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La versátil plataforma MQB de VW

La industria se enfrenta a una globalización sin precedentes y hoy los diseñadores deben conformar a prácticamente todos los mercados con el problema de que un conductor Chino no se siente cómodo en un automóvil del Mercosur así como un latinoamericano no se adapta fácilmente a un vehículo para el mercado hindú.

La idea es abaratar costos de producción y con semejante dispersión del mercado la producción de autos se está volviendo cada vez más costosa para las fábricas. Entonces, lo ideal es tener una base sobre la cual desarrollar los diferentes modelos y a eso apuntan las principales marcas de las cuales Volkswagen es la que más nos toca de cerca con el debut del modelo Polo construido en Brasil sobre la plataforma MQB o Modularer Querbaukasten o Modular Transverse Matrix, un acrónimo elegido por VW para definir su nuevo y revolucionario proyecto de optimización de su proceso productivo para todas las marcas del grupo VW – VW, SEAT, AUDI, SKODA -. 

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El VW Polo que se fabrica en Brasil puede “transformarse” en casi cualquier modelo de la marca que lleve motor transversal.

La MQB es una plataforma técnica estandarizada para casi todos los turismos producidos por el grupo VW cuyos motores están montados de forma transversal respecto al eje de conducción. Por eso se llama Matriz Transversal – Transverse Matrix -. Consiste con siete diferentes conjuntos o módulos estándares: los trenes delanteros y traseros con sus correspondientes ejes, el piso central y los asientos delanteros y traseros.

Un hallazgo histórico

La publicación especializada “Automotive News” se preguntó si esta plataforma tan versátil es el “Santo Grial” de la industria y establecerá un modelo a seguir por los demás. Algunos creen que la plataforma MQB de Volkswagen supone un hito en la historia de la manufactura de automóviles, similar al que supuso en su día la fabricación en cadena de Henry Ford. Es una especie de “mecano” de piezas que permiten, con mínimas variaciones, producir innumerables modelos diferentes para mercados de todo el mundo. 

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El Golf brasileño comparte la novedosa plataforma MQB con el Polo de próxima aparición. Para la línea de ensamblaje las modificaciones son pocas.

Nada es gratis; Volkswagen ha arriesgado mucho en un proyecto que se ha gestado durante 6 años hasta llegar a la situación actual, en la que la plataforma por módulos transversales está dando sus frutos, y ha puesto contra las cuerdas a la competencia (hasta el punto que Toyota, PSA y los principales fabricantes apuran el lanzamiento de sus particulares “plataformas universales“).

El proyecto MQB se inició en 2007; el primer modelo en el mercado con dicha plataforma ha sido el Audi A3, tras el que han ido apareciendo otros como el Volkswagen Golf, Seat León, Skoda Octavia… y muchos más siempre en Europa. Hay que tener en cuenta que el Grupo VAG posee nada menos que 12 marcas que pueden beneficiarse de esta plataforma (entre ellas, Lamborghini, Bentley o Porsche).

Mil modelos, un chassis

Las posibilidades que este sistema permite es casi infinita: con mínimas variaciones ha aparecido la llamada plataforma MLB, empleada por Audi, y ya están trabajando en una tercera denominada MSB, destinada a los modelos de motor longitudinal y tracción total, y a las marcas con tradición en propulsión trasera y máximas prestaciones. 

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El verdadero potencial de la plataforma por módulos transversales no se podrá evaluar completamente hasta el final de la presente década. Sus resultados en el mercado apenas han empezado a medirse, pero son muy prometedores. De hecho, Toyota (líder mundial en producción y venta de automóviles en 2012) ha reconocido ir a la zaga de Volkswagen y ve peligrar su “título” en 2013.

Todo este entramado de estrategias comerciales de los fabricantes tiene su realidad en el día a día y en los clientes. Lo cierto es que la plataforma MQB ha supuesto una enorme reducción de costes para las marcas, pero no son las únicas en beneficiarse. Como comentábamos en la prueba del nuevo VW Golf, el cliente final puede disfrutar de equipamientos y sistemas hasta ahora reservados a las clases superiores, todo ello sin disparar el precio final.

El hecho de que la producción sea más barata no significa que sea peor. Al contrario: pese a la sencillez constructiva de dicha plataforma, lo cierto es que está tan optimizada que ha supuesto una clara mejoría frente a las empleadas por el grupo alemán hasta la fecha, las cuales eran más caras y proporcionaban menores rentabilidades.

 

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El secreto, la segmentación

Lo que se intenta con esta plataforma es que las diferencias entre los anclajes y puntos de montaje de un modelo y de otro sean lo más semejantes posible, de modo que un mismo robot, con mínimos cambios de programación, pueda realizar el armado de una Tiguan como de un modesto Polo. De esta forma, en una misma línea de montaje se puede instalar la mecánica en un Volkswagen Up! Para lograr esto, es necesario que se fijen unos determinados elementos que serán invariables y que servirán de punto de referencia para los distintos elementos de la línea de montaje. A partir de ellos se instalarán las distintas piezas de los diferentes modelos que se quieren producir en esa misma línea.

VW ha decidido “cortar” sus coches en secciones transversales algunas de las cuales son invariables (servirán como referencias) y otras, variables. Parael sistema MQB lo único invariable (para sus modelos con motor transversal) es la distancia entre el eje delantero y el cortafuegos que separa el habitáculo del vano motor. Todo lo demás es, simplemente, jugar con las proporciones: alargando la distancia entre ejes se puede pasar de una Tiguan de 5 plazas a una de 7, por ejemplo; añadiendo más voladizo trasero se puede convertir un Golf en un Jetta y así sucesivamente. Gracias a este modelo de fabricación se podrán armar en una misma línea de producción modelos desde el segmento A00 (VW Up! por ejemplo) hasta berlinas del segmento B (como el Passat CC o incluso el VW Sharan). Esto abarata costos de forma más que evidente, lo cual puede generar dos situaciones, que los modelos pequeños se beneficien de las calidades y equipamientos de sus hermanos mayores, o todo lo contrario, que los más grandes se vuelvan más prosaicos.