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La transformación del productor del norte demanda decisiones claves para el desarrollo

CHARATA (Por Mariana A. Alegre) - El ingeniero Marcelo Golob forma parte de la segunda generación de una familia local emprendedora. Golob Semillas nació en los 80 y a partir del cambio generacional comenzó a gestar una renovación.

La transformación de productor a empresario viene fortaleciendo los cuestionamientos y desafíos, de cómo generar valor agregado, cómo llegar al Chaco agroindustrial y reposicionarse en la economía regional y nacional. En este diálogo con NORTE Rural, el empresario charatense explica cómo se dio la transformación y cuáles son las claves para lograr ese objetivo.

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--¿Cómo definiría hoy a esta región del país a la hora de pensar

en producción y el negocio del sector productivo?

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Marcelo Golob, segunda generación de una familia local emprendedora.

--Hoy somos simples proveedores de tierras del sector exportador, somos simples proveedores de insumos de las distintas multinacionales. Es decir que no producimos nada que pueda dar valor a las cosas que la tierra nos puede proveer en este caso. He ahí el punto de inflexión que tenemos que tomar porque ya están dadas las posibilidades en su mayoría en infraestructura, que quizás nos falta mucho, como ser agua potable, gas, rutas, ferrocarriles, pero sí estamos teniendo importantes novedades en lo que hace a otros bienes de cambio, como por ejemplo con las semillas, agroinsumos, que nos llevarían la posibilidad de tener mejores rendimientos, mejores oportunidades comerciales de la producción primaria. Ahí es donde el quiebre; no sólo de generar valor en origen, sino de producir trabajo digno, calificado, especializado en las distintas áreas del cual podría dependerse del sector agropecuario. Como provincia estamos desde hace mucho tiempo estancados en esta situación y llegó el momento de tomar determinaciones, de animarse, en el buen sentido de la palabra, transgredir para empezar a afrontar nuevos emprendimientos futuros. Creo que están dadas las posibilidades para que nos animemos a salir de la rutina diaria y de la comodidad que nos brinda ser productores de materia prima. --Habla de transformación en su respuesta. La empresa nació en el 86, pero luego se generó una transformación.

¿Qué los llevó a ustedes a dar ese paso?

--La rebeldía, bien entendida. Esa rebeldía, donde nosotros entendimos -ya en una segunda generación comercial- que no podíamos seguir haciendo lo que hacían nuestros padres. Somos muy responsables y demasiado orgullosos de tener lo que tenemos y hacemos, pero entendimos -en algún momento- que no podíamos seguir haciendo lo mismo. Actualmente, ser vendedores de semillas, agroquímicos, fertilizantes o acopiadores, la rentabilidad es muy baja, es magra en comparación a otras épocas en donde teníamos otras mejores posibilidades. Entendimos que era el momento de hacernos lugar para transformarnos en empresarios del agro, darle la oportunidad a nuestra producción de generar el valor en origen, generar proteínas, carbohidratos, energía a través del bioetanol, del biodiesel. Nos hemos dado cuenta que teníamos que salir del área de confort que teníamos. Era momento de tomar muchos más riesgos, con decisiones coherentes y con sentido común, decisiones con mucha responsabilidad y educación. Esto es animarse a darle posibilidades a la provincia, a la localidad en donde uno vive, por qué no, dejar de ser proveedores de todas estas empresas que realmente a nosotros nos facilitan muchas cosas para poder sembrar, cosechar, para poder desarrollar la actividad agropecuaria, pero también entendemos que la intermediación es cara y la terminamos pagando todos en los 34 aranceles e impuestos municipales, provinciales y nacionales que tenemos. Desde el área en donde nosotros trabajamos, ha llegado el momento de hacer la transformación necesaria para que la generación número tres de nuestra empresa pueda transformarse en una generación agroindustrial.

--¿En qué objetivos o con qué herramientas trabajan ustedes para hacer esa transición

y poder generar esa transformación para esta próxima generación?

