Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/157521
Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del lunes

Incoherencias

La coherencia es una de las virtudes que más sobresale en la vida. Se trata de una correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y es lo que más se aprecia en los políticos. “Son los primeros en hacer lo que dicen” apunta la gente cuando así sucede. Sin embargo, hoy en el Chaco eso no se está notando. Abundan muchos más los dichos que los hechos, más ahora que se está en vísperas de la cuarta elección en los últimos seis meses.

Por un lado se escucha a los políticos haciendo balances que sólo ellos conocen y pronunciando frases llenas de generalidades que no se responden con los hechos. Es cierto, se inauguran muchas obras, muchas de ellas son un lavado de cara, un arco de ingreso o una pintada. Los funcionarios van de aquí para allá y parecen no parar. Reuniones, simposios, congresos, encuentros, viajes, propuestas, reclamos, proyectos de leyes se suceden y muchas veces se cree que con publicar en los medios, decirlo en declaraciones públicas o mostrar fotos en gigantografías que pueblan las paredes de las ciudades, está todo hecho.

Este accionar, a veces frenético, de las autoridades insistiendo que se trabaja para el bienestar de toda la población -cosa que nadie pone en duda- sobre todo en poner al Estado al servicio de la gente en renglones fundamentales como la atención de la salud, el servicio de la Educación o la administración de la Justicia se da de bruces con los hechos.

Todos los días en las inmediaciones de la Casa de Gobierno de Resistencia o frente a otros entes públicos como dependencias de la Cámara de Diputados, de la Justicia, se ven invadidas por manifestaciones gremiales de empleados públicos, de docentes, de vecinos pidiendo justicia, de Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) u otros movimientos sociales, convirtiendo las calles en un caos y haciendo que fuertes custodias policiales impidan el acceso a las que deberían ser las casas de todos como la sede gubernamental o la Legislatura.

El Estado es uno solo: funcionarios y empleados

El Estado es uno sólo y está conformado por quienes lo dirigen en sus diversos estamentos y por los empleados que son los que llevan adelante las acciones en favor de la población. Pero eso no pasa. Mientras de las autoridades se escucha que se hacen esfuerzos como nunca, que concretan y programan obras de todo tipo y que hay que luchar para conservar lo mucho que se ha conseguido, las protestas y medidas de fuerza están al orden del día y hay sectores que hace meses que funcionan a medias o irregularmente. Mientras se dice que el gobierno cumple con sus obligaciones salariales, los hechos demuestran todo lo contrario.

Desde el inicio de las clases en marzo, hasta ahora, casi fines de septiembre, ha habido tantos días de clase como de paro y lejos está de solucionarse el problema porque las declaraciones de unos y de otros parecen de sordos y están en las antípodas. La verdad incontrastable es que, a esta altura del año, los días de paros gremiales superan los sesenta y que la semana que más días de clase se dictaron fueron tres. Por ejemplo, en la que acaba de pasar, lunes y viernes fueron sin paros; martes y miércoles, huelga y el jueves la fiesta del estudiante. Y ya se anunció un nuevo cese de actividades para hoy y mañana.

¿Y la salud?

Otros que están en pie de guerra son los trabajadores de la Salud desde los profesionales médicos y enfermeros hasta los auxiliares. La semana que pasó la Gremial Médica Hospitalaria estuvo de paro por el “incumplimiento de los acuerdos firmados con el Poder Ejecutivo, la falta de voluntad política por el anterior y el actual gobierno, el silencio por parte de la gestión actual para abordar nuestros reclamos laborales, la falta de respuesta del gobernador a los varios pedidos de audiencia presentados los últimos dos años y la permanente lucha por la dignidad laboral de los médicos”.

Ante el reclamo de 120 médicos residentes que hace cuatro meses que no cobran y que deben pasar a planta, un alto funcionario del área explicó, muy suelto de cuerpo y como si no tuviera nada que ver, que “las demoras se deben principalmente a que los trámites administrativos -que los oficializan como médicos de planta-, los decretos reglamentarios y demás trámites que habilitan y dan curso al pago de los haberes están retrasados. Hasta la fecha hay una demora de tres meses de servicio por abonar y entre los factores que impiden el avance, podemos mencionar los paros del personal y algunos sectores de la Administración Pública, prórrogas en la presentación de documentación -de los legajos de los profesionales- y algunos otros inconvenientes menores que hacen a la burocracia”.

Hay además otras reparticiones que parecen no existir por el tiempo de los paros como el Registro Civil, Catastro, Tesorería, Poder Judicial. El miércoles último tras un encuentro de UPCP con el ministro de Economía, el gremio ratificó los paros y su secretario general declaró que “vemos cómo se liquidan retroactivos a personas ‘elegidas’ y a ‘funcionarios’ pero para el compañero, al que le hacen trabajar más horas, no le pagan las bonificaciones ni la insalubridad, esto es muy grave porque desde el 2015 están usando la plata de nuestros compañeros y no les pagan sus bonificaciones que están autorizadas por decretos desde hace dos años”.

Esto está en las antípodas de un comunicado oficial dado después de esa reunión en el que el gobierno expresó que incrementó un 59% el salario básico, y además que, durante los últimos meses, a través del diálogo con distintos gremios, otorgó bonificaciones a trabajadores de diferentes jurisdicciones. En ese contexto ratificó “el compromiso con los trabajadores para mantener el poder adquisitivo por sobre los niveles de inflación”. En el documento del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas se destacan los aumentos en las pautas salariales de los últimos 20 meses como así también la otorgación de bonificaciones en distintas jurisdicciones del gobierno provincial.

¿A quién creerle?

¿Se puede afirmar que todo está bien cuando los servicios esenciales no funcionan o lo hacen en cuenta gotas? ¿No habría que llamar a la cordura, sentarse a hablar con todas las cartas sobre la mesa y restablecer lo que necesita la población, más allá de decir generalidades con las que nadie puede estar en desacuerdo? Y esto desde los dos lados, porque los integrantes de los gremios estatales están al servicio de la gente por ser parte del Estado. Una vez más hay que ser coherente con lo que se dice y luego se hace.