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Corrientes: polémica tras la muerte de la niña que ingirió una mandarina que estaría envenenada

Productores citrícolas aclaran que utilizan productos de baja toxicidad con estrictos controles. La menor de 12 años era de Mburucuyá, su hermano permanece internado, por el mismo cuadro. Aún se investiga qué ocurrió realmente.

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Tras el caso de la niña que falleció en Mburucuyá el último sábado luego de consumir una mandarina que presuntamente tenía agrotóxicos, se generaron diversas versiones en torno a lo ocurrido y se avanza con la investigación. Por un lado, que la pequeña pudo haber muerto debido a los pesticidas con los que rocían las frutas y por el otro, -según declaraciones del productor- que se habían puesto veneno de ratas en algunas frutas que había en el suelo, para combatir a esos roedores.

No obstante, teniendo en cuenta que se menciona el uso de agroquímicos y que años atrás se denunciaron dos muertes de niños en otras localidades de la provincia, el titular de la Asociación de Citricultores de Bella Vista, Oscar Barbera, afirma que los productores tienen muchos controles y restricciones por parte del Ministerio de la Producción. “Sería muy extraño, pero habría que ver el tipo de agrotóxico que utilizó el productor. Nosotros no utilizamos bandas peligrosas y además los productores tenemos muchas restricciones y controles”, señaló el representante de los citricultores a Télam.

Según explicó Barbera, existen tres tipos de agroquímicos: “Pueden ser de banda verde, amarilla o roja. Los que generalmente utilizamos los citricultores son los de banda verde, que son de venta libre y tienen un grado de toxicidad muy baja”. Sin embargo, el representante arriesgó la posibilidad de que el productor de la quinta en Mburucuyá haya utilizado el de banda roja por alguna causa particular, que la producción haya tenido algún hongo, insecto o plaga. Si este fuera el caso, los productos fumigados deben pasar un período de resguardo, en el que la fruta no puede ser cosechada o consumida, que puede alcanzar de dos a 15 días dependiendo del producto que se aplique.

Barbera indicó: “Puede ser que en una situación así los niños hayan manipulado la fruta antes de tiempo y tomado contacto con el tóxico de la cáscara, aunque reiteró que sería muy extraño porque la mayoría de los productores citrícolas utilizan productos de muy baja toxicidad”.

Cabe recordar que el deceso de la niña de 12 años se produjo el último sábado, y que su hermano, de 11 años, sigue internado en el hospital María Auxiliadora de la localidad de Saladas, fuera de peligro y en recuperación, según afirmó el director de hospital, Walter López. Ayer se conoció el resultado de la autopsia e indica que la menor falleció de un colapso cardiopulmonar.

En la provincia de Corrientes hay antecedes de dos niños que perdieron la vida por contacto con agrotóxicos: Nicolás Arévalo, de 4 años, en la localidad de Lavalle en 2011, cuyo caso fue a juicio y culminó con la absolución del productor Ricardo Prieto, imputado por homicidio culposo; y Carlos Rivero, también de 4 años en 2012, hecho por el que está procesado un productor hortícola y podría ir a juicio el año que viene.