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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del lunes

Sobran las palabras

La razón de ser de un Estado es el bienestar de todos sus habitantes. Ese es el cometido de quienes, por voluntad popular están al frente del gobierno. Esto, que es una verdad tan evidente, parece que no se está cumpliendo en el Chaco de hoy.

El Estado, que está encabezado por los funcionarios de los tres poderes, se completa, a la vez, con miles de empleados, que son los que cumplen una misión en cada área de gobierno. Es decir que los empleados públicos forman parte de ese Estado y deben cumplir su cometido.

Sin embargo hoy las autoridades del Estado, muchas elegidas por la ciudadanía, y sus dependientes (empleados públicos), nombrados muchos por métodos espurios o entrados por la ventana, están enfrentados en una guerra sin cuartel con continuas medidas de fuerza que hacen que la población carezca de los más esenciales servicios como son los de la salud, la Educación, los que facilitan trámites elementales de la vida civil.

Esa pelea, que parece haber entrado en un callejón sin salida, perjudica a todos, porque todos, incluidos gobernantes y empleados, padecen esa falta de servicios esenciales. En la Salud no ha habido semana en la que no se hayan producido medidas de fuerza por múltiples causas, algunas de ellas la precariedad (trabajo en negro), la desactualización de los haberes, las condiciones laborales, la falta de insumos esenciales.

En Educación la situación es igual o peor y, a esta altura del año, se puede afirmar que este es el peor año de la Educación del Chaco desde el regreso de la democracia ya que desde el inicio de las clases, en el mes de marzo, hasta el presente, primeros días de octubre, ha habido tantos días de paro como días hábiles, alrededor de setenta en cada caso. Chaco no es Santa Cruz donde no se iniciaron las clases, pero no le anda en zaga.

A Salud y Educación se suman otros problemas de inactividad en asuntos tan esenciales como los que abordan el Registro Civil, dependencias de los más disímiles sectores como Catastro, Cultura, porteros de escuelas, Ministerio de Desarrollo Social, donde hay miles de empleados, algunos con mucha antigüedad, que perciben salarios indignos, en negro y en muchas oportunidades atrasados.

¿A quién creerle?

En estos últimos días ha habido notables contrapuntos entre el mismo gobernador y los dirigentes gremiales sobre esta situación, aludiendo a que esto sucede porque se quiere arrancar una determinación en vísperas de elecciones, a las que el gobierno presenta como algo de vida o muerte, cuando sabe que se eligen ¡cuatro! diputados que, por lo menos hasta lo que ha sucedido hasta ahora, se pierden en la maraña de un Congreso pronto para votarse excelentes dietas pero que no contribuye para nada en una mejora para la provincia.

Así el gobernador, catalogó como un “despropósito” la seguidilla de paros que se vienen realizando en distintos estamentos de la administración pública, los cuales tienen como fundamento principal los reclamos por mejoras salariales. Reconoció que se están evaluando alternativas pero dijo que no se dejará presionar. “Este gobierno es el que más le ha dado a los empleados públicos” y recordó que en estos diez años de gestión del peronismo en el Chaco se mantuvo la capacidad de compra del salario, se mejoró la situación de los trabajadores y se regularizó a un gran porcentaje de ellos posibilitando que hoy haya 77 mil empleados públicos en el Chaco. El primer mandatario provincial reconoció que hay situaciones que pueden ser justas, pero aseguró se ha logrado garantizar plenamente el pago de los sueldos, hasta fin de año.

“Llevar a este nivel de paros tan largos creyendo que es una forma de presionar ante una situación electoral y no vamos a conceder lo que no tenemos”.

Contrapunto

Los gremialistas no se quedaron atrás y salieron a responder, no sin antes recordar que no se han podido reunir con las autoridades para conocer la realidad económica de la provincia y llegar a un acuerdo. Están en total disconformidad con los planteos hace el gobernador y sobre todo con los montos otorgados en lo que va del año.

El titular de la UPCP dijo que “Cuando el gobernador habla de garantizar servicios esenciales me gustaría saber qué entiende él y su equipo de servicios esenciales porque hoy Salud Pública tocó fondo en la crisis profunda por la que viene atravesando porque no hay insumos básicos para brindar servicios a la comunidad. (...) y sí se prioriza el pago a empresas privadas como la que provee de comida a profesionales médicos. Y denunció que “por cada globo con helio, por cada cartel de campaña política, por cada remera con la cara del candidato, por cada publicidad aparecida en los diarios, por cada viático pagado al funcionario que viaja al interior a hacer campaña, hay un ciudadano, un discapacitado, una embarazada, un bebé, un niño, una niña, un adolescente, una familia, un trabajador, que no tiene la salud, ni la educación, ni la seguridad ni los servicios públicos que se merecen. Priorizar la campaña política, cuando la situación económica y social de la provincia muestra a las claras la falta de políticas de estado, gestión y planificación de la gestión”.

Por lo visto no se guardaron nada y con razones de uno y otro lado. Ninguno de los sectores tienen la verdad absoluta, pero se dijeron muchas cosas que merecen ser tenidas en cuenta. Lo cierto es que mientras los hacedores del Estado funcionarios y empleados, no se ponen de acuerdo, ni siquiera conversan y se ponen de punta, los patrones de ellos, sobre todo los más humildes, ese 34 de pobres que hay en el Chaco, quedan abandonados y contra esto, las palabras sobran.