--Transformamos con los conocimientos. Nos enfocamos en que nuestra propia producción sea transformada en una producción con el valor en origen. Para eso, es fundamental tener la educación necesaria, tener la idea, la infraestructura, tener el acompañamiento de las entidades financieras, pero por sobre todo tener las convicciones positivas, desde el primer momento no ser negativos. Absolutamente todo se puede cuando uno tiene ganas y se levanta todas las mañanas. Las actitudes positivas son las que a nosotros nos han demostrado a lo largo del tiempo, de nuestros padres y de nosotros, que nos van a llevar a la reconversión final. También se necesitan políticas claras, reglas del juego claras, porque de por sí producir es difícil, dependemos del factor climático, pero el darle transformación a lo que uno produce, quizás sea lo más difícil porque se necesita una buena cadena de comercialización, personal idóneo y capacitado. Uno pide extensiones ni eximiciones de impuestos, sí que sean las reglas de juego claras y coherentes con políticas agroindustriales acorde a la situación y lugares en donde uno habita y va a desarrollar la actividad.

--¿Qué pasa con el contexto? ¿Cómo se puede trabajar con ese

contexto que a uno lo rodea para poder desarrollarse?

--Que los que están a cargo del país, de una provincia o de una localidad, sean los Poderes Ejecutivos, Legislativos o las áreas que correspondan, deben rodearse de gente que pueda transmitirle, con coherencia, sin mentirle, honestamente, las condiciones en las que cada uno produce. Todos sabemos que no es lo mismo producir en el norte del país que en el centro. Porque necesitamos un diferencial de precios, necesitamos el ferrocarril, el agua y no solo para tener una buena calidad de vida sino, para todos los días tener la posibilidad con ella de producir lo que no estamos haciendo en estos momentos. Siempre tiene que haber gente que acompañe y no puede haber un político o funcionario, que esté a cargo de una situación, y que desconozca absolutamente de qué estamos hablando. Esas son las renovaciones que hay que producir para que a todos nos vaya bien, porque si a mí me va a acompañar una persona porque esté en un partido político y yo le tengo que dar la posibilidad de trabajo y él desconoce lo que se realiza en el agro, entonces estamos con el rumbo totalmente equivocado. Siempre se necesita en cada área -y hablo del sector agropecuario-gente experta, con conocimientos, que esté en el detalle para poder mejorar.

--¿Cómo se contagia al contexto?

Esta idea de decir dejemos de ser solo productores de materia prima y pensemos en el valor en origen... --Esto se inicia no habiendo gente negativa, porque el que tiene el “no” es preferible que se quede afuera en todos los órdenes, en los clubes, en el comercio y en la política. El negativo, al menos con nosotros no existe y todo los vemos con actitudes positivas y favorables todos los días, a veces con muchos palos en el camino. Hay que saber afrontar, esperar, tener paciencia, pero de esto no hay ninguna duda, de que con las convicciones y con objetivos totalmente realizables entendemos que es una cuestión de tiempo y de aprovechar las oportunidades cuando estén. --La tecnología avanza, el productor de la zona incorpora la tecnología en todos los ámbitos.

¿Cómo se toman estas cuestiones a la hora de pensar en

un emprendimiento como en el que ustedes trabajan?

--Si no hay tecnología es totalmente inviable. Tecnología en la parte mecánica, agronómica, en la parte medicinal, porque para estar en este lugar hay que estar saludable. Somos defensores de la tecnología, y entendemos que hay que ser educados en esto, a veces hay que consensuar y dialogar, pero es muy difícil que hoy hubiera rindes de 4500/5500 kilos por hectárea de soja si no hubiéramos tenido la tecnología Intacta. Y en esto hay que ser claro, se podrá discutir el valor del canon, la forma y demás, pero sí hay que ser respetuoso de lo que a uno le ofrecen. Lo de la tecnología se dice que es una opción que le dan al productor, o la que nos dan a nosotros, no es una obligación que vos adoptes, pero si la adoptas tenés que pagar como al comprar una cosechadora, un sistema WEEDit o por lo que fuere, lo que pasa es hay gente que no puede fabricar nada de esto pero sí puede multiplicar una variedad autogama como la soja. Entonces, veo al sistema como un poco tramposo por parte de los que estamos aquí inmiscuidos. Y por el otro lado, nuestro país para las multinacionales sean las que exportan los granos, las que nos venden los insumos desde el gasoil, semilla, agroquímico o fertilizante nunca deben olvidarse que en nuestro país hay más de 30 millones de hectáreas aptas para agricultura. Esa cantidad de hectáreas es la herramienta más importante que tiene nuestro país para negociar con aquellas empresas que vienen a hacer el lobby, y que nos traen tecnología.

