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Ricardo Ambrosig
Por: Ricardo Ambrosig

Racunari, la revista que sobrevivió una guerra

A principios de los 80 apareció en la por entonces Yugoslavia una revista de informática llamada Računari que puede traducirse como “computadora”. En esos años aparecieron numerosas publicaciones especializadas en informática en todo el mundo pero ésta se hizo popular por sus tapas y el contexto político regional que no favorecía precisamente el interés en la informática y sin embargo fue todo un éxito.

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El primer número tuvo que reimprimirse por el enorme interés. Presentó la computadora Galaxy que podía ser armada por cualquier aficionado.

No se trataba de promocionar las modernas 486 con frías imágenes de máquinas soñadas sino que tenía chicas en su tapa, algo que ninguna revista de la época había pensado dándole otro contexto a la publicación.

En junio de 1983, Gavrilo Vuckovic, editor en jefe de una popular revista de ciencia llamada Galaksija, le pidió a un redactor especializado -Dejan Ristanovic- que pensara en una publicación especial sobre computadoras exclusivamente. 

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Dejan Ristanovic el periodista especializado de una revista de ciencia yugoslava dio vida a Rakunari. La idea de poner chicas bonitas en la tapa llamaba a la lectura de los títulos.

Ristanovic había comenzado su carrera de informático y periodista en 1979 con una Texas Instruments 58. “Una máquina fantástica” según sus palabras con 500 bytes de memoria apenas y a partir de entonces, las cosas comenzaron a suceder bastante rápido. El despegue de la revista en los Balcanes fue inmediato y se dio con el primer número dedicado al ensamblaje “hágalo usted mismo” de la computadora Galaxy, un proyecto encabezado por Voja Antonic. Al mismo tiempo, el mercado comenzó a expandirse tan rápido que se hizo obvio que las calculadoras programables ya eran anticuadas.

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“¿Piratas?, nó gracias” una de las notas del número 43 de octubre de 1986 junto a otras sobre aceleración de hardware, el nacimiento del overlocking.

Racunari u vasoj kuci, el nombre completo de la publicación entró en el mercado a finales de diciembre de 1983. Fue un éxito increíble, que apareció en el momento correcto y en el lugar correcto. Las personas que la compraron estaban muy interesadas en las computadoras, pero no sabían casi nada sobre ellas y querían ser parte de la revolución tecnológica. La circulación de la primera edición de 30.000 copias y de la segunda se agotó en cuestión de semanas, por lo que hubo que reimprimir hasta una tercera edición de 40.000 que también se agotó, a pesar de que para entonces ya estaban en la calle otros dos números que también se agotaban no bien llegaban a los kioscos.

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Con la guerra de los Balcanes en desarrollo la revista anunciaba la novedad del sistema operativo DOS 6.2, y un análisis de la HP Laserjet 4P recién salida al mercado.

El resultado de ese primer número fue que más de 8.000 lectores habían construido sus propias computadoras Galaxy dándole a la informática un impulso que aún hoy sigue en esa región que vio nacer a numerosos desarrolladores de software -curiosamente- enfocados en la producción de antivirus.

Con los años la publicación siguió apareciendo regularmente, y finalmente se convirtió en un proyecto extraordinario, porque haciendo un poco de memoria, Yugoslavia a fines de los ’80 y principios de los ’90 no era una de las regiones más estables del mundo ya que se desangraba en una terrible guerra genocida cuyas heridas aún hoy siguen abiertas.

En otras palabras, Računari sobrevivió a la fragmentación de Yugoslavia, a las tensiones étnicas, y a la media docena de conflictos bélicos localizados que arrasaron con todo. Sus editores encontraron la forma de avanzar a pesar del caos, y no dudaron en volcar su poder de fuego sobre las portadas, con modelos que definitivamente lograron capturar la atención de los lectores.