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Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Debe ser el comienzo de algo nuevo

El 2018 no tiene que ser un año más. Como un fuerte alegato que hace este diario, con una fuerte orientación de apoyo a todo el arco productivo y de quien escribe esta columna, es el momento para hacer planteos tendientes a generar políticas a largo plazo que abarquen a todos los segmentos de la producción del Chaco.

Las consultas hechas por este periodista a productores y técnicos del sector privado, dan señales de la necesidad manifiesto de acompañar este gran desafío.

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Pero piden una sola cosa: ser escuchados. La producción de Chaco depende del clima pero también de la capacidad de inversión productiva para hacer frente a embates, precisamente, de la falta de lluvias, por ejemplo.

La voz coincidente es que, para el caso de la ganadería, la primavera seca afectó al sector y en algunos predios los índices de preñez pueden quedar por debajo de lo normal. A la par, la ganancia en kilogramos por hectárea, será muy inferior.

En agricultura se están viendo rindes de girasol muy erráticos pero mejores a los del año pasado. La incógnita está en los cultivos de soja y maiz, dependemos del clima.

El segundo paso

Ahora bien, por un lado dependemos del clima sin duda alguna, pero cuando se dan las condiciones de producción: ¿Cuándo será el momento de darle valor agregado a nuestra materia prima?.

¿Hasta cuando las voces serán aisladas y se dejará de lado a la actividad privada que espera señales claras para ponerse a trabajar en forma conjunta?.

Veamos: si el Chaco se encamina a tener muy pronto una cosecha que va a ser con resultados mediamente expectantes, otra vez, tendremos que ver pasar centenares de camiones cargados con producción que no deja nada elaborado en la provincia.

Los productores exponen que cada región sabe cual es su economía funcional, y que más allá de los proyectos, se necesitan de inversiones, darle valor a lo primario, en ganadería y agricultura, con una creciente industria del mueble que tiene un alto impacto en mercados del país, como es el hecho que desde Machagai se exponen con fuerte realismo en Buenos Aires.

Las políticas deben apuntar a un desarrollo de las economías, y seguramente deberá haber una bisagra en cuanto a la cultura del trabajo del pequeño y mediano productor, orientándolos hacia otros cultivos más adaptados al mercado regional.

Es el momento, este inicio de año, para que el sector de la producción pueda exponer y estamos seguros que tienen muchas ganas de aportar ideas y fortalecer los proyectos para empezar a construir ese sueño de elaborar, en esta provincia, su materia prima.

Así, además del hermoso verde y amarillo de los campos del Chaco, con ganadería y producción forestal, se sumarán chimeneas y habrá mas trabajo genuino para los chaqueños.

Queda la pelota picando, para que la tomen quienes tienen el poder de decisión: el sector privado está dispuesto a acompañar. Y no hay que dilatar más la cuestión.