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Eduardo López
Por: Eduardo López

Después del bochorno, una luz de esperanza

Tras el bochorno de haber cerrado el peor año lectivo de las escuelas del Chaco desde que es provincia a partir de 1951, parecen soplar (y lo creemos posible) nuevos vientos para la Educación del Chaco. Y como “lo último que se pierde es la esperanza”, preferimos esperar lo que se anuncia para 2018. Se lo merece esta generación que está creciendo y para la que queremos lo mejor.

Lo de bochorno lo afirmamos por haber adelantado algo más de una semana la finalización de las clases para el 6 de diciembre, cuando el calendario escolar lo había fijado para el 14. Hasta el jueves último el recuento señaló para las escuelas del Chaco 92 días con paros y 83 días con clases. Si esto es preocuparse y tener prioridad por la Educación, a muchos deberían caérsele las caras de vergüenza y deberían salir a pedir disculpas a la sociedad. Si las sociedades cuidan de su futuro según la preocupación que tienen por la Educación de sus miembros, no necesitamos ninguna otra explicación para las causas de la decadencia argentina, sin parar, desde hace más de medio siglo, cuando había una pobreza y desocupación del 5 por ciento.

Los buenos vientos que soplan se relacionan con la nueva ministra que asumió tras la renuncia del anterior, el profesor Daniel Farías, que evidentemente al irse asumió su fracaso, al menos reflejadas en su últimas declaraciones públicas donde admitió la cantidad de los días de paro y el fracaso del diálogo, pese a que los docentes chaqueños, según él, son los mejores pagos de la región.

“Vengo del aula”

La profesora Marcela Mosqueda se presentó diciéndoles a los docentes “Vengo del aula”, para señalar que sabe lo que allí pasa. Dijo que priorizará en su gestión “estar junto a los docentes, recibir y escuchar a los sindicatos. Sé que el docente no sólo enseña en las escuelas, y por eso debemos revalorizar su rol”. Mientras no se demuestre lo contrario, habrá que esperar que todo eso pase, ya que se mostró confiada en que en el 2018 no habrá medidas de fuerza. Buscará mantener un diálogo fluido con los sindicatos. “Confiamos en los gremios y en la gestión del gobierno”.

Pero el optimismo se sustenta en otros de sus conceptos cuando sostuvo que su gestión tendrá como “base fundamental el diálogo en busca de consenso” y que defenderá “los derechos de los estudiantes”. Adelantó que se presentará ante cada sindicato docente para tener la voz y la opinión de todos y que trabajará con ellos para que el año que viene no haya paros docentes.

Visto lo que viene sucediendo desde hace años en la Educación del Chaco y que se acentuó al máximo en 2017, lo primero que debe arreglar la nueva ministra, en consenso con los sindicatos es el tema salarial. Los docentes, todos, pero en forma especial los que están al frente de aulas, deben tener un sueldo decoroso que les permita tener dedicación exclusiva, permanente actualización y llevar una vida sin mayores sobresaltos. Para que esto suceda, tienen que modificarse muchas cosas de ambos lados.

El aporte de cada uno

El gobierno debe entender que dar prioridad a la Educación es, en primer término, tener docentes bien capacitados y bien pagos. Las obras edilicias, muy necesarias, vienen después, al igual que el equipamiento. Deberá buscar los fondos dejando de lados gastos improductivos, entre los que se encuentran los de los famosos ñoquis, para los que deberá blanquear la situación.

Pero los docentes también deberán poner lo suyo, con una manifiesta vocación de servicio, una toma de conciencia que tienen un muy delicado papel en la sociedad como es el de formar a las futuras generaciones. No es lo mismo que levantar paredes o hacer panes, por citar dos casos. Que su labor no sea de paso y como un rebusque, sino de entrega y que no se limite a la transmisión de conocimientos, sino a la de formación de personas. Que se trabaje con el mismo ahínco en escuelas públicas que privadas. Que se acepte ser evaluado y que necesite actualizarse.

Los docentes y sus sindicatos deben tomar conciencia que tienen una responsabilidad frente a la sociedad. Que no deben pelear sólo por sus sueldos como aparece en las motivaciones de sus medidas de fuerza. Son responsables de la formación de los alumnos y si no están en las aulas eso no se logra. Y atentan contra el derecho humano de tener educación, el principal de todos. Esto no se escucha de los gremios cuando hacen sus reclamos.

Y junto al gobierno y los gremios docentes, hay un tercer grupo de responsables que hasta ahora han estado prácticamente ausentes. Los padres de familia, los primeros maestros, que deben también salir a defender el derecho de los niños y jóvenes. Quizás haciendo fuerza junto al gobierno, los gremios y las los mismos docentes, puedan concertar para un nuevo año sin paros, como se propone la ministra.

De conseguir esto último sería un logro extraordinario y posible, si existe buena voluntad de todos. Algo que el Chaco logró en 1993 en la gobernación del fallecido doctor Rolando Tauguinas, ante una situación parecida, cuando se hizo un pacto del que participaron todos los sectores, los aludidos y también los sindicatos de otras actividades, las entidades profesionales, industriales, empresarias, vecinales y oenegés. Porque a todos les va la vida en tener una buena educación para sus hijos. Que esta luz de esperanza, que se abre después del bochorno, pueda concretarse con la buena voluntad de todos y en primer lugar la del Gobierno.