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Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre

El girasol ante el desafío de recuperar 900.000 hectáreas los próximos dos años

CHARATA - Esta ciudad fue sede del primer remate del lote primicia de girasol. En este marco recibió la visita de importantes actores de la cadena girasolera. El licenciado Jorge Ingaramo, asesor económico de Asagir (Asociación Argentina del Girasol), en diálogo con NORTE Rural, analizó el presente del cultivo, y los desafíos para los próximos dos años, en los cuales Argentina, de la mano del girasol puede ser protagonista.

-Un año y medio atrás, hablábamos de las perspectivas del girasol para el Chaco y en el país, hoy nos encontramos cerrando una muy buena campaña. ¿Qué impacto tiene toda esta situación para la provincia y el país?

-Si uno suma el área de girasol de la cosecha 2015 de Chaco y Santa Fe, y la compara con la de ahora, prácticamente se duplicó el área. Del mal momento que pasamos en 2015 en el último año de retenciones, hasta cambiar el gobierno, es el doble el área sembrada, así que más que contentos. Hubo un rinde de casi 20 qq/hh en el Chaco y 23 de rinde en Santa Fe, récord histórico. Así que no podemos estar más que contentos, y reconocer que desde Asagir nos costó mucho defender el cultivo estos los años muy malos, y este primer remate del lote de girasol es un hecho histórico, porque nunca hubo esto en Argentina para el cultivo.

-¿De qué factores tenemos que hablar, que reflejan los números de esta campaña?

-Para el mercado interno, con la producción de Chaco y Santa Fe no hay grandes cambios. A partir de ahora con el girasol que está cultivado -ya está procesado en muchos casos en los tanques de las empresas industriales- alcanza para todo el mercado interno, y algo de exportación refinado a América Latina. El desafío es recuperar el mercado externo, donde ocupábamos el 50 por ciento, y ahora bajamos al 8 de las exportaciones mundiales. Ucrania que era el 5, ahora es el 55. El plan estratégico que tiene Asagir es, justamente impulsar todo lo que se pueda a la producción con destino a exportación, por supuesto que cuanto más valor agregado tenga, mejor; pero el de exportación de granel es el que más nos importa en este momento porque son los mercados perdidos que tenemos que recuperar. Ahí tenemos dos problemas muy serios: uno es la distancia con respecto a los mercados de destino, que el principal exportador, Ucrania nos gana por 20 dólares de diferencia en el flete; el segundo problema es que ellos acceden al mercado de la Unión Europea.

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El licenciado Jorge Ingaramo, asesor económico de Asagir, aseguró que Argentina es el país que podrá responder a la demanda de los próximos años por el girasol.

En cambio, a nosotros nos ponen todas las restricciones, en materia de residuos de insecticidas y lamentablemente no podemos entrar a ese mercado de la Unión Europea, que es quien fija el precio más alto. Un simple análisis de lo que fue creciendo el mercado mundial, nos arroja la conclusión de que van a hacer falta, en los próximos años, 600 mil hectáreas adicionales de girasol por año en el mundo, y el único país que puede proveer 1 o 2 millones más de hectáreas de girasol es Argentina. Así que nos queda un futuro por delante que es todo desafío, pero tenemos que organizarnos bien porque aumentar un millón de hectáreas en el área girasolera implica generar resultados convincentes y útiles para el productor.

-En esos resultados convincentes y útiles, ¿cuánto tiene que el productor, y

cuánto la gestión que pueda hacer el gobierno para romper con las barreras?

-El gobierno está haciendo un acuerdo Mercosur-UE que está contemplando esto. Hay un grupo de negociadores del sector agropecuario. Evidentemente, la política de la UE, respecto al tema del campo todo el mundo sabe cómo es. Los franceses son terribles porque no quieren dejar entrar nada de producción de los países de América Latina, y emergentes en general. Esa pelea comercial está y hay que darla. De todos modos hay que seguir ocupando los mercados nuevos, tenemos que pensar en la India, China, los países el este asiático, en competir, más duramente en los países de medio oriente donde por diferencia de fletes nos gana Ucrania muy fácilmente. Sabiendo que Ucrania ya no tiene capacidad de seguir creciendo, el otro competidor es Rusia, pero no es un país organizado para exportar, es un gran consumidor interno de girasol y lo que exporta son saldos y retazos. No está organizado estratégicamente como Ucrania, como gran oferente de la Unión Europea y de los principales mercados del mundo. Nosotros confiamos a que el incremento de área que hace falta para abastecer a los mercados en el futuro tiene que salir de Argentina, por lo menos los primeros tramos.

-¿Cómo se afianza ese incremento de área, teniendo en cuenta que a provincias como Chaco,

el tema de fletes sigue siendo una cuestión que le preocupa a la hora de hace los números?

-Argentina es un país caro, la logística es cara, los impuestos extorsivos son caros, los impuestos a ingresos brutos son elevados. Se cobra el 3 por ciento de ingreso bruto de cada flete que se hace, es una cosa que no tiene sentido. En general, Argentina tiene serios problemas de costos que no solo afectan al girasol sino a toda la producción, ni habla del maíz que se produce en Salta o Tucumán. Esa es una agenda pendiente del gobierno. La segunda cuestión que veo muy complicada es la inestabilidad de la política cambiaria, que genera una incertidumbre muy grande a la hora de la comercialización, No se puede trabajar con un dólar previsible porque los ingresos de dólares que trae el gobierno nacional para el financiamiento de la deuda externa son realmente impresionantes y tienden a tirar abajo el precio del dólar. El gobierno tiene una agenda infernal, y tiene que encararla con una convicción absoluta, bajar en serio los impuestos extorsivos, mejorar la logística, cambiar las rutas, difundir estos bitrenes que por lo menos en algunas zonas podrán funcionar, bajando costos. Agenda infinita, pero tiene que ver como resultado que el costo interno baje, no puede ser que hace 15 años el costo del fobbing era de 4 dólares y ahora estamos en 15 o 16.

-¿El escenario internacional y este orden interno, podrían ser las claves

para aumentar esa superficie que tanto demanda el mercado externo?

-Por supuesto, definitivamente. Y desarrollar nuevas áreas. Si el girasol es un cultivo rentable y merece en el portafolio de los productores, volver a las áreas núcleo, que vuelva a haber girasol en Córdoba, en el sur de Santa Fe, en el norte de Buenos Aires. Fue desplazado, barrido por la soja en otra época y además ahora con un 32 por ciento de retenciones nosotros no podíamos hacer nada para defendernos de eso, era imposible. El girasol tiene un montón de desafíos. Estamos en una superficie que todavía es 30 por ciento inferior a la de hace 10 años (2008 2009), esa es la superficie actual. Recuperar esas 800-900 mil hectáreas es lo que tenemos que hacer en las próximas dos campañas.