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Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Algodón: nuevas instancias

La región algodonera --y, en particular, la provincia del Chaco-- enfrenta una nueva instancia en cuanto al cultivo emblema que trata de recuperar terreno pero, como lo viene señalando NORTE a través de la opinión de productores y actores de la cadena, con nuevos actores.

Es que hay que comenzar con el hecho de que las plantas ubicadas en lo que se es el centro del desmote en el sudoeste chaqueño se proveen en su mayoría de materia prima de campos sembrados en la zona chaqueña y también en Santiago del Estero. Precisamente, por estos días van culminando su campaña en mejores condiciones de lo esperado, por los rindes obtenidos y por la calidad de la fibra.

La explotación agrícola en gran escala que permiten las tierras de la zona de Charata, Pinedo y Gancedo, como también en territorio de Santiago del Estero, han posibilitado la siembra intensiva del textil.

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Para la campaña 2017/18 se está proyectando una superficie de siembra de 450.000 hectáreas, volviendo a recuperar la superficie perdida. La Argentina, dicen los analistas, “podremos volver a ser uno de los principales exportadores y a aspirar a implantar 1 millón de hectáreas de aquí a los próximos 5 años”.

El tema de la semilla

Alejandro Fried, de la firma de capitales argentinos Gensus, en lo que refiere a semilla de algodón dice que es necesario hablar de tres puntos: la búsqueda de la trasparencia y combate de la semilla de bolsa blanca; incorporar mayor genética de algodón y mejor tecnología; y por último, los principios en los que se basa el sistema de control de la semilla. Respecto al sistema de control de semillas, Fried sostiene que se tienen tres pilares importantes, uno de ellos es la venta de semillas con un esquema de información, que tanto los procesadores y vendedores deben conocer y cumplir.

En tanto que el segundo pilar le cabe al productor con la información que debe cargar al sistema del Registro de Usuarios de Semillas (RUS) y cómo esto se irá replicando campaña tras campaña. El tercer pilar se encuentra más vinculado con las deslintadoras y su rol sobre el aporte de información, el control de variedades y demás.

Una visión realista

El productor y consultor Mariano González habló con este diario de varios temas relacionados con el cultivo de algodón, como el uso de la semilla y la suerte de los pequeños y medianos productores.

“Ese techo de 200 hectáreas tendría que haber sido regulado aunque sea a 100, pero es un escalón que se pone porque el de 200 hectáreas es un productor indefinido, entre mediano y chico, porque realmente es el productor que cosecha a granel y entrega como está la productividad y no tiene tiempo porque realmente maneja otros números”, dice en referencia a lo que estable el nuevo marco de regulación para el uso de la semilla dispuesto por el INASE.

“Hoy, el productor mediano y grande si bien hacen extensiones de gran magnitud, tienen otro cultivo que van a entregar o parar para compensar con la economía de este algodón”, añade pero hizo una salvedad: “Está muy bueno que pensemos en los chicos como economía regional, pero también que los tengamos controlados porque si son para seguir criando picudo, enfermedades o plagas; realmente habría que ajustarlos y llevarlos para otros cultivos”, dice.

Un productor de 200 hectáreas

González señala ante la consulta de NORTE Rural que cada vez que se toma algún decreto o alguna ley hay que pensar en lo que menos se tiene también porque se necesita de alguna manera seguir disparando las economías que sigan funcionando, pero un productor de 200 hectáreas hoy sigue siendo un pequeño productor, que el 80% va a pensar en entregar toda la productividad a la desmotadora y venderlo en bruto y no va a pensar en su semilla, va a estar esperando que el gobierno les entregue de vuelta semillas, insiste.

Por otro lado -opina- lo que yo haría es hacerles un seguimiento a estos productores chicos, conociéndolos y operaría en factor sorpresa, para ver cómo es el manejo, cómo desarrollan y también incentivarlos a que si ellos tienen la tecnología y los campos bien manejados, podrían ser productores de semillas, obviamente regulados y protegidos, para alimentar aquellas grandes deslintadoras para que se pueda hacer un negocio complementado o un plus a la situación en el valor agregado de origen.

Sobre la nueva normativa “que es el RUS, a medida de que vamos avanzando en leyes, en tener nuevas reglas de juego, creo que hay que llamarlos a aquellos que se alejaron por alguna situación u otra, y conocer cuál es su objetivo, su idea, cuáles son sus misiones y también escucharlos para que ellos de alguna manera se incorporen a esto sin tener problemas, para así no tener cortocircuitos”, enfatiza, como una manera de que vuelvan al algodón algunos productores que dejaron de sembrarlo.