Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/162355
Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Entre el dolor y el llamado de atención

Martincito tomó sus zapatillas, abrió su mochila, cargó latas de arvejas, un paquete de fideos, un paquete de salchichas y una vieja “tablet” que funciona con mucha dificualtad pero que tiene cargados varios juegos. “Llevemos a los chicos inundados, mamá, vayamos ya”, le dijo a su madre. Martín tiene 5 años y hace una semana pudo ver que en la casa sus abuelos el agua ingresó al interior de su vivienda. El resto lo vio en la televisión, las imágenes de una situación tan triste por la que atraviesa Sáenz Peña, la ciudad termal, que antes del jueves 18 de enero reclamaba por agua y a la que ahora las lluvias, históricas, la colocan al borde del colapso.

“Queremos que nos acompañe a entregar donaciones y si tiene una camioneta, mejor, pero no saquen fotos. Venimos a dar una mano a los necesitados, no queremos salir ni Facebook ni los diarios”, le dijo una mujer que dirigía un grupo de voluntarios a un gendarme, a quien lo encontró en la Plaza San Martín. 

FOTO-PARA-MI-COMENTARIO.jpg

Es que en medio del dolor y del sufrimiento, hay saenzpeñenses solidarios, pero de corazón. “Juancho”, por ejemplo, trabaja en la estación de servicios de la calle 5, cerca de la Catedral. Él, junto con sus amigos de toda la vida, laburantes que la pelean el día, tienen sus casas con 50 centímetros bajo agua en el barrio 713 Viviendas. Sin embargo, en una vieja camioneta salen a repartir donaciones que juntan. Ayer cargó su uniforme en un bolso y se puso un short de baño y una remera. “Tengo agua hasta las rodillas en mi barrio”, comentó con una sonrisa en su rostro, tal vez por la satisfacción del deber cumplido.

Y no pide ni se hace fotos. “Porque, vieja, si tu mano derecha da de comer a un necesitado, que tu mano izquierda no se entere”, les dice a sus compañeros de la YPF.

Llamado de atención

En menos de una semana Sáenz Peña estuvo a punto de convertirse en un polvorín. Piquetes, cortes de rutas, cobro de peajes, roturas de bombas extractoras de agua. ¿Acaso no había autoridad?, ¿por qué corrimos el riesgo de que se convierta en tierra de nadie? ¿El asesinato a golpes con un ladrillo en la cabeza al hermano del trabajador de prensa Dani Valdez, que tan solo quiso defender lo poco que le quedaba después que su vivienda se inundó, no nos conmueve?

¿Por qué tanta violencia? ¿Hasta dónde se han perdido los valores?

Sáenz Peña está en emergencia. Requiere de paz, de salud, de respeto. Está en terapia intensiva. La voz de los que ya peinan canas, cuentan que lo sucedido es insólito. Y es cierto. Llovió de golpe. Algo parecido ocurrió casi 20 años atrás.

¿Y si el clima fuera algo cíclico, se tomarán las medidas adecuadas como políticas de Estado para brindar una solución a Sáenz Peña ante una emergencia como la que hoy padecemos?

El día después

En esta semana, con el correr de los días, las aguas bajarán. Pero nos preocupa el día después. Es que el daño económico resultará tremendo. Los más afectados son, como siempre, los más vulnerables pero también los trabajadores, como Raúl, que es repositor en un supermercado y perdió su heladera, un lavarropas, una computadora de su esposa que es docente y un secarropas.

“Costará reponer esto”, dice. Pero también hay que establecer que organismos oficiales como la Subsecretaría de Defensa del Consumidor de la provincia y la Oficina de Defensa del Consumidor de Sáenz Peña controlen que los comerciantes tampoco se excedan con los precios de estos electrodomésticos que se necesitan en el hogar.

Hay muchas cosas por corregir, desde la vanidad de algunos dirigentes políticos que antes de cargar las mercaderías buscaron a los fotógrafos, como también un plan de defensa con obras de infraestructura adecuada al crecimiento de una ciudad que supera los 120.000 habitantes.

Y hay que dejar de lado el oportunismo político --porque la sociedad ya lo condenó-- y trabajar entre municipio, provincia y Nación para bienestar del pueblo chaqueño.