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¿Crisis? ¿Qué crisis?: la viabilidad del algodón en el Chaco

Por Jorge García, subsecretario de Agricultura -¿Hay crisis del algodón en la provincia del Chaco? Cuando vemos en las zonas centrales de la provincia cada vez más ex-algodoneros reconvertidos a ganaderos principalmente, o que siguen con la agricultura pero apostando a otros cultivos. Cuando vemos las instituciones que ellos mismos crearon en otras épocas para poder enfrentar, mejor armados -a través de sus cooperativas- los vaivenes y la voracidad del capitalismo incipiente de comienzos del siglo pasado; hoy, esas mismas estructuras agonizantes que ya no contienen ni lideran, tal vez por una tozudez consuetudinaria de sus dirigentes de no poder o no querer aggiornarse a la época y a la lógica de la hiper-competitividad para salir al mercado como una empresa más.

Sea cual fuere la causa, lo cierto es que, si hay una crisis en el algodón del Chaco, la misma caló hondo en esa estructura organizativa representada por miles de productores, que en una sociedad devenida en individualista a ultranza, no pudieron sostener sus principios basados primordialmente en la solidaridad, la igualdad y la unión de esfuerzos.

Social y de representación

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Ahora, esa crisis más bien social y de representación, no implica necesariamente que el cultivo mismo esté en crisis, todo lo contrario, el cultivo mientras tanto, siguió creciendo y modificándose, siguió su proceso de desarrollo y de evolución, con altibajos, con los embates propios de una economía regional casi siempre a la deriva y huérfana de políticas de estado que definan sus grandes rumbos, sin embargo, así y todo, siguió su camino.

Del viejo algodón a metro o a 0,70 centímetros sembrado con semilla flameada, que requería grandes costos en jornales para su raleo, carpida, cuidado y cosecha, a un algodón a surco estrecho sembrado con semilla ácido-deslintada con protección contra insectos incorporada genéticamente, manejado con herbicidas y reguladores y con cosecha mecanizada en un 100% hubo un largo camino de investigación, innovación, capacitación y extensión. Si bien no se puede decir que hoy se tengan resueltas todas las amenazas y dificultades que enfrenta, si se puede decir que se logró seguir produciendo en forma rentable, exitosa y con una relación costo-beneficio comparativamente muy superior a muchos otros países productores.

El cultivo mutó

El cultivo en el Chaco se transformó, mutó a lo largo de estas décadas, para acomodarse principalmente a los cambios económicos, políticos y sociales. Y probablemente, sólo aquellos que vieron la oportunidad en los cambios, lograron sobrevivir y crecer en ese contexto.

Ahora bien, esto nos lleva a preguntarnos: ¿Esos cambios implican la no viabilidad del cultivo en los segmentos de productores de menor escala y tecnificación? ¿Toda esa estructura productiva en los campos y en los pueblos deberá resignarse a la reconversión definitiva o podrá resurgir, bajo otros esquemas y con otros paradigmas muy distintos a los que se aferraban, pero manteniendo la misma cultura y tradición algodonera de sus padres y abuelos? Nosotros pensamos que esta última opción es absolutamente posible y viable. Viéndolo desde ese punto de vista, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan hoy los productores de algodón en el Chaco?

El drama del Picudo

El principal drama del Picudo tal vez radique en eso justamente, en que lo veamos como un ‘drama‘ como un castigo del destino, como algo insoslayable, cuando en nuestras condiciones la plaga, si bien mostro con creces su potencia destructiva, también se demostró sobradamente en todos estos años que manejándola adecuadamente se puede producir y ganar plata a pesar de ella.

El principal desafío que enfrentan los productores del centro del Chaco respecto de esta plaga consiste en la necesidad de romper la lógica individualista y empezar a manejarla en conjunto entre todos los productores de cada zona, de cada colonia, de cada región productiva. Se dijo y se sigue diciendo hasta el cansancio, el enorme esfuerzo de un productor aislado en hacer todo bien desde principio a fin, puede caer en saco roto por la irresponsabilidad de otro que por el motivo que sea, permitió en su campo el descontrol y la proliferación hacia otras zonas. Probablemente sea lo que más cueste, pero también probablemente una vez que se logre, el autocontrol y la gestión territorial de la plaga en manos de los propios productores será la única salida posible. Siempre con el Estado presente acompañando y apalancando desde lo organizativo y garantizando los recursos mínimos para su funcionamiento, siendo los Entes Sanitarios de Lucha contra el Picudo un ejemplo, aunque no el único de estas formas organizativas de auto-defensa y control.

