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Fracaso de medida económica achicó el bolsillo de jubilados

El mecanismo dispuesto por el gobierno nacional para devolver el impuesto al valor agregado (IVA) a jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo y a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) resultó un rotundo fracaso. Así fue reconocido por la propia Jefatura de Gabinete en un informe que brindó ante el Congreso Nacional.

El error de base consistió en creer que con la simple sanción de una ley (la 27.253 que estableció un régimen de reintegro por compras en comercios minoristas) iba a obrar un milagro en la Argentina: que adultos mayores que vivieron la mayor parte de sus existencias sin necesidad de utilizar computadoras ni teléfonos inteligentes, en forma automática comenzarían a utilizar sus tarjetas de débito en lugar de pagar sus compras en efectivo, como lo han hecho casi toda la vida. De esta manera, el programa oficial con el que se pretendía devolver dinero a los jubilados y a titulares de la AUH que paguen sus compras con sus plásticos de débito logró una muy baja adhesión, de menos del 6 por ciento. Un fracaso total. Lo peor es que, por la baja adhesión al programa oficial, se dejarán de transferir cerca de 15.000 millones de pesos por año al bolsillo de estos sectores de bajos ingresos que ya vienen padeciendo el drama de la inflación. Para colmo, todo indica que los jubilados están por sufrir otro recorte en sus haberes por obra y gracia de la reforma previsional que impulsa la Casa Rosada.

Según datos oficiales, el programa que establece la retribución de parte del impuesto por compras con débito, en los primeros siete meses de 2017 solo devolvió 1.000 millones de pesos, pese a que tiene un presupuesto de 17.138 millones de pesos proyectados para este año. Lo que no se sabe es qué destino se dará a esos recursos que no fueron a parar a los bolsillos de jubilados que cobran el haber mínimo y de beneficiarios de la asignación universal.

Lo más insólito es que entre las medidas que se habían pensado para garantizar el correcto funcionamiento del programa de devolución del IVA figuraban el envío de mensajes de correos electrónicos y campañas de difusión en redes sociales, dos canales de comunicación que con seguridad deben ser utilizados por un muy bajo porcentaje de los jubilados de todo el país, que están más habituados a informarse a través de medios tradicionales como programas de radio y televisión y diarios impresos. Llama la atención también que, si realmente se quería beneficiar a estos sectores, en lugar de poner como condición el uso de la tarjeta de débito (quedó demostrado que los adultos mayores usan poco este medio de pago), no se haya decidido transferir directamente los 300 pesos, que es el tope mensual que puso el gobierno nacional para la devolución del IVA.

El rotundo fracaso de la medida se advierte a partir de los mismos datos oficiales que indican que en diciembre pasado (que fue el mes donde se registró la mayor adhesión) el programa fue usado solo por el 20 por ciento de los jubilados. Según un estudio elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala, el 94 por ciento los pensionados y beneficiarios de la AUH nunca sacaron provecho de este mecanismo y entre los pocos que sí lo utilizaron sus compras nunca llegaron al tope de 300 pesos fijados por el fallido programa.

La realidad demostró que, por un lado, solo un porcentaje muy bajo de los jubilados y pensionados que cobran haberes mínimos y los beneficiarios de la AUH hacen sus compras con tarjeta de débito; y por otra parte, que esta pifiada parece propia de un equipo de técnicos que tienen muchas horas frente a planillas de cálculos pero muy poco conocimiento de lo que realmente sucede en la calle y de la realidad que viven millones de adultos mayores de todo el país. Es necesario que se realicen cambios en el marco normativo para permitir que el beneficio llegue en forma efectiva a los beneficiarios, como podría ser reducir el IVA a los productos de la canasta básica, por ejemplo. Llama la atención que la Casa Rosada no se anime a avanzar con una medida de ese estilo cuando no se dudó en bajar impuestos a las mineras y habilitar el blanqueo a los bienes personales que benefició, curiosamente, a los que más tienen.