Acá hay un elemento vital e importante que es la tierra, y la Argentina es uno de los países más importantes del mundo en superficie apta para agricultura y nuestra provincia no escapa a eso, entonces también debe considerarse más de millón y medio de hectáreas que tiene nuestra provincia apta para la agricultura, y donde todos vienen a hacer negocios, no está mal que así sea, pero también dentro del marco que correspondiera y sin haber ningún tipo de atropello. Productores agropecuarios no existen, ya desterrada la idea de que el productor trabaja de sol a sol, con la siembra directa es diferente la cantidad de tiempo y horas que se trabaja. Hoy existen empresarios del agro, tenemos que ser, recategorizar y revalorizar ese término porque productores, quizás eran los de antes, cuando vinieron del viejo continente y hasta la segunda generación. En esto quiero ser claro, no polémico, tengo un pensamiento muy vehemente pero contundente de lo que uno realmente viene viendo desde hace mucho tiempo, no solo desde el sector comercial, sino desde la agronomía pura.

--¿Cómo se desafía con esta mirada la del productor empresario

o del empresario del agro, a la hora de pensar en la sobras?

--Las condiciones tienen que estar dentro de un marco de funcionarios que puedan tomar determinaciones, dejar de hacer tediosas reuniones e ir a los hechos. Acá a veces uno no quiere adelantarse, pero no porque no quiera darle la posibilidad comercial a otro, pero quienes tomen una decisión la parte comercial, en donde está el empresario, la entidad bancaria y el Estado sea provincial o municipal hablando del agro, necesita del rapidísimo consenso de todas estas partes, para ponerse de acuerdo de forma inmediata, y si entre estas tres partes hay gente honesta y capaz, donde no haya vueltos en el medio, sin lugar a dudas que los resultados son a corto tiempo. No nos olvidemos que en la producción agropecuaria cada seis meses tenemos una cosecha, de cualquiera de los cultivos que tengamos. Entonces necesitamos energía, las reglas del juego claras, no ser ventajistas en esto pero sí donde uno pueda desenvolverse y desempeñarse con absoluta tranquilidad y normalidad dentro de la legalidad del comercio.

Números que valen

La empresa familiar Golob Semillas nuclea a 14 empleados en forma directa. Y entre proveedores de servicios más de 90 indirectos (entre lo más destacados: transportes de corta y larga distancia, servicios de siembras, fertilización, cosecha, pulverización aérea, laboreos varios, mantenimientos de servicios informáticos, eléctrico, pinturas, construcción, todos del orden local), entre otros.

Tecnología e intensificación son las claves para producir más y mejor que tiene la empresa. En la parte productiva, la empresa siembra y produce trigo, maíz, girasol, soja. Los rendimientos de indiferencias son: trigo: 1.620 kilos /ha, girasol: 1.310 kilos /ha, maíz: 4.000 kilos/ha, soja: 1.800 kilos/ha En adquisición de insumos e inversiones varias, trabaja con previsibilidad económica y financiera adquiriendo insumos varios, siempre un año calendario anterior. Desde siempre tercerizó todo (transporte - siembra, cosecha), salvo la pulverización terrestre con el sistema wedeet (permitiendo ahorros importantes de productos de protección vegetal). Fertiliza, reponiendo al suelo lo que extraen los cultivos.