Calidad y contaminación

El surco estrecho y la cosecha stripper significaron una enorme posibilidad de seguir produciendo especialmente en las zonas productivas semiáridas del oeste chaqueño, que son a su vez las que mayor superficie aportan al cultivo. La proliferación de este sistema de distribución espacial que mejoro muchísimo la eficiencia de conversión del cultivo, logrando altas productividades en zonas donde el ambiente no permitía resultados rentables con el sistema convencional.

Sin embargo, el desmedido entusiasmo inicial y nuestro inagotable ingenio se tradujeron en algunos casos en soluciones tecnológicas adecuadas, pero en otros casos la contrapartida a la mejora productiva fue un desmejoramiento de las calidades y condición del algodón al que la industria, tanto del desmote como del hilado, estaba acostumbrada. ¿Se puede producir algodón de calidad en sistemas de surco estrecho? Por supuesto que sí, los patrones de comercialización no han cambiado y el productor sabe lo que tiene que hacer para sacar fibra de calidad, este es otro gran desafío. Es obvio que un productor chico no podrá acceder fácilmente a una cosechadora picker para surco estrecho, pero otra vez, organizándose, saliendo del ostracismo y juntándose para aunar esfuerzos tal vez la solución puede estar más cerca de lo que se piensa. Del mismo modo, la diversidad de maquinaria disponible tanto nacional como importada, sumada a los protocolos de producción de fibra de alta calidad (Procalgodon) hacen que producir surco estrecho con calidad y sin contaminación sea una realidad al alcance de cualquiera.

HVI para todos

En ese sentido urge concluir con el proyecto de instalación de una red de HVI que ya comenzó con la puesta en marcha de modernos equipos en diferentes puntos de las regiones algodoneras argentinas. Una vez instalados la totalidad de los mismos, se deberán trabajar para que dicha red, calibrada y monitoreada por el INTI, se transforme en el sistema oficial de clasificación de la República Argentina y que las transacciones comerciales puedan pautarse y dirimirse de acuerdo a los análisis objetivos realizados a través de este instrumental de precisión.

Actualmente el comercio de fibra se asienta en una suerte de ‘doble vara‘, o al menos, esa es la percepción que la mayoría de los productores tiene de nuestro sistema en uso. La realidad de hoy, es que una parte de la cadena usa el sistema de Grados Comerciales, el único oficializado en nuestro país, y basado en sistemas de observación visual y táctil, o sea, si bien es realizado por expertos, también hay que reconocer que está sujeto a un cierto margen de error por la subjetividad implícita. Este sistema se aplica para la primeras transacciones de la cadena, o sea, las más cercanas al productor, sin embargo cuando esa misma fibra sigue avanzando comercialmente hacia otras etapas de transformación y agregado de valor, el sistema implícitamente aceptado es el de análisis por HVI, donde ya no interesa tanto el grado dentro del cual se clasifico la misma y adquieren mucho más peso en la negociación los parámetros medidos por el instrumental. Esto demuestra que las reglas no son del todo claras, no al menos para las primeras etapas de la cadena, y esa percepción, valida o no, influye en muchos productores a la hora de decidir continuar con el cultivo.

Espíritu de equipo

Mucho se hizo y hay mucho para seguir avanzando, pero tal vez lo más importante de todo es que la cadena adquiera de una vez por todas la visión de conjunto, y el espíritu de ‘sector‘ que le falta para que entre todos terminemos de definir cuál es el norte al que queremos llegar como país algodonero y cual el plan o la estrategia para lograrlo. Para la provincia del Chaco y para el gobierno provincial, el algodón es un eje primordial de su política de Estado, siendo el único cultivo agrícola que cumple con todas sus etapas de transformación dentro de la provincia, llegando hasta el último nivel de agregado de valor como lo es el diseño y la moda.

Por eso nuestra obsesión en lograr que los niveles de producción del Chaco vuelvan a estar a la altura de su infraestructura productiva y que retomemos la senda del crecimiento y el desarrollo de esta noble actividad.