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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del lunes

Cerca de la gente

No dejaron de sorprender las expresiones del gobernador de la provincia, al regreso de su incursión europea de diez días, de que, la obligada reorganización del gabinete, “buscará a estar más con la gente, trabajar con las entidades, las instituciones, apuntar al crecimiento como sociedad”. Por un lado es positivo que se haya tomado conciencia de que en esos aspectos se necesitan modificaciones, claro, dos años después de haber iniciado la gestión.

Los funcionarios, especialmente los que son elegidos por el voto de la gente, deben tener en cuenta que lo que hacen no es para merecer el reconocimiento de la gente. Lo que hacen no es porque son “buenos”, “generosos”, “sacrificados”. Lo hacen porque es su obligación, su deber, es a lo que se comprometieron bajo juramento (“Dios y la Patria me lo demanden”), con la salvedad de que algunas veces esas obras implican algunos retornos indebidos, como se están descubrimiento en los procesos judiciales que se ventilan a nivel nacional.

La Política de verdad, es fundamentalmente servicio para los demás y quien la abraza debe saber que ese es su trabajo, como el del panadero hacer pan, el albañil levantar paredes, el maestro enseñar, el policía cuidar de la seguridad. Quizás eso es lo que signifique lo que dijo el gobernador que se “buscará a estar más con la gente”.

La Educación

Quizás ese estar más con la gente permita tomar conciencia de que hay algunos baches muy profundos que van más allá de todas las obras materiales construidas y que también deben ser valoradas. Entre esos baches está en primer lugar la marcha de la Educación. Este año que está terminando ha sido el del peor ciclo lectivo de toda la historia de la Educación del Chaco, al menos desde que es provincia en 1951. Lo volvemos a repetir como en otras oportunidades, en 2017 hubo más días con paros que con clases y no existió semana del calendario escolar en la que no haya habido medidas de fuerza de algunos de los gremios.

Se harán los actos de fin de curso, egresarán nuevas promociones, se festejará el término de un nuevo año escolar, pero en el fondo se habrá producido un tremendo bache en la formación de la generación futura y no se habrá logrado un acuerdo entre los encargados de la educación, los docentes y los que deben recibirla, los alumnos.

Autoridades Educativas con una generosa burocracia a partir del Ministerio de Educación y más de una decena de gremios docentes no han tenido la grandeza de sentarse a una mesa para ponerse de acuerdo en tres o cuatro puntos fundamentales que al fin beneficien a quienes son la razón de ser de su existencia, los alumnos. Unos dicen defender los recursos y los otros, sus ingresos y a los niños y jóvenes que los parta un rayo.

Este desacople es algo muy grave, con consecuencias que no pueden ahora medirse en porcentajes, pero que quizás le den la razón al gobernador cuando dice que el gobierno debe estar más cerca de la gente. Si se tienen muchas y lindas escuelas pero no se da clase, el fracaso es más que evidente. Los gremios también deberían reflexionar sobre su accionar y asumir que, con paros semanales no han logrado resultados positivos y exigir que la solución debe salir de un diálogo adulto y no de imposiciones.

Esto ha sido certificado en estos días por la encuesta de la Universidad Católica Argentina (UCA) del Barómetro de la Deuda Social sobre 5.700 hogares de las principales ciudades del país en la que se afirma que los derechos del niño más demandados por los argentinos son los de la Educación (45 por ciento) y de la Alimentación (36,8 por ciento).

La Salud, la Seguridad, la Canasta Básica

Ese estar más cerca de la gente que ha reconocido el gobernador que se necesita, vale también para otro sector fundamental como es el de la salud, donde la atención deja mucho que desear porque es otro sector donde los paros son casi permanentes y los sufren los muchos chaqueños que dependen de la salud pública. Allí también el diálogo es un invitado de piedra y los gremios (ATE, UPCP, APSTACH, UPCN) y el gobierno se cruzan a través de los medios de comunicación, mientras la ley de carrera sanitaria aprobada hace dos años con bombos y platillos, duerme en los escritorios esperando su reglamentación.

Estar más cerca de la gente implica, por ejemplo, tener el oído atento al clamor de mayor seguridad tanto en calles, avenidas, rutas como en barrios de ciudades y pueblos. Hay zonas de la capital y de Sáenz Peña en la que la delincuencia hace todos los días de las suyas y en la hay un alto índice de inseguridad, como se puede apreciar en las páginas de policiales de los medios de comunicación escritos, radiales, televisivos y portales de internet.

Estar más cerca de la gente implica, además, tomar como propia la preocupación por el aumento sin parar del costo de vida y sobre todo de los artículos de la canasta básica, cuyo incremento mensual supera al índice del INDEC a nivel nacional. Algo que se hace extensivo al costo de los medicamentos, que nadie sabe cuál es, ahora que tanto PAMI como Insssep han reducido la nómina de medicinas de su vademécum.

Seguramente hay más lugares en los que se necesita que los servidores públicos estén más cerca de la gente y bienvenido que se haya tomado conciencia a mitad de mandato. Y que eso se deba a que están dispuestos a cumplir con su deber. Que si lo hacen, no es altruismo, es obligación. Y que si no lo van a hacer, mejor que no acepten los cargos.