Temas de hoy: Créditos gota a gota Agua potable Bajante del Paraná Villa San Martín Francia
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/157720

Memoria

El tiempo es veloz, y hay momentos que son tesoros. Seguramente los querríamos guardar en un fuerte cofre intocable, pero ese cofre no existe.

Una vez que el momento pasó, desapareció. Nos ilusiona que siga existiendo, pero la memoria en eso, es una tramposa que nos puede jugar muy malas pasadas. La memoria es imprescindible, pero muchas veces no cumple ninguna de sus funciones fundamentales, entonces optamos por espantarla, ignorarla o simplemente desaparecerla.

La memoria es para SANAR. Los recuerdos cuando son feos, no significa que debamos borrarlos; por el contrario, poder poner en perspectiva cosas que nos sucedieron y nos lastimaron, puede ser realmente una experiencia sanadora, liberadora y seguro nos convertirá en personas maduras que pueden comprenderse y comprender.

En una sociedad la memoria dolorosa no debería tener héroes tan buenos ni villanos tan malos, o creer un cuento simplificado y digerido por otros. Yo creo en algo más simple que rebuscado, el verdadero desafío es comprender por qué ocurrió aquello, y para no repetirlo, es fundamental hacer la dura tarea de ponerse en el lugar del otro, esa madurez que no tenemos como sociedad, nos lleva a estar cíclicamente en el mismo lugar y obviamente frustrados de no poder avanzar.

memoria.jpg

La memoria es para APRENDER. La experiencia y los años nos pueden dejar enormes aprendizajes, pero esto no es automático ni mágico; creer que sí, seguro nos llevará a la mediocridad. Nuestro esfuerzo debe consistir en recordar cómo sorteamos dificultades puntuales, y atesorar esas claves que no se pueden enseñar en una charla o clase. Seguramente ese proceso cotidiano es tan maravilloso que no valoramos saber cambiar un pañal, algo que nos resultaba un desafío imposible. Orgullosamente somos lo que vamos aprendiendo y humildemente somos lo que todavía nos falta aprender.

La memoria es para AMAR. Independiente de lo lejano o difuso del recuerdo, siempre debemos saber que si todavía lo recordamos, es porque aquello que no soltamos, nos puede ayudar a proyectar hacia adelante. Buscarle excesivas cargas negativas a nuestra frágil memoria, entiendo que puede convertirse en un enemigo íntimo; luchar vanamente con cosas del pasado, será más una rosca inconducente que un desafío estimulante.

Debemos amar el camino que nos trajo hasta acá, reconciliados y amigados con nosotros mismos, podremos salir adelante como sociedad, rescatando los esfuerzos imperfectos del pasado, los propios y los ajenos.

Tener un destino de grandeza se basará en: vergüenzas superadas, errores reconocidos y los heroísmos, muchos anónimos y silenciosos; abonarán este suelo para que nosotros renovemos el ciclo de la vida, las raíces del mañana se nutrirán de recuerdos y la memoria será tierra fértil, más que un cofre inmaculado e inútil.