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Luciana Romero: “Espero que se mantenga firme la condena"

En julio, Cazal Ortiz fue condenado a 20 años por “tentativa de femicidio”. Apeló y ahora la Sala Segunda Criminal y Correccional revisa el fallo de primera instancia.

Casi cuatro meses después de la sentencia de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia, que condenó a 20 años de prisión al taxista Germán Cazal Ortiz por “tentativa de femicidio”, Luciana Romero vuelve a sentir miedo, incertidumbre, intranquilidad. "Tengo las valijas preparadas”, cuenta ante NORTE, con una voz que parece todo el tiempo quebrarse. Teme, en concreto, que la apelación ante la Sala Segunda Criminal y Correccional del Superior Tribunal de Justicia provincial pueda beneficiar a su ex pareja con una pronta libertad.

"Tengo temor. Luchamos mucho, mucho de verdad, para poder conseguir un fallo ejemplar. Espero que no se dé lugar a la apelación y se mantenga firme la condena", resalta la joven, quien llegó a NORTE acompañada por su familia, su abogado Pablo Vianello y la organización Madres del Sol.

 

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Luciana Romero junto a su madre, el abogado Pablo Vianello y una representante de la Asociación Madres del Sol en NORTE.

"Tengo las valijas preparadas, porque no tendría otra alternativa. Existen antecedentes desfavorables de casos que hubo el año pasado, como Pamela (Famoso) y Eliana (Tapia), que viven en la misma ciudad que su agresor y viven con miedo de cruzárselos", subraya Luciana.

Su vida después de aquella sentencia de principios de julio continúa con foco en su pequeña hija: "Tratando de reconstruirla, trabajando, como siempre", cuenta y agrega: "Fue un año entero de movilizarnos junto con las Madres del Sol, la gente que me acompañó y me dio aliento cada día hasta que obtuvimos ese fallo. Eso representó una tranquilidad para poder criar a mi hija, y por eso obviamente no lo quiero perder".

¿Tambalea la sentencia?

“Es un derecho legítimo que le asiste a la defensa”, explica el abogado Pablo Vianello, al dar cuenta de la apelación a la sentencia en primera instancia. “Pero eso hace que hoy Luciana y su familia vean tambalear una sentencia que fue un ejemplo”, advierte.

Resalta que “el temor es que a Cazal le reduzcan la imputación, a lesiones leves, y pueda salir en libertad pronto”. “Nos pone en alerta y nerviosismo constante. Por eso esperamos la ratificación de la sentencia dada en primera instancia y que se tomen todos los recaudos pertinentes”, acota.

La preocupación del letrado, de Luciana y de su familia es que una rebaja de la pena implique “su libertad inmediata, al considerar que son lesiones leves, como planteó la defensa en su apelación, de que no hubo intención de matar”, indica Vianello y enfatiza: “Nosotros vimos otra cosa".

En ese sentido, marca que en momentos en los que "Luciana era golpeada, amenazada y perseguida por esta persona, existieron un montón de fallas, que luego se enmendaron y que terminaron con la sentencia de la Cámara Primera, tomando en cuenta todas aquellas ocasiones en las que no se le prestó el oído a Luciana, y se pudieron encadenar todas esas causas de violencia previa".

Luego, resalta que la violencia de género "no es un hecho aislado, sino que ella convivió nueve años con la situación. Cuando tuvo el coraje de denunciar al agresor, se encuentra absolutamente sola, sin que nadie la escuche, sin que se tomaran en cuenta las denuncias porque esta persona tenía un pedido de captura y no se lo fue a buscar".

Sobre la condena, el abogado destaca su carácter "ejemplificador para aquellas personas que no se aminan a denunciar, para que sepan que hoy pueden contar con una Justicia que puede ser tutora".

Ante una respuesta de la Sala Segunda que podría conocerse antes de finalizar este año, Vianello ratifica todo lo dicho por la defensa en la primera instancia: "No venimos a inventar nada. Hablamos de lo que existió, se investigó y se condenó".

El caso

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Una imagen del 4 de julio pasado, día de la sentencia a 20 años de prisión para Cazal Ortiz. La emoción de Luciana y de su familia. Y el alivio también.

El 4 de julio pasado, por unanimidad, los jueces de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia condenaron a 20 años de prisión al taxista Germán Cazal Ortiz por “tentativa de femicidio”. Fue la primera vez que la Justicia chaqueña dio por acreditado ese delito.

Un año antes, el 1 de julio de 2016, en su radiotaxi Cazal embistió al auto donde iban Luciana y su padre Agustín; y luego apuñaló múltiples veces a su exmujer, frente al Hogar Madre Teresa de Calcuta, en la avenida 9 de julio y calle 1.

“Fue una condena ejemplar que sentó jurisprudencia a nivel nacional. Es la segunda condena más alta en tentativa de femicidio”, recuerda Pablo Vianello, mientras destaca que los jueces de la Cámara Primera determinaron que existió un “concurso real de todas aquellas lesiones leves, amenazas y todas aquellas violencias de género previas a la tentativa de femicidio”. Decir concurso real significa que existió “una correlación entre cada uno de los hechos con un mismo objetivo”. “Apunta a que todas aquellas acciones de Cazal antes del hecho principal, que fue la tentativa de femicidio del 1º de julio del año pasado en inmediaciones del Hogar Teresa de Calcuta, tenían el objetivo de agredir, amedrentar e intentar dar muerte a Luciana”, completa.

Vianello subraya que todos esos hechos previos y la tentativa de femicidio quedaron “evidenciados durante el juicio, por todos los testigos”, sin que Cazal pudiera tener “una firme refutación para cada una de las declaraciones”. “Él manejaba y manipulaba desde el sueldo hasta la tarjeta de débito de Luciana, que fue su primera pareja y estuvo nueve años padeciendo el calvario de violencia de género constante, con simulacros de asesinato”, porque “la asfixiaba con una almohada, le apuntaba con armas, le ponía cables en el cuello”, repasa y enfatiza: “Todo fue denunciado”.

 "La sentencia fue un antes y un después en la lucha"

Araceli, de la Asociación Madres del Sol, organización que acompañó a Luciana y a su familia antes, durante y después del juicio, resalta: "Sabemos de la lucha continua y diaria de esta mamá por Luciana, a quien le costó tanto recuperarse de las heridas y de las secuelas".

Sobre la sentencia, subraya que "fue un antes y un después en la lucha" contra la violencia de género. Y sostiene que, cuando fue dada, "por fin se cumplió la Ley 26.485 (de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres), porque el Estado estuvo ausente desde la primera denuncia, y hoy es una sobreviviente que está para contarlo. Por eso estamos en contra de una posible reducción de la pena".

 

Araceli plantea, además, que “si se baja una condena como ésta, qué pueden esperar otras mujeres”. “Este fallo hizo historia en el Chaco. Y es la fuerza que les damos a otras mujeres para seguir luchando. No les podemos decir que tengan una valija preparada para irse", enfatiza. La Asociación Madres del Sol tiene un refugio donde recibe a mujeres víctimas de violencia de género. "Todos los días hay víctimas. Hacemos la contención y el seguimiento", comenta, mientras recuerda el sexto femicidio del año en la provincia, con la muerte de Ruth Acuña en Sáenz Peña, esta semana. “No queremos pensar que la Justicia haga lugar a la baja de la pena", insiste finalmente.