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Tomando la iniciativa

“Empoderate de tus palabras para luego hacerlas experiencia”.

Todo me sale mal, lo haga de una forma u otra, ¡me rindo! Lo único que escucho cuando él maneja es despotricar con la gente que conduce mal.

Estoy harta de las colas en los supermercados, cajeros, bancos etc.

El colectivo no viene, me pongo en el medio de la calle a ver si aparece, ¡me tienen cansado sus retrasos!

¡Vivís dejando la toalla mojada sobre la cama!

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Cada vez que emprendo algo, siempre hay alguien que lo arruina.

¡Otra vez lluvia! Y yo sin paraguas.

No me gusta donde vivo, bah, solo lo utilizo para dormir. Llegué tarde, ¡por culpa del tránsito!

¡Qué les cuesta cargar el agua de la heladera!

A lo largo de mi vida, conocí personas que se viven quejando, todo les sale mal, siempre hay otros culpables de su infelicidad. Emanan una energía altamente negativa.

Desde hace muchos años están protestando por: ‘el sistema’, ‘los políticos’, ‘la economía’, ‘la sociedad’ (como si ellos no fueran parte), y ni hablar cuando te ven como un tercero en el que pueden depositar, cual si fueras tacho de basura, todo lo que no te corresponde escuchar.

Este modo de existencia, es una opción muy cómoda, la responsabilidad está en el exterior, no los incluye en ninguna de las soluciones y posibilidades de resolver esto que tanto los aqueja. A este tipo de lamentaciones las llamo improductivas, solo generan molestias a los que están como interlocutores, como a las mismas personas que las realizan, ya que destinan una gran cantidad de poder en el ‘afuera’.

Si te reconocés como este tipo de personas, te dejo un ejercicio de Coaching que a mí me sirve cuando me enfrasco en historias sin fin, estancándome en diálogos amargos. Lo bueno es reconocerlas y tomar acción para cambiarlas.

Circulo de preocupación-círculo de influencia 

El ejercicio es el siguiente:

Debemos escribir en una hoja todas nuestras preocupaciones, cuanto más extensos seamos, más útil nos será el ejercicio. Una vez que hemos detallado ‘la lista’ enumeramos esas preocupaciones. Luego, dibujamos en otra hoja un círculo grande dentro de otro círculo más grande que el primero.

Al más pequeño le llamaremos círculo de influencia, y en él anotaremos los números de referencia, aquellas otras preocupaciones sobre las que sí podemos ejercer alguna influencia. Mientras que en el círculo que lo rodea, en el más grande, escribiremos aquellas preocupaciones sobre las que no tenemos ningún control; es decir aquellas cuya resolución no depende de nosotros.

Luego, intentamos ver cuánto tiempo y energía les dedicamos a cada uno de esos círculos. Para que el ejercicio resulte más útil, se plantea tomar cada una de las cuestiones que aparecen en el círculo llamado ‘de influencia’, y ver qué acciones estamos realizando o podemos realizar para poder ocuparnos de lo que resulta insatisfactorio a nuestros ojos.

1-Realizar una lista de preocupaciones numeradas así como se te va ocurriendo, 1- 2- 3- etc.

2- Una vez terminada la lista, del modo más extenso posible, anotá el número de cada preocupación en el círculo que corresponde.

3- Ahora que ya colocaste cada preocupación dentro del círculo correspondiente, qué reflexiones te merecen: ¿Ocupás tu tiempo en cosas que están dentro de tu círculo de influencia?¿O dentro del círculo de preocupación? ¿Le estás dedicando el debido tiempo y toda la potencia que merecen las preocupaciones que dependen de vos? ¿O los descubriste ahora? ¿A dónde están enfocadas tus quejas? ¿Pueden reformularse para convertirse en un movimiento creativo?

Las quejas improductivas son como aliens, te chupan energía vital, ubicándote en el famoso papel del víctima, del ‘pobre de mí’, ‘estoy atado de manos’ (círculo de preocupación), aquí no hay nada para crear.

O bien elegir ser protagonista (círculo de influencia), acá tenés el poder para transformarlas en hechos concretos, con un discurso y accionar que expande tus posibilidades.

¿A dónde te vas a quedar?

Facebook: La Vida es un Cuento Corina Schaefer – Coach.