Logística, puerto Las Palmas y flete

-Se habla mucho de la inversión en el puerto en nuestra provincia, se habla de que sale más barato exportar directamente desde aquí a China que llevar la carga a Rosario por camión. ¿Cómo ve el empresario esta situación de pensar en el desarrollo de un puerto en la provincia?

--Considero que de todas estas cuestiones, de alguna manera somos partícipes y cómplices, en el buen sentido de la palabra, todos nosotros. Si esto se da, es porque nosotros no hemos podido afrontar la posibilidad de dar valor en origen en las cosas. Es increíble y no me entra en la cabeza de que nosotros hagamos producción de trigo -por dar el ejemplo más preciso- y que nuestro camión de trigo vaya a cualquier localidad del sur de Córdoba o Santa Fe y vuelva de allá en una bolsa de harina para cualquier panadería, para hacer fideos o pan. También podríamos hablar del aceite de maíz o de girasol, de cualquiera de los productos que producimos nosotros a través de la producción primaria. La intermediación encarece sobremanera los costos (hago una autocrítica en esto, por haber sido en algún momento distribuidor y/o representante de diferentes marcas), por ello la importancia de los ferrocarriles para transportar aberturas, autos, fardos alfalfa, electrodomésticos, entre otros. He aquí la diferencia, con un centro de transferencia de cargas, utilizable por los productores que puedan vender sus excedentes y/o productos elaborados de manera directa y no por los exportadores y/o Cooperativas con figura de acopio, uno entiende que el Estado invierte para todos, no para un grupo reducido. De lo que estoy convencido, es que ya el puerto de Barranqueras, y toda esa zona ha quedado en el tiempo. Creo que hay lugares más importantes de la provincia, como el puerto de Las Palmas, para llevar adelante las obras necesarias.

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Por cuestiones de conocimientos técnicos no podemos seguir yendo al puerto de Barranqueras. Ahí es donde realmente todos juntos tenemos que trabajar para desarrollar y hacer crecer a nuestra provincia, a nuestro país, en estos lugares en donde realmente uno pueda tener la posibilidad de exportar. Estamos en otros momentos, otra época y dimensión, y hay que pensar a lo grande, animarse. Transgredir, pero con bases firmes, convincentes, de que quien pueda venir a nuestro país, provincia a querer comprar, que esté y se entreviste con personas realmente conozcan de la situación. Los lugares cada uno podrá determinarlos y elegirlos, pero el empresario agropecuario tiene que estar muy focalizado y preparado para que de aquí en el corto tiempo tengamos la gran posibilidad de tener transformaciones de la materia prima aquí en nuestra zona. --El sector tiene algunas cuestiones que son variables como el clima, los mercados, pero también está la variable de las decisiones políticas que transforman las decisiones de los productores.

¿Con qué desafíos miramos al futuro en este presente?

--La pata política es importante. Es como que uno ve que se trata de sacar al sector que produce y no es así. Todos debemos estar compenetrados dentro de las distintas áreas, sentarnos pero para discutir ideas concretas y que no sea persuasiva la situación sino de decisiones determinantes. Pero para eso, se tienen que sentar en la mesa, no solamente personas capaces e idóneas, sino personas honestas y que puedan llevar adelante el emprendimiento, porque si desde algunas de las partes no somos creíbles, es muy difícil llevar adelante los nuevos desafíos. Es ahí donde creo que cada vez se va produciendo más la depuración en cada área. Necesitamos es que las reglas del juego, de parte de quien gobierne un país, sean clara, que la legislación sea no chabacana y permanentemente con cambios, decretos o aranceles. Eso no le sirve a nadie. Sabemos que lo que están buscando es sacar e incluir impuestos a un sector en donde uno arriesga, a veces, más que jugar en el casino. Aparte de todo esto, el sector o el empresario agropecuario da trabajo y también detrás de esas personas hay familias que no solamente necesitan comer, sino también educarse y ojalá darles también en el futuro, a través del tiempo, de las generaciones, la oportunidad de tener un estudio universitario. Es la forma de construir, de integrarse y desarrollar un país.