logró no solo completar el secundario sino estudios superiores.

Nacida en el pueblo, proviene de una familia modesta y de muchos valores. “Crecí y vivo en una colonia aledaña, el Lote 21, del departamento 25 de Mayo, jurisdicción de Machagai”, contó a NORTE.

La madre, Mirta Cuenca, es ama de casa y logró culminar sus estudios primarios.

El padre, Damián Ramírez, es agricultor y únicamente pudo cursar hasta segundo grado de la primaria. Le fue muy difícil asistir a una escuela ya que debían recorrer varios kilómetros para poder llegar a una. La más cercana era de colonia Paso de Oso, porque en el paraje donde vivía todavía no había. Se vio obligado a abandonar porque debía ayudar a sus padres para cuidar a sus hermanos menores.

Como hermana mayor de la pequeña familia que formaron sus padres, Sofía asistió a la primaria Nº 951 “Paraje Campo Riaño”, del Lote 21. “Siempre resulté ser una alumna muy aplicada y responsable. Aquellos valores que mis padres me inculcaron toda la vida”, cuenta.

¿Decidiste seguir tus estudios secundarios sola o con apoyo de tus padres?

-Recuerdo perfectamente el día en que dije a mis padres que no me hubiese gustado continuar mis estudios. Porque mi familia es tan humilde que muchas veces no, nos alcanzaban los alimentos básicos para subsistir. Ya que también tenía dos hermanitas, entonces no quería sobrecargar a mis padres con otras necesidades que demanda una escuela secundaria. Sin embargo, mis padres, decidieron hacerme estudiar como podían. Un día supe de una residencia juvenil para jóvenes que quieren culminar sus estudios secundarios y así progresar, ser una persona de valor y con un título en los próximos años.

¿Cómo hacías para trasladarte hasta la localidad?

-Mis padres me trasladaban en moto los domingos porque en ese entonces ingresábamos los domingos a la tarde y regresábamos los viernes a la tarde. Una vez que culminaba nuestra estadía de la semana debía retirarnos una persona mayor sea madre/padre y/o tutor.

¿Te fue difícil adaptarte?

-La verdad, sí. Me costó mucho la adaptación, debido a los prejuicios de la sociedad hacia la institución. Es difícil sobrellevar la situación cuando somos juzgados por la sociedad. Estoy segura que para mis compañeras también lo era. Recuerdo que ese año convivíamos alrededor de 45 jóvenes.

¿Qué recibiste de la institución?

-En cinco años de residencia recibí todo el apoyo que un adolescente necesita para culminar sus estudios. No solo apoyatura escolar sino también en lo personal fue un privilegio compartir y conocer a personas magníficas con muchas ganas de alentar e incentivar a jóvenes. Fueron años de muchos valores. En 2013 culminé mis estudios secundarios.

Al año siguiente debía tomar la decisión más difícil para cualquier adolescente, camino a una profesión. Las circunstancias de la vida no pudieron darme la oportunidad de seguir aquella profesión deseada. Ese mismo año comencé a prestar servicio en la residencia, como educadora auxiliar. Del mismo modo empecé la carrera del Profesorado de Educación Primaria en el IES “Maestro Héctor H. Dolce”. El intendente de la localidad me brindó una ayuda solidaria destinada a los gastos de mis estudios. Así, después de cuatro años de sacrificio pude culminar la carrera, a fines de 2017 me recibí de Profesora en Educación Primaria.

Aprovecho la oportunidad para impulsar a aquellos jóvenes que desean concluir sus estudios. No se detengan, aprovechen cada oportunidad que se les presenta. Muchas veces nuestra situación económica no nos permite tomar aquel camino o estilo de vida que anhelamos, pero eso no impide aquella fortaleza y ganas de superación que existe en nuestro ser. Existen situaciones que nos hacen sentir marginados o excluidos de la sociedad por simple hecho de albergarnos en una residencia. Esas situaciones son las que debemos tomar como punto de partida y reflexión personal, es ahí donde debemos demostrar a los demás el valor que debemos brindar a dicha institución y por ende a los jóvenes que la habitan. Jóvenes residentes, valoren lo que reciben, estimen a aquellos educadores y trabajadores que día a día comparten y sobretodo brindan su apoyo y sabiduría para y con ustedes. Seamos agradecidos a la vida y a Dios. Fui residente y estoy orgullosa de haber formado parte de esta gran familia.

En la actualidad tengo la dicha de cumplir la función como secretaria de la residencia. Me considero uno de los tantos ejemplos de aquellos jóvenes que egresaron de esta maravillosa Institución. ‘La clave está en ver a uno de los muros, te encuentras en el camino aquellos escalones que se dirigen hacia tu objetivo’.

Pueblo estudiantil

En los últimos años en la ciudad se superó la cantidad de mil estudiantes, se ofrecen seis carreras y se amplió la oferta los profesorados de Educación Física y de Bibliotecología. ‘En el interior, en general, existen dos caminos: tener un pueblo industrial o tener un pueblo estudiantil, que genere trabajo para docentes y formando profesionales’, señaló recientemente el intendente Sergio Dolce. La residencia para las jóvenes que se proponen estudiar una carrera de nivel superior funciona bajo la modalidad de proyecto especial del Ministerio de Educación. Mientras que las otras dos, para estudiantes de secundaria, se sustentan mediante un convenio del Municipio con el Ministerio de Desarrollo Social.

 

Encuentro anual

La Dirección de Fortalecimiento Integral de la Familia del Ministerio de Desarrollo Social organiza cada año un encuentro anual de residencias juveniles. En esos espacios se encuentran adolescentes y jóvenes de varios puntos de la provincia en una jornada recreativa. La última se realizó en Las Garcitas, con la participación de chicos que compartieron experiencias, números artísticos, y propuestas culturales, que aprendieron y produjeron en año.